zinemaldia: sección oficial

Bailaré sobre tu tumba

20.09.2020 | 00:50
Por culpa del coronavirus, el actor Benjamin Voisin fue el único representante físico de 'Verano del 85' en su estreno en Donostia.

El galo François Ozon regresa a la Sección Oficial rebotado de Cannes con un verano del amor entre dos adolescentes que respira salitre, aventura y deseo sexual y suena a Robert Smith y Rod Stewart.

Cuando se abra el telón del Kursaal y arranque Verano del 85, el presidente del jurado de la Sección Oficial Luca Guadagnino dirá: "Esta película me suena". François Ozon, que ya sabe lo que es llevarse una Concha de Oro, ha creado una especie de remake francés de Call Me By Your Name añadiéndole múltiples referencias a su adolescencia ochentera. Un filme que debería haber estado en Cannes, que ha sido un éxito de taquilla en Francia y que muestra una inquietante atracción hacia la muerte.

"A mí las películas del verano me encantan porque los protagonistas están llenos de ganas de aventuras y de amor. Y claro, porque es la mejor época para mostrar el cuerpo de los actores, ya que están todo el día en bañador", comentaba ayer por videoconferencia desde su habitación el director parisino. Haber estado en contacto con un positivo ha impedido que él y el joven actor Félix Lefebvre viajasen a Donostia, quedando todo el peso de la promoción en manos del otro rostro del filme, Benjamin Voisin.

Verano del 85 es la historia de amor entre dos adolescentes, Alex (Alexis antes de conocer a David), un chico tímido de 16 años al que le atrae la muerte y las momificaciones del antiguo Egipto, y David, un joven rebelde de 18 años que dejó el colegio para hacerse cargo de la tienda familiar tras el fallecimiento hace un año de su padre. Una conexión que nace de la fatalidad, el casi ahogamiento del primero, y se ve reforzada por la tragedia, la guadaña del ángel destructor que revolotea entre los dos personajes.

Partiendo de la novela Dance on My Grave, de Aidan Chambers, Ozon ha impregnado la narración con sus vivencias adolescentes en los mitificados 80. "Mi verano del amor fue el de 1984", reconocía el cineasta. Un año después, Siniestro Total firmó la que podía ser la banda sonora de la película, Bailaré sobre tu tumba. El galo no vivió la Movida madrileña, por lo que seguramente desconozca a qué suena este grupo, pero sí sabe a que suenan sus veranos: Rob Stewart y su Sailing –a partir de ahora canción para cualquier funeral– y The Cure y su In Between Days, que Robert Smith solo aceptó ceder si ambientaba la película en 1985, año en el que vio la luz la canción.

"Yo tuve mi época gótica y New Age en la adolescencia", confesaba el autor de Joven y bonita o La piscina, solo dos ejemplos más de una filmografía repleta de interés hacia el despertar sexual. Y de eso también hay en Verano del 85. Primero, avisando desde el minuto uno que David ya está muerto. Segundo, al mostrar un protagonista que idealiza a la muerte. "Alex se siente cautivado por ella y cuando conoce a David descubre a alguien que la conoce de primera mano. Entonces, se siente atraído por David", explicó Ozon, que en ningún momento quiso abordar la discriminación homosexual de la época: "Es una historia de amor y lo importante es el choque entre dos mundos".

la revolución sexual Los intereses de Guadagnino y Ozon tienen poco que ver, pero las similitudes entre el nuevo trabajo del francés y la historia de amor protagonizada por Timothée Chalamet y Armie Hammer del italiano son más que evidentes. Sol, verano, vacaciones, bicicletas, música ochentera, no saber qué deparará la vida y, sobre todo, mucho deseo sexual. Demasiados ingredientes en común.

Que al director galo le interese la revolución sexual no es algo nuevo, que lo haga como cuenta la canción de La Casa Azul a través de la tragedia, sí. Y conseguir algo así solo es posible gracias al espléndido trabajo de dos actores. "Estuvimos tres meses juntos antes de empezar a rodar, así que cuando finalmente lo hicimos nos conocíamos no solo como actores, sino también como personas", comentó Lefebvre. "Entre nosotros se ve una intimidad muy potente, pero desde que nos conocimos fue algo muy natural. Es algo que hemos tenido durante la grabación y fuera del set", confirmó Voisin.

Una intimidad que por primera vez Ozon no ha querido filmar. El primer encuentro sexual entre los dos protagonistas da pie en cuanto se cierra la puerta de la habitación: "¡Me he tenido que contener! Pero solamente porque la historia lo requería". Por mucho que lo intente, Ozon no podrá escapar de ser Ozon.

"Las películas del verano me encantan porque están llenas de aventuras y amor"

FranÇois Ozon

Director de 'Verano del 85'