Sofía Ellar cantante

Sofía Ellar: “Una canción es sentimiento: no se trata de vender nada, sino de contar algo”

La cantautora regresa esta noche junto a su banda a Zentral -21.30 horas, entradas 20 euros-, en una parada de su gira ‘Bañarnos en vaqueros’

10.02.2020 | 02:19
Sofía Ellar.

pamplona - Como muchas otras, la trayectoria de Sofía Ellar (Londres, 1993) comenzó en una sala. Pero no en una sala de ensayo, sino en una sala de la universidad. Sí. Cuando la cantautora se encontraba finalizando sus estudios de Administración de Empresas, decidió basar su proyecto fin de grado en su pasión: la música. Así creó Sofía Ellar SL, una empresa con la que podría gestionar su hipotética carrera musical. Tan hipotética que, al final, se hizo realidad. En una industria musical que trataba de lidiar con la era digital y con las plataformas de streaming, ella encontró "una oportunidad", explica con sencillez, conocedora del cómo y por qué funciona esa red. Y como si fuese tan fácil el coger una guitarra, compartir unas canciones en Instagram y YouTube, y en sólo dos años cambiar la habitación de tu casa por actuar en el WiZink Center de Madrid, ante miles de personas. Pero sí, así lo ha hecho ella.

¿En qué momento aquello que comenzó como un trabajo de fin de grado termina por ser el punto de partida de su carrera musical y se convierte en su trabajo?

-Lo de centrarme en la música realmente siempre ha estado ahí. Mi primera canción la escribí con 13 años, era un poema que luego quise convertir en canción y como tocaba la guitarra y me gustaba cantar, pensé en mezclar las tres cosas. Pero mis padres siempre han sido muy estrictos y querían que me formase. Cuando se me planteó ese trabajo de fin de grado, quise invertirlo en algo que me resultara interesante e hice un planteamiento de negocio, como un hipotético caso de yo artista. Una cosa llevó a la otra y me empecé a motivar, porque según me iba informando, me daba cuenta de que la música estaba en un punto de inflexión con toda la era digital, la piratería que luego derivó en un streaming... La industria estaba en un momento delicado y cuando sucede eso, hay una oportunidad ahí. Presenté el trabajo y me dije: "esto mola, Sofía, y tienes veintipocos años, no quieres que esté el y si...". No quería tener la sensación de tener cincuenta años, a cinco hijos por ahí correteando y decir que nunca lo había intentado. Con la carrera terminada y la cabeza medianamente formada, me lancé a la aventura. Y mira ahora donde estamos.

En este planteamiento de Sofía Ellar como artista, ¿tenía clara qué dirección estilística llevar o fue en base a prueba y error?

-Bueno, referentes son todo lo que hayas podido escuchar, hasta cuando vas a cenar y te ponen música de fondo, que conscientemente no estás escuchando, pero tú subconsciente está constantemente maquinando. A día de hoy sueño con melodías y me despierto a las cuatro de la mañana y me pongo a grabar medio dormida... Ese subconsciente creo que es el responsable del 90% de la inspiración. Luego, por supuesto, está el trabajar la inspiración porque ésta no llama a la puerta. Pero como dijo Picasso, que la inspiración te pille trabajando.

En sólo dos años, ha publicado los discos Seis Peniques (2017) y Nota en do (2018), en los que también ha estado involucrada en la producción. ¿Ha experimentado el crecimiento que regala el rodaje?

-Total. Además, con los dos primeros discos hice una fórmula que no se suele hacer: incluir a mi banda, a los que tocaban conmigo en directo, para que grabasen también el disco. Aposté por mi equipo y fue un momento divertido y de piña, donde cada uno sentía el proyecto suyo y aportaba musicalmente. Luego he probado otras cosas, los últimos temas como Bañarnos en vaqueros o Ahora dime, que son más frescos y bailables, los he producido de forma distinta y he tenido un productor a mi lado. Hemos coproducido juntos y aunque nunca he terminado de soltar ese lado, ahora sí que he delegado más. No es una fórmula más valida que otra, pero si tengo que ser muy sincera, la magia que hay cuando te sientas con tu banda y vistes las canciones, no tiene ni palabras.

¿Bañarnos en vaqueros y Ahora dime son un avance de un nuevo disco, o se trata de dos lanzamientos puntuales?

-Tengo a los seguidores mal acostumbrados, porque he ido a disco por año y eso tampoco puede ser, que me va a dar algo, por un lado... Y además, si no me da tiempo a vivir nuevas cosas, ¿qué os voy a contar? No podré contar nada. Ahora he apostado más por la fórmula de single. He trabajado mucho y me he tirado un invierno duro, con el productor, mano a mano los dos. Hemos intentado buscar esa vuelta de sonido, que dé la sensación de subidón, pero sin perder la esencia de Sofía Ellar, que estaba muy marcada y que nos daba mucho miedo perderla. Ha sido un trabajo muy arduo... Pero diré que después de estas dos canciones que son más bailables, voy a sorprender con una balada que he grabado con la Sinfónica de Bratislava y ha quedado preciosa.

Ha hablado del miedo a perder la esencia de Sofía Ellar, ¿cuál es?

-Pues muy yo... Esa niña cansada y esa loca con el gato y con la guitarra, un poco esa niña... Porque todavía me siento niña y creo que la juventud hay que disfrutarla, sin necesidad de estirarla demasiado, porque los años pasan para todos evidentemente, pero que es un poco lo que me define. El ser natural y no vestir un personaje, porque es lo que me ha funcionado: ser sincera con mis letras y que la gente las escuche y tenga la capacidad de sentirlas y hacerlas suyas. Es empatía musical y esa conexión no la quiero perder. No hay necesidad de vestir demasiado una canción, porque lo que importa es lo que sientes cuando la escuchas. Y eso es sentimiento: no hay que vender nada, sino contar algo.

Ésta es su segunda visita a Pamplona. Al margen de contar con nuevo material, ¿qué diferencias encontraremos respecto al concierto que ofreció en junio de 2018?

-Un rodaje brutal, porque cada concierto pasa. Vas viviendo y creciendo como artista y te das cuenta de que todas esas cosas que veías de otros artistas, que decías ¿pero qué ansiedad...?, te pasan. Es mucha presión y es un trabajo 24/7, que si yo quiero salir a la calle y ser Sofía persona, por mucho que tenga ese chip, el de enfrente me va a pedir una foto, el otro me va a estar grabando sin que yo lo sepa... Y ya renuncias a un montón de cosas. Intento luchar contra eso y trato de ser lo más normal del mundo para que luego la gente no se sorprenda. Y eso que tengo una gran comunidad y me considero una afortunada de tener esa familia.

¿Y en cuánto a banda, en qué formato defenderá su repertorio?

-Somos prácticamente la banda de siempre y se podrá ver esa conexión con los músicos y que un concierto nunca es igual que otro. Además, también tocaremos las canciones nuevas que han salido.