artes escénicas - La calma mágica, la última comedia de Alfredo Sanzol, coproducida por el Centro Dramático Nacional (CDN) y la compañía vasca Tanttaka Teatroa, es una historia de búsqueda de la dignidad y del sentido de la vida, dedicada a su padre, en la que “la alucinación, la realidad y el sueño están en un mismo plano”. Para el dramaturgo navarro, que estrenó el montaje ayer en el Teatro Valle-Inclán de Madrid, se trata de una obra regalo, “porque está hecha pensando en mi padre, imaginando que, si él pudiera verla, lo pasaría muy bien, en el sentido más profundo de la palabra, es decir, viajando a lugares donde la imaginación no ha estado nunca”. - Efe