‘Baby’ cobra vida

El director vitoriano Juanma Bajo Ulloa rueda hasta el próximo 14 de septiembre su próximo largometraje

10.02.2020 | 00:25
Desde hace dos semanas, el equipo de rodaje se encuentra trabajando tanto en Gasteiz como en puntos de Murgia, Legutio, Nanclares de Gamboa y el parque de Garaio.

Vitoria - Están siendo días muy intensos, con bastantes horas de rodaje por la noche. El trabajo, como ya publicó DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA en primicia, empezó el pasado día 5 y está previsto que se alargue hasta el 14 de septiembre. Seis semanas de grabación que se están desarrollando entre Vitoria, Murgia, Legutio, Nanclares de Gamboa, el parque de Garaio, el hayedo Otzarreta y el salto del Nervión. Baby, el nuevo largometraje del director vitoriano Juanma Bajo Ulloa, va tomando forma con la mirada puesta en 2020, cuando el público se podrá sumergir en este drama que toma forma de thriller psicológico, en un filme marcado por el sello propio e inconfundible del realizador y guionista.

Rosie Day (Blackwood, Ironclad: Battle for Blood), Harriet Sansom Harris (Quiz Show, Mujeres desesperadas), Natalia Tena (Juego de tronos, Origin), Charo López (Secretos del corazón, Los gozos y las sombras) y la pequeña Mafalda Carbonell (Vivir dos veces) lideran el reparto de una historia ubicada en una ciudad del País Vasco, donde una joven depresiva y de personalidad adictiva, da a luz a solas a un bebé en mitad de una de sus crisis de estupefacientes. Durante algunos días lo alimenta con su pecho y lo calma con un viejo chupete familiar, con la inscripción Baby. Sin dinero, y al borde del síndrome de abstinencia, decide vender la criatura a una mujer dedicada al comercio infantil. De vuelta a casa, ya abastecida de alcohol y drogas, la joven descubre que el chupete sigue allí. La visión del objeto le provoca un verdadero trauma. Sale en busca de la mujer y del bebé, consiguiendo hallar la casa abandonada donde la mujer, su hija y su nieta pre adolescente mantienen al niño a la espera de su entrega definitiva. La chica busca el instante propicio de distracción para entrar a ver a su hijo. Cuando lo consigue, se encuentra de pronto encerrada en una ratonera de la que, salir sin ser descubierta, parece imposible.

Rodada sin casi diálogos -los pocos que hay son en euskera-, la película se basa sobre varios ejes. En primer lugar, el hecho de la maternidad cobra un especial peso, temática que también sirve para lanzar una mirada sobre la cuestión de la compra y venta de bebés, por desgracia tan de actualidad. Con todo, el filme se focaliza desde las perspectivas de las madres, como apunta el productor ejecutivo Ferran Tomás. Ligada a esta cuestión, cobra un especial papel la naturaleza. Pese a su aparente pasividad, su presencia provoca variaciones y evoluciones en el entorno y en los propios personajes. "Asistimos a la liturgia del sol, la lluvia o los elementos, a las ceremonias diarias de los insignificantes seres que pueblan la campiña o el bosque, y su casual rutina suscita que nada vuelva a ser igual".

Al mismo tiempo, a través del papel de la protagonista, se trata la cuestión de las drogas en la actual sociedad de teórico progreso. "No se trata sólo de marginados, excluidos por su origen o condición de la sociedad del éxito, sino también de jóvenes locales con posición social y con todas las oportunidades intactas, pero incapaces de concederse el aprecio real necesario, abrumados por la insufrible competitividad de una civilización depredadora. No es por tanto la droga y sus efectos lo que realmente interesa al autor, sino las profundas emociones que se ocultan tras el dramático abuso al que el ser humano, de un modo u otro, somete a su ser".

Con todo, aunque la protagonista surge "de una sociedad cínica, intoxicada de materialismo y del culto a lo insustancial que no le ofrece una ocasión de redención ni perdona su torpeza, su falta de acierto o tal vez su debilidad", el filme también es reflejo de que, por lo menos a veces, puede que haya una segunda oportunidad. "Es la vida la que pondrá en manos de nuestra protagonista la posibilidad de hallar el valor, la fuerza y la voluntad de levantarse, superar el dolor y el miedo, y hallar tal vez al fin su propio camino".

Con un presupuesto de 1.500.000 euros, Baby, de Frágil Zinema, cuenta con el patrocinio del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Gasteiz y RTVE, así como con la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Fundación Vital. Seleccionada por el Marché de Film de Cannes de este año como proyecto que aporta una nueva visión al cine de género, la película busca "construir un relato puramente cinematográfico, exento de todo artificio dialéctico o complemento literario, evitando los diálogos hasta el extremo de lo posible y permitiendo a la acción, a la sincera emoción de los hechos y al suspense, cobrar todo el protagonismo" planteando "una batalla de emociones y estrategias en la urgencia de una trágica cuenta atrás".

Con música de Bingen Mendizabal y contando con Josep María Civit como director de fotografía, Llorenç Mas como director de arte y Javier Arsuaga como director de producción, el largometraje es, según Tomás, una vuelta de Bajo Ulloa a sus filmes más íntimos, "espacios donde deja total libertad a su talento creativo". Desde esa base, se realiza un "largometraje de ficción narrado en el lenguaje más internacional, el del suspense y la emoción", una película que está tomando su forma definitiva en Álava.