que en la noche del pasado sábado y a pocos minutos de empezar el concierto gran parte del público de la Plaza de Toros de Pamplona se dedicase a pedir “que bote Javiera -la abuela de Amaia Romero-”, o a saludar a los padres de Alfred y de la navarra ejemplifica hasta dónde llega el fenómeno Operación Triunfo. Porque la cita en la Monumental fue más allá del simple concierto, tornándose en un encuentro con dieciséis jóvenes que durante varias semanas han compartido su convivencia y evolución musical en televisión y en un canal 24 horas en YouTube. “Es que son casi de la familia”, fue uno de los comentarios más repetidos entre esas 11.200 personas que abarrotaron el recinto y vibraron con una generación OT en la que el centro de las miradas fue, como era de esperar, Amaia Romero.

Son días de Mundial y Amaia y sus quince compañeros jugaban su particular partido en el coso pamplonés tras vender todas las localidades en apenas una hora. Y vencieron por goleada. Con los dieciséis sobre el escenario, I’m Still standing fue el pistoletazo de salida para una noche en la que hubo lugar para todo. Baile y coreografía con Madre Tierra, de Ricky y Mireya, Lo Malo con Aitana y Ana War o el Eloise, de Agoney, hasta momentos de tú a tú con Heaven y Roi, Say you won’t let go de Cepeda o el Miedo de Amaia.

Fue tal la fiesta que incluso se adelantó el txupinazo mientras Amaia cantaba Shake it out, con miles de pañuelos rojos al aire. Y Amaia, emocionada, entonó un Vals de Astrain para ese mar rojo. La imagen acompañaba, al igual que acompañados estuvieron Amaia y Alfred tanto en City of Stars como en Tu canción, coreados ambas de principio y fin.

Hubo también reivindicación cuando, tras un “soy mujer y no pertenezco a nadie, no es no”, Miriam defendió a guitarra y voz su single, Hay algo en mí, cuya letra feminista lanzó un dardo a una diana a la que no hizo falta poner nombre. Fue la única canción inédita de la noche junto a Camina -compuesta por los 16 durante su estancia en la Academia-, como primer paso para demostrar que sí, que hay vida musical después de OT.

De momento, la gira continúa y tras hacer noche en el hotel Zenit, la generación OT 2017 actúo ayer en el BEC de Bilbao, de nuevo con llenazo. Próxima parada, el estadio Santiago Bernabéu. “Quizá en un año no haya nada”, reflexionaba Amaia Romero en una entrevista con este medio, y tal vez tenga razón... pero, de momento, el fenómeno OT es incuestionable.