Me he instalado en el móvil una aplicación de un podómetro que me cuenta los pasos y no sé si al poco le di al Me gusta a un tuit que hablaba de los beneficios de andar entre unos 7.000 a 10.000 pasos diarios si ya has pasado de los 50 años pero el caso es que el algoritmo de X se me ha vuelto loco y llevo varios días que prácticamente solo me salen tuits hablándome de lo que tengo que hacer para bajar la barriga masculina post 45 años, qué comer o dejar de comer, a qué hora irme a la cama y levantarme, cuánta agua beber y cuándo, qué pensar y cómo y qué sentir y por qué para no parecer una bota de vino desinflada o morirme de un infarto por la tensión o la sal o el azúcar o la grasa o las pantallas o de pura casualidad.
Son cuentas de X así tipo general pero también nutricionistas y psicólogos y entre medio se me meten yoguis o hippies –¿quedan?– o yo qué sé con mensajes tipo Lo que esté en tus manos que no esté en tu mente o Las rutinas construyen al hombre y esta clase de frases que de un tiempo a esta parte han sustituido a aquellas de MisterWonderful de Qué bonito día ha salido y se centran más en que hay que mover las plumas para salir del trastero mental en el que cada cual esté metido y tener la mente de un samurai japonés.
Coño, a mi me gustaba cuando me salían los deportes y la música y algo el cine y los libros, como siga así el algoritmo voy a acabar tarumba, porque además te salen fotos de famosos sin un gramo de grasa y actrices que parecen hojas de lechuga –es una epidemia lo de la cirugía estética entre las actrices, imagino que ellos también pero en Hollywood y en Estados Unidos es demencial– y, claro, me entra el cargo de conciencia.
Todo esto mientras como pistachos y pipas, claro, que engordan y llevan sal y no sé qué más. Y eso que soy hombre y tengo 53. Si fuese una mujer de 18 estaría horrorizada. Qué presión soportarán, qué barbaridad.