No hay paz para Mikel Landa. La historia de amor y odio con el Giro continúa para el de Murgia, que no estará en la salida de la carrera italiana que se disputa del 8 al 31 de mayo, por las pequeñas fracturas derivadas de su caída en la Itzulia el pasado 7 de abril.
La lesión se detectó en pruebas posteriores realizadas al corredor una vez se dio por finalizada su participación en la carrera vasca. En un principio, se descartaron roturas tras el accidente.
De hecho, el parte médico oficial explicaba que Landa, atropellado por el coche médico de la Itzulia durante el descenso de San Miguel de Aralar, solo sufría golpes y abrasiones. Sin embargo, en los días posteriores, el dolor no remitía y nuevas exploraciones determinaron fracturas en la pelvis que imposibilitan la participación del ciclista en el Giro.
El Soudal, su equipo, ha dado a conocer los detalles sobre su estado de salud en un comunicado oficial. "Debido a la naturaleza de la lesión, inicialmente no fue fácil de identificar, pero los exámenes posteriores permitieron un diagnóstico preciso. La fractura ya ha comenzado a sanar, pero requerirá un período de recuperación adicional", indica el comunicado.
El ciclista, por su parte, ha mostrado su decepción por no poder tomar parte en la carrera italiana. "Obviamente estoy decepcionado, ya que me había esforzado mucho para recuperarme de un invierno difícil y empezaba a sentirme bien de nuevo en Itzulia", ha señalado Landa. "Sentía algunas molestias, pero el tipo de fractura dificultó su identificación completa al principio. Ahora que lo sabemos con certeza, puedo concentrarme por completo en mi recuperación", ha añadido. Su prioridad ahora, dice, es recuperarse y ponerse en forma, "y luego ya pensaremos en nuevos objetivos para el resto de la temporada".
El mal fario
Podio en el 2015, el año de su estallido, donde además se coronó en las cumbres de Madonna di Campiglio y Aprica; vencedor en Piancavallo en 2017 tras reponerse de una caída camino del Blockhaus y nuevamente tercero en 2022, Landa tenía el Giro, que abandonó en 2016 por problemas estomacales y por feas caídas en 2021 y 2025, entre sus objetivos del curso.
Sin la presencia en la carrera italiana, a la que había enfocada la preparación de los primeros meses de competición, la campaña cambia del todo para el de Murgia. Queda por determinar cómo encarará el resto del curso. El Tour asomará en el horizonte en julio.
El malditismo parece perseguir a Landa. Después de una notable puesta de escena en la crono inaugural de la Itzulia, el ciclista de Murgia sufrió una dura caída en el veloz descenso de San Miguel de Aralar mientras perseguía al grupo que rastreaba a Paul Seixas, en plena exhibición.
Las imágenes mostraron sobre el asfalto a un dolorido Mikel Landa, atendido de inmediato por los servicios médicos de la carrera vasca.
El ciclista, aunque sufriente y con el cuerpo baqueteado, continúo la marcha y alcanzó las Cuevas de Mendukilo con 13 minutos de pérdida respecto al líder y vencedor, Paul Seixas. Después se acercó al bus del equipo y saludó a sus padres.
El ciclista alavés fue trasladado horas después en un vehículo de su equipo al centro médico que regenta el prestigioso traumatólogo Mikel Sánchez en Gasteiz.
Tras varias horas en las que Landa fue sometido a diferentes pruebas y exámenes, los doctores determinaron que el ciclista no padecía ninguna fractura, aunque su cuerpo era un mapa de fuertes golpes y abrasiones derivados de la caída.
Doloroso historial
La mala fortuna parece encontrar en Landa un lugar en el que anidar. El murgiarra y la fatalidad convergieron de nuevo en la Itzulia. El alavés se cayó en 2024 en Mañaria, antes de encarar la subida a Urkiola.
Como consecuencia del fuerte impacto, Landa tuvo que ser evacuado en ambulancia. Las posteriores exploraciones determinaron una fractura de clavícula.
El historial de accidentes de Landa es amplio y doloroso. El golpe más reciente data del pasado Giro de Italia, cuando el alavés se fue al suelo en la primera jornada de la carrera italiana, que se disputaba en Tirana (Albania).
La caída le provocó una fractura en la vértebra T11, que hizo que se perdiera gran parte de la campaña. Tras varias semanas llevando un corsé que le fijara la fractura, reapareció en el Vuelta a Burgos para disputar después la Vuelta.
En el Giro de 2021, un fuerte impacto contra una señalización con la carrera lanzada buscando la meta le causó fracturas en la clavícula y varias costillas.
Su impacto contra el asfalto camino de Cattolica, retorcido Landa en el suelo, preso del dolor, desvió el curso del alavés, crucificado. El de Murgia dejó el Giro entre los aullidos de las sirenas de la ambulancia, su banda sonora.
En el Tour de 2019 también impactó contra el suelo. Si bien pudo seguir en carrera en una edición que finalizó en sexto lugar. Un curso antes, en la Klasika Donostia un accidente múltiple le provocó una fractura lumbar que le condicionó el rendimiento durante el resto de la temporada.
En 2017, en el Giro de Italia, una moto de un policía mal aparcada provocó una caída en cadena que también arrastró al alavés justo antes de encarar la subida del Blockhaus.
El escalador de Murgia perdió 27 minutos debido al percance, aunque pudo alcanzar la meta y vencer posteriormente en Piancavallo, una de las cumbres de esa misma edición del Giro. Su última victoria en la carrera italiana.
Un abrigo de fatalidad parece vestir a Landa, que el pasado curso tuvo que decir adiós al Giro el primer día en un ambulancia, entre el sonido estridente de las sirenas. Este año ni siquiera podrá correrlo. El malditismo persigue a Landa, que no estará en el Giro.