¿Cómo ha sido la gestación de este disco? Ha trabajado con varios productores y compositores, has grabado en tres ciudades distintas…

Ha sido un proceso lento. Mi forma de crear este disco ha sido trabajar sin saber muy bien lo que iba a salir. Desde un principio yo no iba con ninguna idea clara. Hice diferentes sesiones de composición en distintos sitios. Hicimos una especie de campamento con varios artistas que me gustan y varios productores. Fuimos al estudio Casafont, en Cataluña; nos encerramos ahí una semana para componer, y al final solo salió una canción de todo aquello. O sea, se hicieron muchas sesiones y mucho trabajo, pero muchas de las cosas no salieron nunca. Ha habido canciones que han terminado totalmente diferentes de como eran inicialmente. Ha sido un proceso de ir haciendo todo muy poco a poco, muy lentamente. Hubo canciones que salieron más rápido que otras, pero en general ha sido bastante lento todo. He tardado tres años, más o menos, en hacer el disco.

Ha trabajado con un equipo amplio y en el disco toca bastantes palos: hay electrónica, pop, un acercamiento a la bachata, una canción que parece música infantil, otra que parece sacada de un musical… Pero el resultado final es bastante homogéneo.

Sí, esta era una de las cosas que al principio me preocupaba: el hecho de que no fuera coherente a nivel musical o a nivel de sonido. Pero, al final, el hilo conductor soy yo misma. Yo también he participado en las decisiones de producción, y creo que eso se nota. Los productores con los que he trabajado han sido gente que me gusta mucho y que he ido conociendo a lo largo de estos años. Uno es Ralphie Choo, otro es Alizzz, con el que ya había trabajado anteriormente, otro es Drummie, que es buenísimo también, y el otro es Daniel 2000, que también es el director creativo. Coincide que nos conocemos entre todos. Ellos son amigos, se conocen mucho. También he trabajado con diferentes personas para componer, como Amore, que tiene un proyecto artístico que me gusta mucho, Irenegarry, Barry B… Bastante gente. En España, el círculo de artistas de este ámbito es bastante pequeño y al final nos conocemos todos.

El título, Si abro los ojos no real, sugiere una especie de sueño que tiene miedo de que se desvanezca al despertar. ¿Va por ahí?

Sí. A mí me gusta hablar del concepto de este disco como si fuera un poco realismo mágico. Me gustan los títulos largos. Estaba buscando uno, repasando las letras, y tenía la de Nanai, que ya estaba terminada, y di con una frase una frase que dice: “Esto ya se acaba, voy a despertar / ya no me acordaba de que esto no es real / cuando abra los ojos, todo se me olvidará / pero aquí un segundo puede ser la eternidad”. Y de repente se me ocurrió: Si abro los ojos no es real. A la vez está muy vinculado con la portada, que también tiene esa idea. Hay imágenes que entrecierras un poco los ojos y ves cosas que de primeras no ves. En la portada no hay nada de inteligencia artificial, es todo real, y está muy vinculada con el título. Es algo que no es muy concreto, pero que puede englobar todo de lo que habla el disco, todas las canciones pueden tener que ver con ese título.

Se ha dicho que es su disco de madurez, que suena a tópico, pero es cierto que empieza hablando de la infancia y termina hablando de la muerte, hace ese recorrido. ¿Está de acuerdo?

Sí, estoy de acuerdo. Sobre todo ahora, viéndolo con distancia, porque ha pasado ya casi un año desde que salió. Creo que, de los tres que tengo, este ha sido el más importante y el más significativo. El que más ha marcado un antes y un después en mi carrera, pero también en lo personal, lo siento así. También por los temas que tocan las canciones. Es el disco que más me emociona, el que siento más sincero, entre comillas, porque todos son sinceros, pero sí que este es como el más profundo. Con el que más me he podido abrir.

Es cierto que el disco toca temas más profundos, como el de la muerte de su abuela, por ejemplo, pero lo hace sin caer en el dramatismo. Eso es una constante en su música; de hecho, su primer disco se titulaba Pero no pasa nada…

Sí. A mí siempre, desde pequeña, me han enseñado que hay que relativizarlo todo. Y justo esto que dices, el tema de la muerte, o el de otras canciones, como la de M.A.P.S., que es una canción que está escrita a mi madre. Aparentemente esos son temas muy profundos, pero he querido darles un aire más ligero, más optimista. La muerte es algo que nos va a llegar a todos, es algo que hay que aceptar y que forma parte de la vida. Me parecía también una forma bonita, no de pensar que la vida se acaba y que todo muere, no verlo como algo negativo, sino una forma de celebrar que también se ha podido tener una vida increíble. Ese fue el caso de mi abuela, que murió rodeada de toda su familia, supercontenta, habiendo tenido una vida plena y llena de amor. Es una forma de celebrar la vida, también.

En la canción Ya está, aborda un tema un poco más espiritual, por así decirlo, como puede ser la reflexión ante la muerte. Dice en su letra que no cree en Dios y que tal vez se pueda reencarnar. Ahora están saliendo una serie de obras, como la película Los domingos…

¡La quiero ver! La tengo pendiente. No he podido ir todavía, pero me han hablado muy bien de ella…

Está muy bien, sí. Y además de esa película, hay discos como el de Rosalía, el de Niño de Elche y Raúl Refree o el de Lorena Álvarez, que están abordando temas más profundos y espirituales, se está hablando mucho de ello. ¿Cómo lo ve? ¿Cree que el pop puede ser un buen vehículo para adentrarse en ese tipo de temas?

Claro. Sí. Además, el pop es un género muy amplio. Yo, por ejemplo, no sé decir exactamente qué es el pop, cuándo algo es pop y cuándo no. Pero sí, yo creo que lo que nos diferencia a los seres humanos de los animales y de los otros seres vivos es esta búsqueda de una explicación de todo, como la conciencia, la consciencia… Todo esto es algo que no es que sea una moda, sino que es algo que siempre ha estado dentro del ser humano. Siempre se ha intentado encontrar algo, o encontrar una explicación a algo, creer en algo. Cada persona tiene su forma de sentir, de vivir esta existencia que nos ha tocado.

Mencionaba la canción de su madre, que de hecho en el disco hay dos, ya hemos hablado de la que dedica a su abuela, se escucha a sus padres en la de Tocotó… Su familia está muy presente.

Sí. Soy una persona muy familiar, la verdad. Mi padre tiene cinco hermanos y mi madre cuatro, y desde siempre han estado todos superunidos. Todos los sábados y domingos hacíamos comidas con todos los primos, siempre ha habido una cosa muy familiar, desde que soy pequeña. Es como que he ido creciendo y este sentimiento de familia todavía me perdura, y creo que me perdurará para siempre. Hablo de ello en mis canciones, es muy importante para mí.

Otra cosa que se cuela también en muchas de sus canciones es su tierra, Pamplona y Navarra: le cantó al parque de Yamaguchi, le cantó a la sierra de Aralar, hoy (31 de diciembre, NdR) se emite una actuación especial en el monasterio de Irache…

Sí. A ver, tampoco es que tenga una intención de hablar de Navarra, sino que es algo que llevo dentro, como lo que te decía antes de la familia, que me sale solo. Me gusta hacerlo, me gusta hablar de Navarra, me siento muy orgullosa de Pamplona, de Iruña. Me gusta llevarlo por bandera. Estar en el monasterio de Irache es algo que me ha hecho muchísima ilusión, aparte de que se va a emitir antes de las campanadas… Para mí es muy especial, en el monasterio de Irache, algo que me representa tanto. Me siento como muy identificada, tanto por la canción como por el sitio, por la propuesta… Estoy muy contenta, es una muy buena forma de terminar el año.

¿Cómo va a ser esta segunda parte de la gira que empieza en Pamplona? Creo que van a ser toda en recintos grandes, ¿no?

Sigue siendo la misma gira del disco, la gira de Si abro los ojos no es real, pero va a haber algunas cosas nuevas, mejoras en el concierto. La mayoría de conciertos que he hecho hasta ahora han sido festivales, donde haces el concierto, pero reducido. No había tantos músicos como va a haber, no estaba el coro… Este concierto va a ser como los tres primeros que hice, que fueron dos en el Sant Jordi Club de Barcelona y uno en el Movistar Arena de Madrid. Tengo muchas ganas de enseñar lo que realmente es el concierto.

En Pamplona ha tocado en el Teatro Gayarre y en Baluarte, pero esta vez será la primera vez en un recinto tan grande como el Navarra Arena, ¿no?

Sí… Aparte, también es el día de mi cumpleaños.

Pues no hay mejor forma de celebrarlo…

Claro, claro, total. De hecho, estoy bastante nerviosa estos días. Para mí, este de Pamplona es el concierto más especial de todos los que he hecho hasta ahora, porque también viene un montón de gente que conozco, antiguos profesores, mis amigos… Va a haber muchísima gente que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, personas que han estado en todas las etapas. Gente del pasado, gente del presente… Me emociona un montón.