Síguenos en redes sociales:

"La vergüenza es terrible, te separa del resto del mundo"

La literatura es para David Vann la vía para llegar "al quid de la cuestión de cómo somos". Lo demostró en 'Sukkwan Island', y lo confirma en 'Caribou Island', su 2ª novela, una vuelta a Alaska en busca de lo esencial. El escritor estadounidense participó ayer en el Foro de Auzolan

"La vergüenza es terrible, te separa del resto del mundo"I. AGUINAGA

pamplona. El suicidio de su padre cuando tenía 13 años fue el motor de su primera y exitosa novela, Sukkwan Island. Una terapia catártica por medio de la cual David Vann canalizó sus sentimientos y, para su sorpresa, terminó contando muchas más cosas de las que preveía. Lo mismo le ha ocurrido en Caribou Island. "Escribir es para mí algo inconsciente", dice el autor nacido en Alaska y afincado en California. Lo próximo será Dirt (Suciedad), "una novela sin Alaska, sin suicidio, sin padre. Con madre e hijo, en un paisaje muy caluroso de California central en mitad del verano", anuncia.

Después de leer 'Caribou Island', da la sensación de que debe conocerse muy bien a usted mismo, y conocer muy bien el dolor y la desesperanza, para poder escribir así sobre ello. ¿O es al contrario, es la literatura la que le ayuda a autoconocerse?

Ese conocimiento es inconsciente y natural, viene a mí al escribir. La primera vez que experimenté que escribir era algo inconsciente fue con la novela Sukkwan Island. Pensaba que iba a hablar del suicidio de mi padre, pero al final es más sobre algo que pasa a medio camino en el libro. Esa sorpresa lo cambia todo, y no lo vi venir hasta el final de la historia.

Alaska es un personaje más en su obra. Una Alaska que fascina tanto como asusta. ¿Así ve su lugar natal?

Sí. Crecí en Alaska, mis primeros recuerdos me llevan allí, y es un lugar muy salvaje. Escribiendo Caribou Island, en todo momento estaba centrado en describir la naturaleza de Alaska. El paisaje se convirtió en un espejo que refleja el interior de los personajes. Hay una tradición anglosajona que se remonta a unos 200 años, según la cual a través de la descripción de los paisajes y la naturaleza es como encuentras tu bondad y tu grandeza. Yo creo que es solo un espejo, y si es terrible ya de por sí, lo que viene reflejado por la naturaleza todavía es más terrible. En términos emocionales, mis personajes no se entienden ni a ellos mismos ni entre ellos, pero de alguna manera convergen colisionando. Es lo que ha ocurrido con la tragedia desde hace 2.500 años, desde los griegos.

Aunque en su literatura hay mucho de su vida, el lector siente que podría pasar él por lo mismo, se reconoce ahí. ¿Esa universalidad es buscada o es la magia de la buena literatura?

Empecé Caribou Island hace 14 años, escribí cincuenta páginas y se detuvo ahí. Y hace dos años, caminando por el lago Skilak, helado, pude ver la historia. Sabía que tenía que girar en torno a la figura de Irene y sus 30 años de matrimonio, que no habían supuesto nada. El libro vendría de ese conflicto y de la descripción del paisaje. Pero el resultado ha ido viniendo día a día, no estaba planificado, ha sido inconsciente.

El suicidio de su padre fue el motor de 'Sukkwan Island'. En su segunda novela, ¿también está presente su padre? ¿De alguna manera intenta seguir comprendiendo lo que pasó?

En esta novela le di el nombre de mi padre a un personaje, Jim, que no es suicida ni tiene un hijo. Pero en cierta forma es él, porque mi padre rompió dos matrimonios debido a sus infidelidades, y ese personaje es de alguna manera un castigo hacia él. Lo veo ahora, psicoanalizándolo.

Tardó demasiado tiempo, doce años, en publicar 'Sukkwan Island', y un obstáculo para que viese la luz fue la palabra 'suicidio' en el título (originariamente era 'Legend of a Suicide'). ¿Tanto miedo nos da enfrentarnos a las realidades negativas que no queremos ni nombrarlas?

En los tres años que siguieron a la muerte de mi padre a todo el mundo le decía que había muerto de cáncer, estaba afectado y avergonzado. Hay mucha vergüenza en torno al tema del suicidio, y estaría mejor si la gente hablara de ello para aceptarlo.

¿Cómo se siente al 'desnudarse' contando algo tan íntimo como el sentimiento de culpa ante el suicidio de un padre?

Para empezar, mi familia está rota: cinco suicidios y un asesinato, así que es muy tarde para pretender que la cosa vaya bien (ríe). De alguna manera perdí toda vergüenza antes de publicar esa historia, y es un regalo magnífico hablar de ello con la gente. Nunca me ha parecido que sea exponerme de manera negativa.

¿Es una terapia?

Sí, a través del libro, el inconsciente ha cogido todo lo malo y lo ha transformado en algo diferente. Es increíble tener una conversación sobre algo tan duro, vergonzoso y privado, y creo que cuando la gente habla conmigo sobre el libro me está transmitiendo cosas que comparte.

Son sentimientos universales...

Sí, estoy impresionado de ver que gente de muy distintos países reflexiona sobre lo mismo. No somos tan distintos. Y hablar de ello con otra gente me hace sentir menos solo, más conectado en lo básico. El tema de la pena y la vergüenza es realmente terrible porque siempre piensas que eres la única persona, y eso te separa del resto del mundo.

¿Miramos poco a nuestro interior?

Sí, y no prestamos la atención debida a las decisiones más importantes de la vida: casarnos, el trabajo, tener hijos... muchas veces son decisiones inconscientes.

Y vivimos poco la naturaleza. Estamos muy lejos de la conexión que anhela Gary en 'Caribou Island'.

Sí, a mí me fascina la idea de poder volver atrás en el tiempo. Y Gary quiere eso, volver a una cabañita en un sitio pequeño y aislado. Escribir es para mí como volver al pasado, porque mientras lo hago estoy centrado en esos caracteres y esos paisajes. En lo esencial. En el caso de Caribou Island, es una oportunidad de pensar en qué significa realmente el matrimonio, sin distracciones como los teléfonos móviles o cosas banales por el estilo. La ventaja que tienen el teatro y la literatura es que examinan el corazón, el quid de la cuestión de cómo somos.

¿No cree que la especie humana cada vez es más débil mentalmente por no enfrentarse a las dificultades, por huir de ellas y refugiarse en comodidades y distracciones?

Sólo puedo hablar por los americanos, que están ahora aislados y desconectados. Todo el día viendo la televisión. Yo, cuando era pequeño, caminaba de diez a doce horas con mi perro y mi rifle, y creo que es algo más positivo que estar viendo la televisión. Cuando estás solo contigo mismo en la naturaleza, te da por pensar historias, mientras que si estás viendo la televisión no se te ocurren historias. Así que el resultado es que creo que la gente tiene una vida más vacía.

Es profesor de escritura creativa. ¿Qué diría que nos estamos perdiendo si por culpa de las prisas y las obligaciones no cultivamos la creatividad?

Es difícil tener perspectiva, y es difícil saber quién más puedes ser aparte de quien eres. Pero sé que cuando estoy liado y distraído se me olvidan la mayoría de las cosas importantes. Se me olvida que lo que amo es sencillamente darme un paseo de dos horas hacia el bosque abierto en el atardecer. Eso es lo que realmente me hace sentirme lleno y bien.