PAMPLONA. ¿Cómo se desprende de la presión tras un taquillazo como Tres metros sobre el cielo
Pensando solo en contar una historia, en hacer las cosas bien e intentando no defraudar a la gente que salió fascinada con la primera película... Y, más allá de esto, pensado que hacer números no es trabajo de uno, ya que no soy contable, me dedico a contar historias... Si el trabajo está bien hecho, luego las circunstancias pueden ser buenas o malas, por lo que no depende de ti que la película funcione o no. Básicamente, ahora pienso que el trabajo está acabado y eso me sirve para desprenderme de la presión pensando que la película vive sola.
Tengo ganas de ti llegó a los cines el viernes con unos personajes que, habiendo pasado solo unos meses desde que aparecieran por primera vez en la cartelera, han crecido vitalmente muchos años en esta segunda entrega, ¿cree que le ha dado tiempo a los jóvenes que respaldaron la película a evolucionar de forma paralela?Tengo ganas de ti
Está claro que los personajes de la película han evolucionado mucho más que el público, no es una evolución en paralelo, son dos partes de una historia separadas por una elipsis de años. No creo que sea una película generacional, más bien es una historia en dos tiempos. Aquellos adolescentes que respaldaron la primera parte creo que ahora simplemente estarán expectantes por lo que les ha sucedido a los personajes, que no creo que tenga un vinculación generacional con este público. Lo que hace Tengo ganas de ti es continuar con la historia que les enganchó y contarles qué ha pasado con los personajes después del terremoto emocional que vivieron. Creo que es más una intriga dramática lo que les llevará a ver la película que una vinculación generacional.
Concebidas como dos películas independientes, ¿de qué forma ha cambiado el universo en esta segunda y, por ende, su trabajo con los actores?
Siempre intentamos que Tengo ganas de ti fuera una película que viviera sin la necesidad de ver Tres metros sobre el cielo... Y que, en realidad, fuera la historia de un tipo que regresa al lugar del que se marchó y se enfrenta al recuerdo del amor roto. Y, las claves, básicamente, fueron regresar a ese universo, volver a los lugares geográficos y a las sensaciones como si el tiempo los hubiera oxidado, como si hubieran sufrido un vapuleo emocional; tanto los personajes como los lugares. Es un filme que, como ya he dicho, trata de retratar los restos del naufragio sabiendo que las cosas no van a ser iguales.
Los que hayan leído el libro de Federico Moccia se encontrarán con ciertos recortes, ¿cómo ha afrontado el inevitable trabajo de concentración de tramas?
Intentando tener claro desde el principio que lo que estábamos haciendo era la segunda parte de una película, no la adaptación de una novela. En este sentido, intentamos ser fieles a aquello que había sido más poderoso o más impactante de la primera película. Por ejemplo, el personaje de Babi ganó en presencia con respecto al libro, ya que en Tengo ganas de ti, la novela, apenas cuenta con una aparición mientras que el filme es más un triángulo amoroso que una historia de pareja. Por lo tanto, lo que hicimos fue limpiar y estructurar en torno a la idea clara de que la película trata sobre el regreso del personaje de Mario Casas, su encuentro con Clara Lago y lo que se interpone entre ellos, que es Babi, o más bien su recuerdo. A partir de este triángulo hicimos bascular el resto de personajes pero siempre teniendo en cuenta que tenían sentido en la película en tanto en cuanto afectaban al trío protagonista.
Divertir y emocionar eran sus objetivos con el primer filme, ¿con Tengo ganas de ti
Yo creo que en esta ocasión sería divertir, emocionar y hacer sufrir (risas), ya que se trata de una película intensa y bastante vibrante... Ayer (por el lunes) la gente salía del estreno bastante conmocionada. Creo que es una película más vibrante y más esperanzada que la primera, pero también más dura, así que debieran preparar los Kleenex para verla (risas).
Clara Lago es la nueva en el proyecto, ¿qué le llevó hasta ella y cómo ha forjado su papel?
Clara había hecho la prueba para ser Babi en la primera película, y estuvo a punto de hacerlo... Pero yo le dije desde el primer momento que tenía que ser Gin porque era un personaje cosido a ella. Por lo tanto, cuando preparamos la segunda parte, vimos alguna actriz, pero realmente teníamos clarísimo que era ella. Y lo que hicimos con Clara fue un trabajo de ensayos junto a Mario brutal, ya que los demás actores le tenían ventaja porque ya habían entendido el universo que yo quería narrar y cómo tenían que ser sus interpretaciones, estilizadas e híperrealistas. Partiendo de ese trabajo fuimos ampliando los ensayos con el resto de actores y, como Clara es una actriz súper intuitiva y listísima, enseguida entendió cuáles eran los códigos de la película, por lo que resultó muy fácil.
Antes del estreno ya afirmó que varias tramas quedaban abiertas. No cuenta con una tercera novela, pero, ¿sería posible una tercera parte?
Se han quedado tramas abiertas no como intención sino porque me apetecía mucho que fuera una película con final abierto y esperanzado, ya que creo que eso era lo que pedía la película. ¿Si habrá una tercera parte? Pues depende... Depende de lo que pase con el filme, depende de lo que el público sienta al verla y también depende mucho de lo que los actores y yo sintamos o demandemos. Yo, realmente, creo que hay universo, personajes y tramas para hacer una tercera película. Empezamos como una broma, hablando con Mario durante los viajes sobre de qué iría una hipotética tercera parte, pero cada vez teníamos más ideas hasta el punto de que el otro día ya nos dimos cuenta de que teníamos otra película... Pero, de momento, no está claro.
Uno de los grandes logros del primer filme fue que los adolescentes, en masa, pagaran por una entrada de cine, ¿cómo se puede afianzar ese primer paso?
Lo que he intentado, no sé si lo he conseguido, es que ver Tengo ganas de ti en el cine sea una experiencia. Es decir, que no sea igual verla en DVD, en televisión o pirateada. Es una película con una factura cuidadísima en la luz, efectos, sonido... Es un filme que está hecho para los sentidos y para que, precisamente, entiendan que es importante ir a verla al cine, convirtiendo la cita en un acontecimiento. Y, por otra parte, los actores han ahondado en esa idea, han sido muy inteligentes y han conseguido que la sensación que tienes al sentarte en una butaca y ver un producto de esta factura no sea lo mismo que verlo en Internet. Esa ha sido mi obsesión constante. Yo espero que si la primera película les emocionó y les enamoró, vayan ahora al cine a ver cómo continúa y se queden enganchados a los mimbres emocionales que ya estaban en la primera película.