pamplona. Una relectura y ampliación de la vida y obra del navarro Javier Ciga queda recogida en el libro de Pello Fernández Oyaregui, titulado Javier Ciga, pintor de esencias y verdades, presentado ayer en el Museo de Navarra. "Esta obra pretende convertirse en la obra de referencia a la hora de realizar un análisis sobre la trayectoria artística del pintor. Se ha llevado a cabo una labor de investigación desarrollada a lo largo de una década", comentó el autor y secretario de la Fundación Javier Ciga.

La obra recoge 659 trabajos del pamplonés, entre retratos, bodegones y, sobre todo, paisajes navarros, ya que la obra de Ciga tiene su eje fundamental en la naturaleza de Baztan. El pintor recoge la vida de la zona en toda su complejidad con su laboriosidad, sus ratos de ocio, sus romerías, su religiosidad y sus costumbres ancestrales.

El volumen se abre con una introducción del autor que contextualiza la obra. "Ciga nació y murió en Pamplona y sus raíces artísticas se hunden en el postromanticismo y en el realismo. Del primer movimiento se extrae el amor a la tierra y a las gentes que refleja su obra. Del segundo se conforma el concepto de la naturaleza, no como una copia de la misma, sino como una relectura y una reinterpretación de la realidad", explicó.

Además, Fernández repasa la situación de la falta de tradición pictórica en la que se encontraba Navarra en los albores del siglo XX, describe las visicitudes de la etapa parisina de Ciga, donde se forma y consolida como artista, y la posterior etapa de Pamplona, ciudad que carecía entonces de cualquier infraestructura artística que posibilitara a los pintores realizar sus obras en unas condiciones aceptables. "Su carrera se ve marcada por su estancia en París, donde se ve influenciado por los ambientes postimpresionistas de la época y por la pintura constructivista. Ciga se mezcla con muchos movimientos artísticos, pero los maneja de forma muy personal", comentó.

Por esta razón, Fernández consideró que clasificar al pintor dentro de una corriente concreta resulta "complicado". "Yo he definido este estilo como realismo metafísico, porque bajo la apariencia sencilla que caracteriza a los cuadros del navarro hay un más allá, un ser", dijo. Respecto a esta idea de sencillez, el autor destacó el costumbrismo de los temas de las obras pictóricas del artista. "Es una pintura etnográfica y simbólica porque refleja un ethos, una cultura, una tradición, un lugar físico un modo de comportamiento. Además, Ciga es el gran retratista de la primera mitad del siglo XX de la pintura navarra. Retrató a la elite económica y política, pero también pintó al pueblo en toda su expresión, reflejo de este costumbrismo", dijo.

A la hora de titular, el autor se decantó por dos palabras que, según él, engloban y definen la obra de Ciga: verdad y esencia. "Verdad porque sus cuadros reflejan una realidad física, la manifestación material de esta cultura y de su vida. Esencia porque la obra no se queda en el plano del acto, el autor no solo pinta apariencia. Toda la pintura habla del ser, tal y como se define en las corrientes filosóficas representadas, por ejemplo, en el alemán Heidegger. Por encima de la materia física está el ser, por eso hablo de realismo trascendente y realismo metafísico", comentó Fernández.

El autor también destacó que lo que más le gusta del artista es su manera de reflejar al ser humano "con toda su condición, en toda su expresión, no solo a los grandes personajes, también a la gente anónima".

Como cierre del análisis del pintor, el volumen aborda el magisterio pictórico, tanto desde el punto de vista de su labor docente como desde su aportación a la pintura vasca y su interpretación del alma y la sociedad de su tiempo.

LA OBRA Y EL PINTOR

Título. 'Javier Ciga, autor de esencias y verdades'.

Autor. Pello Fernández Orayegui.

Edita. Gobierno de Navarra, departamento de Cultura, UniversidadPública de Navarra.

El libro. Es una relectura y una ampliación del estudio dela vida y obra del pintor navarro. Está formado por los siguientesepígrafes: Introducción; Algunos aspectos biográficos y perfilhumano de Ciga; la contextualización artística (su estilo: dela perfección realista al realismo metafísico, la influenciadel barroco hispano y la pintura francesa); El análisis de laobra pictórica; El compromiso político del autor, su encarcelamiento,procesamiento y cómo influye todo ello en su obra; Magisteriopictórico, reflexiones acerca de la obra de Ciga; Conclusión:Ciga, pintor de esencias y verdades. Intérprete del alma y dela sociedad de su tiempo. La segunda parte corresponde a un catálogoque recoge 659 obras del pintor.

Breve biografía. Javier Ciga Echandi nace en Pamplona, en 1877,y muere en esta misma ciudad en 1960. Fue, además de pintor,militante del PNV y concejal del Ayuntamiento de Pamplona. Estudióen la Escuela de Artes y Oficios de la capital navarra y se trasladóa Madrid para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.Llegó a ser profesor y recibió numerosos reconocimientos. Viajóal extranjero para ampliar conocimientos, especialmente a Parísdonde entró en contacto con el impresionismo y el posimpresionismo.En 1914 regresa a Navarra, donde se dedica a la formación artísticade jóvenes pintores (entre los que se encuentran Crispí, Lasterray Ascunce) y donde realiza sus retratos a personajes conocidosde la época y su obra más costumbrista. Tras el alzamiento dela Guerra Civil fue encarcelado en abril de 1938 por auxiliara un dirigente de la UGT. Tras celebrarse un Consejo de Guerraresultó finalmente absuelto, imponiéndosele una multa de 2.500pesetas que abonó con un cuadro, ahora llamado el Cristo de laSanción. Este hecho provocó cierto declive en su trayectoria,debido, asimismo, al rechazo de la sociedad franquista navarrade la época. Posteriormente, su memoria ha sido rehabilitaday su figura reconocida entre los pintores navarros de la historia.