pamplona - No podía empezar mejor su debut literario. Primera historia que escribe, y primera obra publicada. Javier Iribarren Hernáiz (Logroño, 1980) convenció enseguida a la editorial navarra Eunate con su novela Interino, una historia de supervivencia en torno a las peripecias de Eduardo Iturralde, un joven universitario pamplonés, tímido, con nombre de árbitro y dificultades para pronunciar la erre, que un día decide que su futuro pasa por convertirse en alto funcionario del Gobierno foral, una tesitura muy común para los jóvenes inmersos en la crisis.
La novela mezcla humor, amor y crítica social, todo ello con la crisis económica como telón de fondo y el mundo laboral de Administración Foral de Navarra como escenario. Un ámbito, el de la Administración Pública, que el autor conoce bien -trabaja como funcionario en la Administración de la Comunidad Autónoma de La Rioja-, y que en esta ocasión le sirve como recurso para contar una historia de superación en la que muchos jóvenes de hoy, inmersos en la cadena forzosa de trabajos temporales, se verán reconocidos. La novela aborda el por qué un joven se ve tentado por la Administración, “la penosa vida del opositor de grandes vuelos” y la manera en que se las ingenia el protagonista para compaginar sus estudios con su incorporación como funcionario a la Administración Foral. “Hay un apartado importante de crítica social que denuncia las pocas salidas que ofrece la sociedad hoy a los jóvenes”, explica Javier Iribarren. Interino transcurre entre Pamplona y Tudela, e incluye una experiencia “frustrante” en el extranjero, adonde muchos jóvenes tienen que mirar hoy cuando piensan en su futuro laboral. También contiene guiños a pueblos de la Ribera de Navarra como Murchante, Cascante o Ribaforada, así como a personajes y entidades conocidas de Pamplona, Osasuna entre ellas.
En cuanto al retrato que hace del funcionariado público, señala que está hecho “desde el lado de la sátira y la ironía, ahondando en el cliché de vuelva usted mañana... Está claro que entre los funcionarios hay de todo, pero como recurso literario, me venían mejor ciertos personajes curiosos, más que los que se dedican solo a hacer bien su trabajo”, dice. Pero no está de acuerdo con la imagen tan “despectiva” que tiene la sociedad del funcionariado público. “También hay gente que en una oficina hace un trabajo muy digno y que ofrece un buen trato al público”, indica, al tiempo que afirma que, aunque él nunca ha sido interino, reconoce muchas cosas suyas en el protagonista. “Es inevitable poner de ti cuando escribes”, asegura el autor, muy vinculado a Navarra (su familia paterna es de Murchante). Con un “tono desenfadado” y un “humor burocrático”, Interino es una “novela urbana de lectura ágil”, en palabras de su autor, “en la que hay sufrimiento, amargura, en torno a esa situación laboral de transitoriedad e inestabilidad, pero también humor. Muchos me dicen que deja un poso agridulce”. Como la vida misma.
Autor. Javier Iribarren Hernáiz.
Editorial. Ediciones Eunate.
Páginas. 269.
Precio. 18 euros.
Argumento. Eduardo Iturralde es un universitario tímido cuya aspiración es convertirse en alto funcionario de la Administración Foral de Navarra. Reto que compaginará con su relación de pareja y con empleos temporales al servicio de la Administración Pública.