Pogacar contra la lógica
No nos engañemos: desde que asfaltaron el Poggio, o mejoraron las bicis, o mejoraron los ciclistas, o lo que sea, la Milán-San Remo ya no era lo mismo. La famosa frase de Eddy Merckx –“Es la única carrera que un gran campeón puede sentenciar en un puerto de Tercera”– parecía haber pasado a la historia y habernos condenados a sprints de una docena o una treintena de ciclistas. Triste desenlace habitual para un monumento. Pero no todo estaba perdido por mor, cómo no, de Pogacar. Es una paradoja: el ciclista que nos está destrozando la emoción casi en cada carrera que disputa es el que intenta devolver a La Classicissima la grandeza perdida. A punto estuvo en 2025–pero le aguantaron el ataque Van der Poel y Ganna– y hoy volverá a la carga. Es digno de aplauso que el esloveno salga de su zona de confort y se empeñe en ganar dos grandes –San Remo y Roubaix– contra la lógica y los recorridos.
