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Caminos inciertos

Caminos inciertos

dESPUÉS de irrumpir como un torrente de agua helada en el panorama literario español de los años 40 con La familia de Pascual Duarte, el escritor gallego Camilo José Cela desarrollaría parte de su ambicioso proyecto narrativo a través de obras como La colmena, que en la nota a su primera edición (1951) ya consideró como el "primer libro de la serie Caminos inciertos", la "humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad". Esta verborrea excesiva no se corresponde, sin embargo, con la pluma contenida de la novela pero habla de las intenciones del autor de Viaje a la Alcarria respecto a la misión del literato.

Los libros de viajes y algunas de las novelas de Cela no son propias de este ambicioso fin pero La colmena sí responde al deseo del escritor de Iria Flavia de trazar "un trozo de vida narrado paso a paso, sin reticencias...". Los abundantes personajes reales e imaginados que recorren sus más de 200 páginas poblaron la mente del autor entre 1945 y 1950, según sus propios cálculos, y gracias a ellos, Cela nos dibuja un retrato costumbrista de la España franquista que, lejos de ceñirse al realismo de su primera novela, da alas al trazo castizo, que no entorpece la narración lineal que impera en toda la colmena humana que aquí retoza a sus anchas, miserias aparte.

Benefició a La colmena, su digna adaptación cinematográfica, si bien, tal y como la concibió y la parió su autor, se trata de un gran libro, que no tuvo continuidad en todas las obras posteriores y, de nuevo, mostró al mejor Cela del futuro.