Han creado la denominación Euskomik porque este año la presencia de los ilustradores vascos en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona va a ser más significativa que nunca. Euskadi es invitado de honor y la Asociación Profesional de Ilustradores vascos (APIE) ha preparado un stand de 150 metros cuadrados en el que se mostrará el trabajo de los dibujantes y las editoriales vascas, y se organizarán mesas redondas donde se conversará sobre la presencia del cómic vasco en el extranjero, la autoedición o el influjo de Internet en los dibujantes.
"No hay denominador común en el cómic vasco", asegura Borja Crespo, que acudirá al evento. "El cómic se ha hecho mayor de edad en los medios de comunicación y al público en general y cada autor se dedica a contar sus propias historias".
Sin embargo, si algo comparten quienes se dedican a la ilustración y al cómic en Euskadi es el contexto en el que trabajan, un contexto que el teórico Koldo Azpitarte resume en cinco palabras: "En Euskadi no hay mercado". La participación en el salón, que tendrá lugar desde el jueves hasta el domingo, podría marcar un nuevo rumbo si Euskomik no queda en una simple anécdota.
"Las instituciones han estado muy alejadas, pero ahora empiezan a dar cuenta de la importancia de la ilustración y el apoyo del Gobierno Vasco en la creación de esta marca podría ser un primer paso", asegura Azpitarte. "En Euskadi tiene que haber subvenciones porque no hay suficientes compradores. Los ilustradores tienen que trabajar para industrias potentes como la francesa o la americana para conseguir suficiente dinero para vivir y considerar su trabajo una profesión".
Algunas excepciones confirman la regla. Borja Crespo coincide con Azpitarte en destacar el trabajo realizado por Xabiroi, la revista de cómics en euskera que se reparte de modo gratuito en las ikastolas y que tendrá su espacio en el stand. "Xabiroi abre las puertas al conocimiento de los cómics y difunde el euskera", comenta Crespo. Álex Orbe, uno de sus dibujantes, valora que la publicación sepa hacer confluir el trabajo de dibujantes y escritores.
Xabiroi podrá verse por primera vez fuera de Euskadi, pero para todos no será igual de novedosa la participación en el salón. Astiberri presentará sus novedades como viene haciendo en los últimos años, y Saure, que en mayo de 2009 inició su apuesta de publicar novela gráfica a través de Internet, mostrará un trabajo que ya muchos conocen a través de las pantallas de sus ordenadores. "La oferta y la demanda no han parado de crecer desde que publicamos la primera novela gráfica, la de Txani Rodríguez", asegura Fran Saure. "Los portales que ofrecen este servicio se están multiplicando y los puntos de acceso también: novelas gráficas por un precio que oscila entre los tres y los cinco euros y la opción de comprarlas no sólo en euskera y castellano, sino también en francés, inglés y portugués", defiende. Los costes se reducen si se omite la imprenta, aunque algunos deciden no renunciar a ningún soporte.
distintos formatos
Encontrar tu voz
Leandro Alzate participará en una mesa redonda sobre la autoedición en la que explicará su experiencia con Pómez, un minicómic en el que relata una serie de historias cortas. "La relación con las editoriales y la autoedición no están reñidas -adelanta-, pero hay cierto material que a veces no lo ves claro ni en álbumes ni en revistas y es entonces cuando buscas una manera de darlo a conocer. Con la autoedición no conviene buscar beneficios, sino dar a conocer el trabajo". El dibujante Infame & Co acudirá a Barcelona con el mismo objetivo: disfrutar del encuentro y dar a conocer Habitaciones mínimas, que autoedita cada año y que está disponible en papel y en formato digital. "Cada año realizo una habitación mínima, una historieta que publico en papel y en Internet y de la que saco tiradas pequeñas", cuenta. "Al ser tiradas pequeñas puedo jugar con los formatos e incluso participar artesanalmente en la edición. La autoedición es un modo de hacer algo más caprichoso, de encontrar tu propia voz".
Las nuevas tecnologías no sólo facilitan la autoedición, sino que permiten darse a conocer a editoriales lejanas. Raquel Alzate, Angel Unzueta e Iñaki Holgado son algunos de los autores que hacen carrera en el extranjero. Los tres conversarán en el stand de Euskomic y darán a conocer algunas de las obras que se publican en Francia o en Estados Unidos. "Espacios como los salones de cómic pueden facilitar mucho el contacto con editores e Internet ayuda a desarrollar el trabajo posterior. El talento es el que marca la diferencia. Hay que ser un buen dibujante para conseguirlo", afirma Azpitarte.
En el salón se presentarán también algunas iniciativas de instituciones y colectivos en Euskadi, como la 7ª edición de las Jornadas del Cómic de Donostia, la Beca Alhóndigakomik, el proyecto KREA y sus líneas de trabajo en relación al cómic o el trabajo de la Fundación Sancho el Sabio.
"Todo cuenta, tanto la existencia de jornadas sobre ilustración como las exposiciones o el apoyo a los autores", dice Borja Crespo. "Pero también es importante tratar de incentivar a la gente para que dibuje cómics aunque no lo vean como una profesión de futuro. Dibujar puede ser un hobby como otro cualquiera".
Dibujar, leer o las dos cosas. En esta edición los ilustradores vascos tendrán la oportunidad de dar a conocer su trabajo. Lo que ocurra después de Euskomik es una incógnita.