Evaristo Páramos: "El punk es un anacronismo, como ser un viejo, pero si tenemos un equipo en la música es ese. ¿Y qué hostias pasa?"

Evaristo y su nueva banda, Tropa do Carallo, son una de los grupos que actuarán este viernes en el Navarra Arena, con motivo del festival Iruña Rock 2022

17.03.2022 | 17:21
Evaristo Páramos, durante un concierto.

Sobran presentaciones: Evaristo Páramos (Tuy, Pontevedra, 13 de junio de 1960), desde la "esquinica" del tablero musical donde dice encontrarse, desgrana las claves de su nuevo grupo, Tropa do Carallo, y de este mundo en el que el punk es "un anacronismo". Pero, eso sí, "si tenemos un equipo en la música, somos del punk. ¿Y qué hostias pasa?."

En alusión al título de su nuevo disco, Qué hostias andáis! con Tropa do Carallo. Cuando uno ve el panorama actual: ¿sólo cabe preguntarse eso?
–Sí, es para echar la culpa a los demás, claro. Al principio era qué hostias, que parecía que no me importaba... Pero no, qué hostias andáis, que la culpa es vuestra, está clarísimo.

"Así que esto era el futuro, pues menuda puta mierda€", escuchamos en Vente a la mierda, el tema que abre el disco. ¿No se salva nada y como venía avisando el punk, 'no hay futuro'?
–Lo del punk es gracioso porque llevamos 40 años diciéndolo (risas). Y el futuro... pues esos 40 años se podrían incluir en él. Pero pienso eso, todo lo que digo suelo pensarlo. Hay cosas que igual 20 años después ya no piensas exactamente igual, aunque la onda general es la misma, pero lo que digo en esa canción sí. Y en las demás.

¿De qué cosas hablamos?
–No es que no piense lo mismo, sino que no lo haría igual. Como aquella canción que teníamos de "y tienen hambre", es como: pero, ¿por qué dices eso chaval, tú quién eres? O la de "cierra el balcón, cierra el balcón", parece un poco ingeniosa pero no dice nada. Es una canción muy bonita que la estropeé con la letra.

¿Aquí está Evaristo, a sus 61 años y tras recoger a su hija de la escuela, mirando a aquel Evaristo que hace más de 30 años editaba sus primeros discos en la Txantrea?
–Sí, sí, hicimos una maqueta y estuvo interesante... Después hicimos allí el Y ahora qué? (1984) y ahora viene la cría a enseñarme cómo ha pintado un caballo de colorines... Y de muchos colorines además.

Volviendo a Tropa do Carallo, en Vente a la mierda también defiende que se va a armar y a pintar "para nuestra última batalla hoy". ¿Por qué pelea Evaristo hoy día?
–Por todo. Tal y como estaba el mundo me dieron ganas de llorar como un bebé y protestar, y ahora está mucho peor. Me quedaría poco tiempo para tener fuerza física si me convierto en el anciano ciego que sacan para que toque con la mano al que visita la tribu y diga: "eliminadlo, es un mal para la tribu". Ahí no quiero llegar, pero no quisiera matarme tampoco. Si me tienen que limpiar el culo, que apechuguen. Me voy a pintar para nuestra última batalla como licencia literaria y si eso se hace realidad, es cosa mía...

Sí que mirando al presente, al conflicto en Ucrania están más que vigentes frases de la canción de Simios en armas como "quien tiene las armas, tiene la razón" o "soy un maldito simio nuclear".
–Era una canción para hacer ver que las armas tienen dos aspectos, uno agresivo y otro defensivo. Cuando oyes al de Vox y estos líderes de extremocentro decir que hay que darles armas a la gente de bien –sin ponernos de acuerdo qué es la gente de bien–, pues dices: "mejor las tengo yo que las tengas tú o un policía ultra"... Estaría guay, pero claro, la gente como nosotros no puede alcanzar esos temas... Pero estaría bien armas para el pueblo, aunque eso también tiene ese aspecto ultraderechista americano... Ahí hice un recopilatorio de opiniones.

¿Qué opina de esta guerra y de la posición de la OTAN?
–Que no tenemos ni puñetera idea de lo que está ocurriendo allí. Llevan tiempo cercando a Rusia y a China, aunque tanto Putin como el presidente chino tienen pintas de... no me dan ganas de invitarles a merendar. Hay tres potencias en el planeta, son ellos, y van a por lo último. Empezaron con pequeñas medidas sociales regresivas desde los años 80 con el Reagan y la Thatcher, luego acabaron con el muro, consiguieron poner a un borracho en Rusia... Y no han parado, si hasta entonces no tenían escrúpulos, ahora han perdido los modales. Y Trump no me parecía una persona decente, pero este tipo que tienen ahora –Biden– salía en programas de risa de Estados Unidos como un tocón de jovencitas... Ahora que es el presidente demócrata y le tienen que respetar, pero yo no me olvido porque lo dijeron ellos. A Europa la están ya quitando del tablero y de un patadón directamente. A los ingleses les da igual, dieron el saltico hacia atrás, se juntaron con los yankis y aunque Estados Unidos les tenga debajo de su ala no les importa ser segundos, ahí ven una posibilidad de salvación. Y ya está. Y la guerra lo de siempre, lo diría hasta mi abuela: en la guerra mueren nada más que los pobres, en general.

¿Qué papel cree que están jugando los medios de comunicación?
–Muy buenos, agresivos y con el amo. Cada perro tiene su dueño. Yo tengo dos, dos perros, dos dueños espero que no (risas). Bueno, vete a saber, seguro que estamos dentro del carrilico, si no ya nos hubieran apilao.

España, uno de esos países que forma parte de la OTAN...
–Sí, sí, pero de entrada no. Me acuerdo que primero estaban, ¿cómo se les llama, socialdemocratas? Eso... Estaban con que no, luego que sí... Y el premio es tenerle al Borrell en la televisión y oírle las lanzadas que dice, que parece que él solo va a ir a Rusia y le va a meter una hostia al calvo. Él va allí, se remanga y se acabó el tema, ¿eh? Aunque que tenga cuidado, que el otro sabe karate...

Decía que España, además de pertenecer a la OTAN, es un país al que dedica una canción en el disco, con Sólo para españoles, en la que defiende vivir "aquí abajo", mientras que "lo de arriba es España". ¿Y cómo es España para Evaristo?
–Sí, en este tema hago como que vivo en un cajero –que es mentira– y me pongo en el papel del español pobre al que mi ultraderecha me quiere rescatar, pero yo les digo que ni por el forro. ¿Y cómo es España? En mi rollo personal, como gallego y vasco acoplado, podría decir que no soy español, aunque en mi carné lo pone. Pero como decía el racista, que tenía muchos colegas en África, yo tengo también muchos colegas españoles. Y no todos los vascos son ETA.

Poniendo el foco aquí, en Euskal Herria, ¿qué radiografía hace de la escena musical actual?
–No lo sé, soy un desconocedor absoluto de la actualidad, me entero de algunos grupos porque me los enseña algún colega, porque son amigos de un sobrino de otro viejo como yo... Sigo oyendo los grupos de toda la vida, pero seguro que hay relevo, nosotros algún día tenemos que salir del tablero, que estamos ya en la esquinica.

Hace tiempo que el trap entró con fuerza, como un género cuestionado y que ha dado revolucionado la escena. Desde esa ruptura frente lo que había hasta entonces, ¿el trap es el nuevo punk del siglo XXI?
–Que lo sea, que le pongan el nombre que quieran. Ya sabía que el punk no era un nombre para siempre, antes no había punk, pero siempre había gente rara que hacía movidas y que llevaba la contra. Eso siempre ha habido y habrá. Entonces el nombre que lleve, me la suda, y lo que hagan, cada uno con sus narices y con sus ovarios.

¿Qué es el punk hoy día entonces?
–Un anacronismo (risas). Ser un viejo, o como ser rocker en los años 80. Pero bueno, si tenemos un equipo en la música, somos del punk, claro que sí. ¿Y qué hostias pasa? (Risas).

Este 2022, además de ser el pistoletazo de la gira de Tropa do Carallo, ha puesto fin también a la despedida de La Polla Records. ¿Cambiaría algo de aquella gira?
–Sí, claro. Pero en realidad es un rollo que sabía, no sé cómo decirte... Sabía cómo era la Champions y luego, cuando echamos los partidos, era igual que como imaginábamos: en general, una puta mierda. Precios excesivos, bebidas en exclusiva, mis colegas en la puta calle y un montón de monos que no les conozco de nada y a los que les daba repugnancia sonriéndome amablemente, el rollo de que se baje no sé quién del escenario... Menos mal que por lo menos se subió mi madre burlando a los seguratas. Y entre los que andaban currando también había gente muy maja. Lo de La Polla estuvo bien hacerlo, pero ahora ya tenemos a la yegua pastando y comiendo hierba, que se ha ganado la jubilación.

No sé si pensaba que se podía hacer una entrevista sin hablar de la pandemia€ ¿Sigue sin vacunarse?
–Lo más molesto de todo, por no decir la mayor mierda, es que ex colegas míos dejaron de ser colegas porque no me he vacunado. Y odiándome, yo no sé si es la vacuna u otra cosa, pero desde que os habéis vacunado, os estáis volviendo gilipollas. Les contesto aquí por si algún día lo ven, porque me han venido tratando como chivito pequeño y merecemos un respeto.

Vacunas al margen, ¿la pandemia ha desatado cierta locura?
–Locura, sumisión, no responder... Otra cosa que me sorprende, y lo hará hasta que me muera, es qué ha pasado con la izquierda que se traga todo el rollo de las farmacéuticas. ¿Qué, tienes miedo a morirte? Todos tenemos miedo a morirnos, pero mira un poco lo que haces. ¿Cómo nos vamos a creer a estas alturas todo lo que dicen en la radio? Te crees eso, luego también todas las chorradas que dicen en televisión, que salen en Internet... La peña se cree lo que le da la gana y se lo cree para estar más cómoda en su cabeza. Te iba a decir que son todos unos hijos de puta, pero no lo voy a decir porque es pecado y ya no se puede decir.

¿Por qué?
–Porque quien dice que no se puede decir tiene razón: ofendes a la dignidad de las personas y todo el rollo, eso es cierto y no se puede negar. Pero es que a mí me gusta decirles así... Aunque no os preocupéis, que me quedan pocos años. Ya desapareceremos.

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