Una década después de su visita a Irurita en el Garagardo Eguna, Raimundo Amador vuelve a tierras baztandarras. Lo hace "todavía" sin nuevo disco bajo el brazo, aunque con muchas ganas de satisfacer a un público que "tiene sed de escuchar nuestra música". Y lo hace además con un repertorio en el que combinará sus clásicos con versiones de otros grupos. "Las canciones nuevas están aún un poco verdes", advierte el músico de Las tres mil viviendas antes de parar mañana en la sala Lur (00.30 horas, 12/15 euros).

El que fuera miembro de Veneno y Pata Negra lleva cinco años sin publicar material, algo que no significa que el sevillano haya aparcado las guitarras. Más bien al contrario, Raimundo no para quieto: "La verdad es que estoy todo el día de acá para allá. El pasado fin de semana estuve en Bilbao y Zaragoza y, con el temporal, tardamos 24 horas desde Aragón hasta Sevilla. Pasamos bastante miedo, ¡no estamos acostumbrados a ese clima tan fuerte!", comenta con su habitual espontaneidad.

Entre bolo y bolo, el guitarrista andaluz mata las horas a las afueras de su Sevilla natal repartiendo el tiempo entre el local de ensayo y su residencia familiar, siempre llena de gente. "Vivo en las afueras de Sevilla, me gusta estar un poco alejado de todo el movimiento. La capital me gusta para cuando voy de marcha por allí. Suelo tocar mucho con músicos de aquí, que son unos máquinas, llevamos un teclado increíble y suelo tocar con los hermanos Bao, aunque Pepe anda ahora con otros proyectos. Al margen de la música, suelo ocuparme de la familia, de guisar y de atender a las muchas visitas que tenemos en casa". Y cuando llega el fin de semana toca meterse en la furgoneta. El punto de destino lo mismo es un bar flamenco de Granada que una discoteca de Arrasate (hoy) o Elizondo (mañana).

"En el norte nos sentimos muy arropados, nos reciben muy bien, desde Barcelona hasta Gijón. Eso de que el público del norte es más frío yo no lo he percibido, igual son fríos con otra gente. Nosotros lo que sentimos es que en el norte la gente tiene sed de música como la nuestra, eso es lo que el público nos transmite en todos los conciertos", añade.

En medio de esta rutina de bolos y familia, Raimundo Amador también ha tenido tiempo de preparar nuevos temas: "De momento no puedo adelantar gran cosa. El título no lo sé y, en cuanto a la línea que lleva, diría que es variado, aunque ya se sabe que de un disco de Raimundo te puedes esperar cualquier cosa".

Estas nuevas canciones no figurarán, sin embargo, en el set list de mañana, compuesto por los clásicos y versiones de gente como los Allman Brothers. "Al final es el repertorio que al público le gusta", apostilla.