Más de 2.000 personas han asistido al homenaje que Cintruénigo le ha rendido a Sara Jiménez Jiménez, joven de 17 años que falleció el pasado 27 de febrero después de sufrir durante varios años acoso y ciberbullying. Un comunicado, una canción dedicada a Sara, y un minuto de silencio ha bastado para que su pueblo la recuerde y grite ‘Esto no es el final, sino el comienzo de una lucha’, como ha dicho, durante la lectura del comunicado su tía Sara Alduán Ayala. Junto a ella, la amiga de Sara, Leire Mediavilla Jiménez, ha recordado a la joven.

Su tía ha recordado que Sara, durante mucho tiempo, sufrió callada el acoso. Calló para no preocupar a sus padres, ha dicho, para no preocupar a quienes más quería, hasta que un día no pudo más y pidió ayuda. Pero la ayuda, aunque llegó, no fue suficiente”, ha señalado. “Hoy queremos decir algo muy claro, el acoso no es cosa de niños, el acoso es violencia, es humillación, es aislamiento, es miedo, y en algunos casos, es muerte”.

Ante una plaza abarrotada, a la que han llegado ríos de personas procedentes, no sólo de Cintruénigo, sino de todas las localidades riberas, su tía ha asegurado que “le fallamos los padres, todos los padres, porque somos nosotros los que educamos a nuestros hijos en los valores que la sociedad necesita de convivencia y libertad, en los centros educativos se imparte conocimiento. Le falló el sistema sanitario de salud mental, porque no tiene suficientes recursos para ayudar a estos jóvenes”. Durante la lectura del comunicado han estado presentes sus padres, su hermano, abuelos, así como numerosos amigos y compañeros de colegio.

Sara nació en Ucrania en 2008 y fue criada desde los 18 meses junto a su hermano por la familia Jiménez Jiménez. Cursó Infantil y Primaria en el Colegio Otero de Navascués, de Cintruénigo. Posteriormente inició sus estudios de Secundaria en el Instituto La Paz, de Cintruénigo. El acoso escolar comenzó a los doce años, dentro y fuera del entorno escolar, y en las redes sociales, motivo por el que tuvo que ser atendida en los centros de Salud Mental de Navarra, una situación que fue prorrogada hasta que en 4º de la ESO tuvo que ser trasladada a un centro formativo de Barcelona, donde a su vez era atendida en un centro privado por problemas psicológicos por el acoso recibido.

En 2025, Sara regresó a Cintruénigo para continuar sus estudios en el Grado de Dependencia de la ETI de Tudela, donde tuvo que ser ingresada en el Centro de Salud Mental de Navarra, donde falleció el pasado 27 de febrero. A la joven le gustaba la gimnasia rítmica, que practicaba, tocar la trompeta y la pintura, además de todo tipo de expresiones artísticas. Su mayor pasión era cantar, por lo que era miembro de la Escuela de Jotas Aires de la Lama de Cintruénigo, participando en numerosos certámenes de todo Navarra. Además, dedicaba parte de su tiempo a ayudar a los demás siendo voluntaria en ANFAS, ayudando a niños con discapacidad.