El Iruña Rock conquista el Navarra Arena en su segunda jornada

Más de 4.000 asistentes convirtieron el pabellón en un epicentro musical
Positivo balance de la tercera edición del festival, que se afianza como oferta cultural en la Comunidad Foral

09.02.2020 | 11:23
Ambiente vibrante y entusiasta el de los asistentes que acudieron al Iruña Rock.

Positivo balance de la tercera edición del festival, que se afianza como oferta cultural en la Comunidad Foral.

Pamplona - Durante la tarde de ayer Osasuna celebraba su ascenso en El Sadar, pero a pocos metros el festival Iruña Rock también tenía su propia celebración. O quizá, mejor dicho, confirmación. Más de 4.000 asistentes acudieron al Navarra Arena. Sí, ese nuevo recinto que generó ciertas dudas al público meses atrás. Pero tanto el viernes como el día de ayer han servido para confirmar que el pabellón ofrece una logística, espacio y sonido que bajo las murallas no se podía encontrar. Confirmó y triunfó el Iruña Rock en su segundo día con bandas como Turbonegro, Narco, La M.O.D.A. y Zoo como grandes protagonistas. Y sí, además en el Navarra Arena no llueve.

Fueron pocas las horas de descanso desde que Auxili cerró el viernes a las 4.45 am, pero al filo de la tarde y con la difícil papeleta de saltar al escenario a las 15.00 horas, Las Sexpeares tiraron de energía y buen hacer para regalar una dosis de punk rock puro y duro a los primeros asistentes de la segunda jornada del Iruña Rock 2019. Porque lo suyo es punk rock, si bien en su último trabajo, Somos lo peor, han coqueteado con estilos como el grunge y stoner. En cualquier caso, sobre las tablas y cual power trío al uso, la banda defendió con solvencia unas canciones que desprendían, y contagiaban, potencia.

Cosas del horario y de ser una de las primeras bandas en saltar a faenar, pero fue injusta la asistencia al concierto de Machete en Boca, revulsivas del festival cual Lucas Vázquez en el Real Madrid, empeño y compromiso de por medio. Como banda que se está haciendo un hueco -merecido- en la escena estatal, las valencianas regalaron un recital de rap a tres voces, siempre respaldadas por su fiel DJ y productor Falso Ídolo. Ya avisaban cuando lanzaron un "parece reguetón y todo, pero si se la pones a tu jefe cuando te enfadas?", porque lo suyo es una propuesta que si bien suma toques latinos, dancehall y afrotrap, en cuanto a letras se puede hablar de mensajes y reivindicaciones directas. Una realidad, la del día a día, que se torna diana para las MC La Prima, San y La Charli, quienes interpretaron con soltura unas canciones cuyos mensajes son más que críticos. Cuentan con tres trabajos a las espaldas, todos ellos bajo el clásico título Volumen? y tiraron de garra para terminar contagiando su energía y baile al público, ese que poco a poco iba llenando el Arena.

FIESTA Y SKA CON MODUS OPERANDI El pabellón navarro fue también escenario del debut de Modus Operandi en esto de los Iruña Rock -dadas las tres ediciones, ya da margen de continuación-. Eso sí, de tablas y rodaje, los seis músicos van más que sobrados. La banda, que reúne a exmiembros de grupos como Vendetta o Betagarri, cuenta con Iñaki Ortiz de Villalba como vocalista y jefe de ceremonias y desprende un ska rock festivo que, inevitablemente, invita a bailar. Así lo hizo el público. Desgranaron temas de su último trabajo, de título homónimo, entre vientos y ritmos ska que contagiaron baile, buenas vibraciones y sonrisas a las primeras filas. También a las últimas. Incluso hubo lugar para versionar temas de Vendetta como Egunero, que claro, jugando en casa, fue más que aplaudido por parte del público.

Poco a poco, en el recinto del Navarra Arena iba congregando mayor número de asistentes. Los catalanes CRIM fueron la siguiente banda en asaltar el escenario y lo hicieron, eso sí, a base de punk rock sin trampa ni cartón. Energía y punto. Los tarraconeses presentaron su último trabajo, Pare nostre que esteu a l'infern, que se suma a la dilatada trayectoria de la banda, cuyos primeros pasos rondan hacia el 2011.

Fue una dosis de tralla y contundencia que dio paso, control de pulsaciones de por medio, a Niña Coyote eta Chico Tornado. El dúo afincado en San Sebastián ofreció un directo de rock alternativo, más reposado y de saborear para la ocasión. Úrsula a la batería y a la guitarra, Koldo, la suya fue una cita con la música en directo, más allá de géneros. Al final, sobran etiquetas. Los de Gipuzkoa presentaron su último trabajo, AitzStar, a base de guitarrazos y golpes de batería ante un público que conforme avanzaba la tarde, abarrotaban el recinto ubicado en el Navarra Arena. Propuesta -caigamos en etiquetas- diferente la suya, al menos en cuanto a estilos y propuestas musicales se refiere, ya que ayer fueron la tónica alternativa del día. E hicieron buena gala de ello, cual White Stripes forales se tratase.

En femenino fue también la actuación de Anier, una de las MC más interesantes de la escena estatal. La rapera catalana repasó en el Navarra Arena su particular discografía, esa que define como rap combativo, feminista y crítico, con temas como Síentelo. Lo cierto es que ayer bajo el único respaldo de Duayly como DJ y prodcutor, las canciones las canciones de Anier explotaron y triunf¡aron en el Navarra Arena.

REIVINDICACIÓN Y SEGISMUNDO Potencia a cuatro fue Segismundo Toxicómano, que a base de tralla y contundencia mostraron por qué suman ya más de veinte años de trayectoria y siguen en plena forma. Fue uno de los platos fuertes de la segunda jornada del Iruña Rock, y el público que se acercó al Navarra Arena respondió a las canciones de los de Vitoria. "Pobredumbre es la sociedad frustrada de miseria y marginación", fue uno de los estribillos más coreados de la banda de Álava. Y es que cual hooligans respondió el público del Navarra Arena, que no había asistido a partido de fútbol alguno, pero respondía con pasión. Música en directo le llaman. Pues eso.

Al cierre de esta edición quedaban por actuar Turbonegro, La Pegatina, La M.O.D.A., Narco, ZOO y La Mala Pékora. Un abanico de hasta trece bandas que tomaron ayer el Navarra Arena, convirtiendo el pabellón en un epicentro musical. Y por muchos años más.