La exposición que Juan Carlos Pikabea realiza cada verano en su casa de Lesaka se ha convertido ya en una de las tradiciones artísticas ineludibles del verano foral, no en vano la lleva realizando de forma continuada desde el año 2000. En esta ocasión, el artista navarro, uno de los referentes de ese particular grupo de pintores vinculados, nacidos y forjados a calor del Bidasoa, presenta 44 obras, mezclando pinturas de etapas anteriores con 25 creaciones nuevas en formato mediano y pequeño. Eso sí, todas ellas con el paisaje como centro neurálgico de la experiencia pictórica.

“En este sentido sigo fiel a mis planteamientos estéticos y al paisaje, porque la naturaleza en sí, la vida y lo que encierra, siempre te aporta mucho más que cualquier otra motivación artística. En cualquier caso, en esta ocasión, en la obra nueva se aprecia una notable evolución en la técnica del artista: “La exposición de la Ciudadela (abril, 2015) la trabajé durante varios años y en formatos muy grandes, y eso desgasta mucho, ya que requiere más esfuerzo. Pero siempre hay que aprender y desaprender para volver a encontrar el camino, la luz y el color. En esta ocasión, he añadido mucha más materia, incluso aportando los colores al lienzo con una espátula, como si de una paleta se tratara, añadiendo abundante pintura, realizando las mezclas sobre el propio cuadro, obteniendo así un resultado mucho más llamativo en color. También tengo que reconocer que esto lo puedo realizar ahora, ya que los cuadros son de formato pequeño, puesto que en los grandes tienes que trabajar todos los espacios del cuadro, lo que te permite o te da otra soltura de pincelada. La verdad, es que en esta serie de cuadros he disfrutado y he obtenido el resultado que pretendía, además de resolver la obra con más rapidez por que he conseguido más contraste; con este método he conseguido que los colores sean más potentes”.

En cuanto a los paisajes que en esta ocasión refleja Pikabea, el mar cobra especial protagonismo con hasta cinco cuadros. “He buscado enfrentarme a nuevos temas, como las olas que rompen frente a la costa o las panorámicas de San Sebastián, Hendaia o Fuenterrabia. Son cuadros que si te acercas, el entorno urbano casi parece una abstracción, pero si te alejas, el efecto es parecido al de una maraña de edificios uno junto a otro. Y eso lo he conseguido añadiendo al blanco una mezcla de colores, con mucha paciencia y tirando de experiencia para saber el momento preciso en el que tienes que parar y dejar que se sequen”. Una nueva mirada que ha saltado ya del Bidasoa e incluso de la propia Comunidad Foral, que habitualmente centraba su mirada. “El Bidasoa es un planteamiento estético. Pintar un bosque desde dentro es una forma de pintar un paisaje en el que afrontas muy de cerca el árbol, viendo los nudos, las ramas... El siguiente planteamiento es más panorámico, ya que desde una montaña puedes ver lo que abarca un río. Y ya, cuando te acercas a la Zona Media o la Ribera los planteamientos son todavía más panorámicos, mucho más lejos. Son maneras distintas de pintar; y cuando te enfrentas al mar, es otro planteamiento diferente porque tienes que captar el movimiento, la atmósfera del agua... Son nuevos retos porque la obra de un artista debe ser variada, evitando siempre copiarte a ti mismo”. Y es que después de tantos años pegado al pincel, para Pikabea la pintura sigue “siendo mi vida. Aunque, cada vez ves más lejos la atención del público joven hacia la obra pictórica”. “Poder enfrentarte a un cuadro nuevo hace que no cambie mi vida por la de ningún otro, aunque crematísticamente sean más enriquecedores otros oficios. Para mí, pintar es cuando el trabajo se convierte en placer, da valor al tiempo y a tu vida dejando de ser una obligación para convertirse en una necesidad”.

En este sentido, el pintor lesakarra destaca que la pintura es un forma de vivir que “te aporta poder conocer a muchísimas personas que de otra forma no conocerías si no fuera por este trabajo, como, por ejemplo, un músico de la Sinfónica de Euskadi que vino hace poco, y que en cada cuadro veía algo y disfrutaba. Hay muchas personas que pasan por la naturaleza y no ven nada; tener la capacidad de captar y transmitir esa emoción a través del arte es casi una obligación para el artista. Cuando yo paso por un lugar es como un feeling. Al final te conviertes en una especie de cazador de temas, buscando cosas nuevas e interesantes... Eso sí, una vez que los pintas no cambia tu percepción, porque antes de pintarlo ya te ha cautivado. Por otra parte, a nivel personal es muy enriquecedor toda la gente que pasa por aquí, por la exposición, ya que siempre aportan algo nuevo, como los niños que vinieron de las escuelas de Igantzi y de Lesaka, a los que hice partícipes de la experiencia de pintar un cuadro conmigo. Es un proyecto en el que estoy muy interesado porque el niño que vive esa experiencia la recordará toda su vida”.

Próximas exposiciones En cuanto al futuro inmediato expositivo del Pikabea, “a finales de año expondré en el Casino de Pamplona; y, por otra parte, estoy enfrascado en el proyecto de llevar la exposición de Maestros del Bidasoa a San Sebastián”. Además, el artista cuenta con una exposición de temas de carnaval en la Herriko ostatua de Etxalar. La presente muestra en Lesaka se podrá visitar hasta el 31 de agosto.

el autor

Biografía. Juan Carlos Pikabea, nacido en la localidad navarra de Lesaka, comenzó con su actividad artística en los años 80, aunque sus primeras exposiciones datan de 1992. De formación autodidacta, simultaneó sus estudios de electricidad en Irún y la serrería familiar con su afición a la pintura.

Trayectoria. Ha participado en varias muestras colectivas en lugares como Irún, Pamplona o Lesaka, además de en países como Francia, Israel, Italia o Estados Unidos. Asimismo ha realizado exposiciones individuales en Irún, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza o Pamplona.