"El dibujo animado es cine puro; lo crea todo, desde una nube hasta una piedrecita, y te hace reír, llorar, pensar..."
Juan Padrón (Matanzas, Cuba, 1947) es un contador de historias que ha creado escuela y que sigue reinventándose. "Hay que adaptarse a los nuevos tiempos", dice. Ayer voló desde La Habana para inaugurar en Pamplona el ciclo de cine que el I Salón del Cómic de Navarra dedica a su obra
pamplona. ¿Qué sensación le produce ver que, 25 años después, su película "Vampiros en La Habana" sigue llegando e interesando a las nuevas generaciones?
Muy interesante.Siempre digo que si hubiera sabido que esta película iba a ser tan famosa, la habría hecho con más cuidado. Aunque yo creo que para la época en que se hizo y con la tecnología que se hizo, sin ninguna computadora, está muy bien.
¿Cómo se le ocurrió llevar unos vampiros a La Habana?
Primero hice unas tiras para la prensa en Cuba, luego unos cortometrajes, y un productor se interesó por llevar la historia a un largometraje. Me inventé el guión en 24 días. En aquella época muchos cubanos se iban a Miami en botes, y todo el equipo de animación que había entonces emigró, así que la película está hecha con los asistentes de aquellos especialistas. Podía haber quedado peor...
Está considerado el padre de la animación cubana. Cuando empezó, ¿era consciente de que estaba creando escuela?
No, para nada. Éramos nada más que tres directores en los años ochenta. Luego empezaron a venir colaboradores, y después ya había entre siete y ocho realizadores.
¿En qué situación se encuentra el cine de animación hoy en Cuba?
Está en un buen momento. Hay buena cantera, hay un grupo de jóvenes realizadores que están haciendo sus primeras cosas. Y desde el año 2000 se rehicieron los Estudios de Animación, se reequiparon con computadoras, etcétera, y ahora todo se hace digitalmente, mucho más rápido y mucho más fácil.
¿Dónde quedaron los pinceles, las tintas y las cartulinas?
Bueno, alguna gente todavía pinta los fondos, y aún se hacen cosas en papel, pero ya casi todo el proceso es digitalmente.
¿Qué ventajas trae consigo la era digital y qué cosas se han perdido?
Se ha perdido el defecto. La animación normalmente siempre tenía un defecto humano, pero ahora es impecable, ahora las películas no tienen ni un granito de suciedad en la imagen, todo está perfecto. Antes tenían basura, se filmaba también el polvo, los dedos... Ahora todo es más rápido, más cómodo. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos.
Aunque la máquina nunca podrá sustituir al artista...
No, claro. La película la haces tú, no la máquina.
¿Qué es para usted el cine de animación?, ¿qué le permite?
Yo empecé haciendo caricaturas de en prensa, pero cuando probé a animar, a ponerle color, movimiento, música y efectos de sonido a eso mismo que yo hacía en un papel, me pareció maravilloso. Un mundo nuevo. Y vi que me permitía desarrollar no sólo mi dibujo sino el guión, la parte práctica, el color, los fondos... Siempre digo que el dibujo animado es cine puro, porque no registra los movimientos como el cine en vivo, sino que lo crea todo, desde una nube hasta una piedrecita, pasando por los movimientos de los personajes, y te hace reír, te hace llorar, te hace pensar... todo.
¿Qué caracterizaba a las primeras películas de animación cubanas y qué las caracteriza ahora?
Las primeras eran películas didácticas, era una época en que la dirección del Instituto de Cine prefería películas del tipo cómo sembrar café, cómo se ordeñan las vacas correctamente... ese tipo de cosas (ríe), porque pensaban que el dibujo animado cumplía una función explicativa. En los años 73-74 vino a dirigir el estudio el documentalista Santiago Álvarez, quien nos abrió las puertas a hacer cosas de ficción. A partir de ahí empezó una escuela nueva de animación, con películas ya no sólo para niños, también para jóvenes y adultos. Pero la seña distintiva del cine de animación cubano ha sido siempre y sigue siendo el humor.
Ha adaptado la obra de Quino en la serie de cortos animados "Quinoscopios". ¿Qué le atrae de la manera de trabajar del argentino?
Para mí Quino es un genio muy riguroso, perfecto en todo lo que hace. Aprendí mucho con él, sobre todo en lo que es puesta en escena; yo antes no le daba importancia a las manos cuando dibujaba, y trabajando con Quino me di cuenta de que las manos pueden ser muy expresivas, como las miradas de los personajes.
¿Se ha planteado resucitar hoy a Elpidio Valdés, aquel coronel que lucha por la liberación de Cuba del yugo opresor español? Es su personaje más popular...
Sí, de hecho estoy en ello. Voy a volver a hacer una película con él. Estoy trabajando en el argumento.
¿Se puede adelantar algo?
Como las anteriores películas, estará ambientada en la Guerra de Independencia. Los cubanos no tenían artillería como los españoles, que tenían un ejército total, entonces se compraron unos cañones neumáticos que tiraban unos proyectiles que parecían torpedos con nitroglicerina. La película va a ser una aventura donde se vean esos cañones y el efecto que tenían en los españoles. También preparo otro proyecto, que todavía no sé si será una serie o una historieta, de cuando en la Guerra de Independencia de EEUU, las tropas españolas pelearon a favor de EEUU contra los ingleses. Eran tropas de Puerto Rico, Nueva España y La Habana. Son los años mil setecientos ochenta y tantos, una época muy bonita, con los veleros, los tipos de armas que usaban, con indios peleando a ambos lados... Me parece interesante para hacer una aventura para jóvenes, y una cosa que muy poca gente conoce, que España y los latinos ayudamos a los norteamericanos a liberarse de Inglaterra.
Es miembro directivo de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba). ¿En qué situación se encuentran los artistas en su país?, ¿cuáles son los principales problemas?
Por ejemplo, la falta de agencias que representen bien a los artistas y que no les cobren demasiado... Pero sobre todo, una de las cosas que nos preocupa y de las que hablamos en los congresos de la UNEAC es que el Ministerio de Cultura de Cuba no haga nada sin contar con la Unión de Artistas, que no haga ningún decreto, ninguna ley, etcétera, que no haya sido revisada antes por los artistas. Porque se trabajan muchos decretos totalmente estúpidos que no reflejan la realidad.