Robe Iniesta: "No cierro la puerta a una gira de Extremoduro, pero sí a quedarme apalancado sin poder hacer nada"

Últimas entradas para el concierto que el músico extremeño ofrecerá este sábado en el Navarra Arena, donde presentará su último disco, 'Mayéutica' (2020)

20.10.2021 | 19:38
Robe Iniesta, durante un concierto.

Está embarcado en la gira de presentación de su disco Mayéutica, pero Robe Iniesta (Plasencia, 1962) ya piensa en esas nuevas canciones que tiene compuestas: "Estoy feliz, la verdad. E intento poner todas mis energías en ello", asegura el que fue líder de Extremoduro, que no descarta una gira con la banda extremeña: "La puerta no está cerrada".

Llega al Navarra Arena embarcado en la gira Ahora es el momento y Pamplona será su primera cita con público de pie, barras abiertas y sin tests de antígenos. ¿Qué concierto veremos en el pabellón navarro?
–Sí, por fin parece que llega el momento de bailar (risas). Hacemos Mayéutica del tirón y canciones de los dos primeros discos de Robe –Destrozares, canciones para el final de los tiempos (2016) y Lo que aletea en nuestras cabezas (2015)– y otras de Extremo. El concierto está dividido en dos partes y serán dos horitas y media, aparte del descanso.

Y por fin defenderá en directo Mayéutica, un disco que creó en 2018, que grabó un año después, pero que ha visto la luz ahora, en este pandémico 2021...
–Estábamos locos por sacarlo, no se puede tener tanto tiempo un disco guardado... Pero al final no había más remedio, na más que se escapó él solo del cajón, ya no podía seguir ahí...

Cuando escuchamos el disco, además de que podría ser una monografía del amor ya que hay gran protagonismo para la figura de ella, da la sensación de estar ante un disco de Robe más luminoso y feliz. ¿Lo ve así?
–Sí, creo que sí. Ella es quien cada uno se imagina, cada uno tiene que interpretar las letras como mejor le vengan y como las sienta. Yo me pongo a componer y en cierta manera soy un espectador. Pero sí, es un disco luminoso, alegre y vital, quizá con esto del confinamiento me hubiera venido mejor un disco más tranquilito, que se escuchara mejor sentado... (risas).

¿Mayéutica podría ser la cara B de La ley innata, disco que Extremoduro publicó en 2008?
–Sí, en cierta manera es una segunda parte, aunque hablamos de canciones, de poesías... Pero sí que según iba haciéndolo, iba dándome cuenta de que había cosas que tenían una conexión y se fue juntando solo. Es que yo hago las canciones y no sé qué va a salir, salen y luego las analizo e intento comprenderlas. Y algunas veces tampoco llego a hacerlo, pero para mí simplemente con que las canciones emocionen, me vale, no tengo por qué entenderlas. Por comparar de alguna manera, hay gente que es más como un alfarero, que dice "voy a hacer un botijo" y le sale un botijo. Mejor o peor, pero le sale un botijo. Y yo es como si fuera un antropólogo, que me pongo a excavar por un sitio que la intuición me dice que por ahí tiene que haber algo, pero no sé nunca lo que voy a desenterrar.

Hablábamos de La ley innata y aquel trabajo tenía ciertos tintes filosóficos ya que se hacía referencia a Cicerón y ahora con Mayéutica apunta a ese método de Sócrates que podría traducirse como "el diálogo con el que el ser humano alcanza la verdad por sí mismo". En ese caso, ¿qué verdades ha encontrado Robe?
–Bueno, busco las verdades cada día y de todas las formas posibles. La mayéutica habla del método de Sócrates, de cómo el maestro te hace preguntas y a través de eso vas encontrando cosas innatas en ti. Y no hace falta que sean preguntas, sino cualquier cosa que te motive: una canción, un libro, algo que veas... Lo que de verdad te haga pensar y conocerte a ti mismo, que es lo más importante: ver quién es ese tú verdadero. Renacer. Por eso Sócrates lo llamaba mayéutica, porque era como nacer y lo llama así porque su madre era comadrona.

¿Este trabajo ha supuesto entonces un renacimiento?
–Sí. Estamos en un momento muy bueno, se acabó Extremoduro, cambias de etapa... Cuando hicimos los dos primeros discos, no fue un verdadero cambio. El primero fue una aventura pensando que solamente iba a hacer ese disco con esa formación y ya, por eso lo hicimos sin contemplaciones y con canciones que no estaban pensadas para el directo. Luego hicimos el segundo disco porque así teníamos repertorio y podíamos tocar, y grabamos un DVD porque nos daba pena haber hecho una gira tan chula y no quedarnos un recuerdo, pero era todo como algo muy pasajero. Mayéutica ha sido la primera vez que nos hemos juntado pensando en seguir adelante y hacer un verdadero cambio. Hemos cogido otro guitarra, cambiado el sonido... Así que sí, en ese aspecto sí que ha sido un renacer.

Al hilo de este buen momento, en la rueda de prensa que ofreció para anunciar esta gira, apuntó que la formación que le acompaña es "más banda de lo que nunca fue Extremoduro. ¿Por qué?
–Sobre todo que trabajamos más las canciones en el local de ensayo y aportamos todos. Es otra historia. En Extremoduro al principio hacía las cosas yo básicamente, luego con Iñaki –Uoho– ya éramos los dos y trabajábamos haciendo maquetas, el resto de la banda pues hacía lo que salía en las maquetas€ Era totalmente distinto y la manera de ahora creo que es lo suyo. El rock hay que trabajarlo en el local. Y la música en general. Lo de trabajar haciendo maquetas en el ordenador, como los chavales que hacen la música de ahora, haciendo una base y cantar encima... Muy bien, pero el rock no. El rock hay que hacerlo en el local de ensayo tocando y tocando. Y eso en Mayéutica se nota.

Precisamente Mayéutica y su gira han estado acompañados del ruido que causó la cancelación de la gira de Extremoduro. Viendo con cierta distancia esa guerra de comunicados que se desató entre usted, Uoho y la promotora, ¿cambiaría las formas en hacer pública la decisión?
–No había otra manera de gestionarlo. No se podía seguir poniendo fechas y seguir atrapado en un contrato de por vida, sin saber si se podía hacer o no. Había que haber dejado que se acabara la pandemia y hacer la gira, pero la promotora no ha querido esperar y lo ha suspendido, pensando que se tenía que seguir poniendo fechas indefinidamente, aunque no se pudiera tocar. Y en un momento dado sentí la necesidad de explicárselo a la gente.
Cada uno ha puesto su punto de vista y ahí está. Supongo que se podrán ir haciendo conciertos cada vez más grandes, pero, ¿volver a lo de antes, sin ninguna restricción, como se habían vendido las entradas para esos conciertos, con 30 y 40 mil personas? Eso no sé cuándo se va a poder hacer. Ahora es el momento de hacer lo que estamos haciendo y por eso tomamos esta decisión de salir y no seguir quedándonos meses y meses atrapados, con el disco guardado, sin poder tocar... No, yo no puedo perder el tiempo así, ya voy teniendo unos añitos y no puedo desperdiciar un año, y luego otro... Imposible.

De cara a futuro y una vez finalizada la gira de Mayéutica, ¿cierra la puerta completamente a esa gira de despedida de Extremoduro?
–No, la puerta no está cerrada. Lo único que es una tontería poner fechas y comprometerte a ello, con el trabajo que cuesta una gira, los meses que tienes que estar trabajando antes... y sin saber si se puede hacer. ¿Una vez pase esto y se arregle todo? No, la puerta no está cerrada. Bueno, a lo mejor se cambia el nombre porque ya no sería de despedida, sino que te has juntado para tocar, porque la última gira que hicimos fue en el 2014... Pueden pasar muchos años, pero no estoy cerrado a eso. A lo que estaba cerrado era a quedarme aquí, apalancado sin poder hacer nada. Ahora desde luego lo que más ganas tengo es de lo que estoy haciendo y también de trabajar las canciones que tengo compuestas y claro, es de cajón, de querer tocarlas€ Y bueno, luego, Dios dirá.

Mirando al panorama estatal, ¿qué opina de que Sherpa lamentase que en este país hubiese una "secta rockera comunista", tras denunciar amenazas por su actuación en la convención de Vox?
–Es gracioso, ¿no? (risas). Es que no había oído nada de esto, pero es graciso que el mundo del rock somos una secta comunista€ Es un lenguaje que creo que no hay que tomarlo mucho en cuenta, es como de chiste (risas).

Y a las puertas de cumplir 60 años en 2022, ¿qué queda del Robe que en 1987 fundó Extremoduro?
–No miro mucho atrás, me gusta mirar el presente. Y si acaso, al futuro, pero por planificar y saber lo que vas a hacer, porque en este trabajo siempre hay que mirar hacia delante para grabar discos, hacer giras... Pero intento mantenerme en el presente lo máximo posible y si miro hacia atrás, supongo que todo me ha válido y queda la esencia, pero ha habido una evolución... Y a veces oigo canciones y lo flipo, es como si fueran de otro.

¿En qué sentido?
–En directo hay canciones que te cansan y dejas de sentirlas igual, como un chicle que ya lo has masticado mucho y ya no tiene sabor... Y hay temas que si los has hecho hace 30 años, es fácil que no te lleguen. Yo no soy un cantante al uso, que diga "ahora voy a cantar esto y luego lo otro". Yo soy un cantante de corazón y si no me lo creo... Uf, me siento ridículo cantando. Pero bueno, me tomo las canciones de Extremo como un fondo de armario que tengo para ir tirando, intentando mantener el equilibrio entre que las canciones sigan con la misma esencia, pero adaptarlas a la banda y nuestro rollito. Y cuando hace mucho tiempo que no las toco, te motivan y si ves que el público la goza con ellas, por esas vibraciones merece la pena. 

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