Miradas al Julio Caro Baroja artista y escritor
la sala kutxa boulevard de donostia y la biblioteca nacional acogen hasta inicios de enero sendas exposiciones en torno al antropólogo en el centenario de su nacimiento
Su faceta de antropólogo, historiador, etnólogo y lingüista es de sobra conocida, pero no es tan fácil ubicar a Julio Caro Baroja en una galería de arte. El Ateneo Guipuzcoano ha querido sumarse a la celebración del centenario de su nacimiento, y lo ha hecho dando a conocer su vertiente menos conocida. En colaboración con Kutxa Fundazioa, han reunido una serie de óleos y dibujos en la Sala Kutxa Boulevard para mostrar una faceta artística que el autor siempre consideró un pasatiempo, una evasión de sus quehaceres.
Julio Caro Baroja. Mendeurrena/Centenario (1914-2014) reúne 15 óleos y 14 dibujos de instituciones y colecciones privadas. La comisaria es la sobrina del autor Carmen Caro -la hija de su hermano, Pío Caro Baroja-, quien ha recibido ayuda de Ane Abalde, trabajadora de las Salas Kutxa. La exposición, abierta hasta el 7 de enero, será una de las últimas muestras del espacio del Boulevard, ya que en breve Kutxa Fundazioa pasará a organizar sus exposiciones en Tabakalera. “Hemos intentado mostrar obras que no se han visto antes”, explicó la comisaria en la presentación. Este proyecto, dijo, le vino como anillo al dedo, ya que en la actualidad trabaja en el inventario de la obra de su tío. “La mayoría de los cuadros que se exponen aquí son de la década de los 70, su mejor época, en mi opinión”, señaló. En cuanto a la temática, casi todas las pinturas muestran escenas de la calle en las que aparecen personas. “De niño vio unos grabados de un artista flamenco y le impresionaron muchísimo”, apuntó Caro, quien agregó que así fue cómo se percató de que con esas pinturas se podía seguir la vida de la calle. “Eso le marcó”.
Pero su obra también revela la gran imaginación de Caro Baroja. “Aunque puedan recordar a algún pueblo, todos los paisajes son ficticios”, aseguró la sobrina del autor. Además, también mencionó la admiración que el conocido sabio sentía por Jeroen van Aeken, El Bosco. “Al igual que el pintor, en ocasiones creó paisajes totalmente desconocidos”, añadió. Además, utilizaba colores “muy puros”, que pueden sorprender al público, acostumbrado a lo que Caro calificó como “la paleta española o de Velázquez”. “Estas obras recuerdan más al impresionismo”, destacó. Con todo, añadió, el pintor que más influencia tuvo en Caro Baroja fue su tío Ricardo, hermano de Pío Baroja. “Cuando era niño iba al taller con él, que fue quien le montó sus primeros lienzos para que también pudiese pintar”, explicó la comisaria. Asimismo, la sala exhibe algunos dibujos del autor pertenecientes a distintas series muy largas, así como una “pequeñísima muestra” de dibujos de campo que Don Julio realizaba cuando iba a estudiar los pueblos.
En total, estima que la obra de Julio Caro Baroja consta de unas 200 piezas. “Las más antiguas de las que he podido encontrar están realizadas entre 1949 y 1952. Se trata de tres pequeños cuadros que el autor regaló a un amigo suyo, un antropólogo inglés. También ha podido catalogar una pinturas que dio en 1954 a unos amigos de la familia como regalo de bodas. “Han pasado muchos años desde que algunas galerías expusieron su trabajo, por lo que seguir la pista a los compradores no es nada fácil, aseguró Caro, que calcula que le falta por catalogar entre 20 y 30 cuadros de su tío. “Muchos nombres se repiten, por lo que necesito imágenes para, por lo menos, poder catalogar los cuadros sin repetirlos”, admitió. Finalmente, Carmen Caro aprovechó para hacer un llamamiento a aquellas personas que puedan ayudarle en la búsqueda de imágenes que sirvan para completar la catalogación de la obra pictórica de Julio Caro Baroja.
libros, artículos, estudios La Biblioteca Nacional de España, en Madrid, también dedica una exposición a Julio Caro Baroja con motivo del centenario de su nacimiento. La muestra, visitable en el Salón Italiano de la BNE hasta el próximo 6 de enero, consta de una selección bibliográfica (60 piezas) que incluye libros, artículos, y algunos estudios sobre el antropólogo, escritor e historiador.
Entre sus obras expuestas, están Estudios Vascos (1973), Ensayos sobre la cultura popular española (1979), Los fundamentos del pensamiento antropológico moderno (1991), Las falsificaciones de la historia (1996) y Las brujas y su mundo (1997).
Caro Baroja dedicó su vida al estudio del hombre como un todo social y cultural, ayudándose de disciplinas tan diversas como la antropología, la etnografía, la lingüística, el arte o la literatura. Fue pionero en la aplicación conjunta de saberes como la historia y la etnología, y sus trabajos tuvieron una importante proyección, sobre todo, en el mundo anglosajón, despertando el interés por la cultura tradicional española.
Para entender su personalidad y su obra, se hace imprescindible la lectura de Los Baroja, memorias familiares. En el repaso que el escritor hace de su vida se hace evidente la importancia que el entorno familiar tuvo en su formación intelectual y en su vocación. El lugar de mayor relevancia lo ocupa su tío, Pío Baroja, que le inculcó el gusto por la lectura, el interés por la historia y la antropología, la sensibilidad hacia las formas de vida populares, y su admiración por la filosofía de Kant, al que citó muchas veces en sus escritos.