Llevan ya dos años de gira, ¿en qué momento llegan a Pamplona?
-Llegamos bastante rodaditos, porque claro, ya es el último tramo de la gira, con muchas ganas, porque a nosotros nos encanta tocar. Además, hicimos un descanso en Navidad, estuvimos cerca de dos meses sin tocar, así que tenemos ganitas y además ya afrontamos eso también de cara, afrontamos ahora el último tramo de la gira, que ya es en salitas, ya es con nuestra gente, estamos con mucho deseo. También empezamos ya el siguiente disco y estamos componiendo cositas, así que disfrutando del proceso.
Este tramo final es la segunda vuelta para algunas ciudades en las que repiten fecha; señal de que la recepción del disco ha sido buena, ¿no?
-Sí, el disco ha entrado muy bien, hemos reclutado nuevos fieles y hemos mantenido a los que estaban, ha sido muy guay. Estamos muy agradecidos porque en este disco hemos investigado bastante con texturas y con ritmos, es un disco un poco más arriesgado y ha funcionado muy bien. Hemos conseguido introducir algunos nuevos himnos dentro de nuestros fieles, como La fuente. Estamos muy contentos con la recepción del disco.
Efectivamente, en el disco se ve que investigan mucho con las texturas, los ritmos… ¿Disfrutan más en el estudio o en el escenario?
-Las dos tienen su cosa bonita. A lo mejor es más divertida la gira, porque es más de salir, te vas para arriba y para abajo, te encuentras con gente… El estudio es más concentración, una diversión diferente, pero digamos que en aspectos generales de lo que se considera divertido, es más divertido salir de gira. Aunque ya te digo que nos lo pasamos bien siempre.
LA GIRA
Y en cuanto a la gira, decía que vienen de hacer festivales. ¿Hay ganas de volver a las salas?
-Sí, hicimos bastantes festivales en el verano. Tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Evidentemente, hay un componente que en la gira de salas es como más estar en casa, ves caras conocidas, la gente repite… es como más cálido, más familiar. Los festivales también tienen este componente de que descubres grupos, conoces gente nueva y te encuentras un público que a lo mejor no te vería si no estuvieras en ese festival, y también es divertido. A lo mejor ves cómo ese público que está esperando lo siguiente te está viendo a ti.
Esta es la gira del disco Bolsa amarilla y piedra potente, que cuando salió fue número uno en ventas…
-Sí, fue una cosa bastante marciana, teniendo en cuenta el tipo de grupo que somos nosotros. Estuvo una semana de número uno no solo en vinilos, sino en ventas generales. Fue increíble. La siguiente semana nos desbancó Shakira, como era normal (risas).
¿A qué achacan un éxito tan grande? El grupo es una rara avis en el panorama nacional.
- Sí, siempre decimos que somos una excepción rara, una anomalía en el sistema, porque no hacemos la música que pueda estar de moda. Yo creo que es parte de del boca a boca, de que la banda tiene cierta verdad y al final la verdad se transmite a todas las composiciones y después en directo. Creo que el crecimiento de la banda se debe mucho al directo. Cuando empezamos a tocar, al principio nadie conocía las canciones, la gente no sabía ni cuándo acababa una canción; terminaba una y se quedaban todos callados como diez segundos y después aplaudía. En los primeros conciertos notabas ese shock. Como público, si voy a un concierto que me gusta mucho, se lo cuento a mi colega. Nuestro crecimiento es el crecimiento de toda la vida, no ha sido una de estas burbujas de redes porque algún famoso ha compartido algo tuyo, sino que ha sido trabajo de obrero de la música, de ir poco a poco picando piedra, tocando en todos lados y dando lo mejor de nosotros en todos los aspectos de este trabajo tan maravilloso que tenemos.
Ese sistema igual no es el más rápido ni el más explosivo, pero acaba siendo el más sólido, ¿no?
-Claro. Para nosotros es esencial, nunca hemos aspirado a de repente subir siete escalones de golpe, porque cuando subes muy rápido también tienes la posibilidad de caer muy rápido. Es mejor ir escalón a escalón, y que cada paso sea fruto de un esfuerzo y de un proceso.
Decíamos que en las canciones se mezclan muchas influencias, y de hecho el título del disco va por ahí: la bolsa amarilla serían los toques más electrónicos, y la piedra potente sería el rock duro.
-Exactamente. No fue conceptualizado, fuimos componiendo. Una diferencia muy grande entre este disco y los anteriores es que, cuando acabamos la gira de Hilo negro, nos pudimos permitir estar un mes y pico sin vernos las caras, descansando. Después arrancamos a componer como si estuviésemos en una oficina. Estuvimos siete meses en el local todos los días sacando ideas y enrevesado, y en ese enrevesamiento empezaron a salir canciones. Experimentamos bastante más con las texturas, con la electrónica, con los sintetizadores. Después, evidentemente, la banda tiene un ADN rock y lo seguimos experimentando. Cuando las canciones fueron saliendo, como tú decías, nos dimos cuenta de que algunas tenían esa textura un poco más plasticosa, y se acercaba un poco más a Bolsa amarilla, y otras tenían esta esencia más rock, más distorsión, más de las baterías y la voz tumbando, y se acercaban a Piedra amarilla. El título fue como una broma interna que le ha dado sentido.
LA COMPOSICIÓN
Tengo entendido que la manera de componer es totalmente grupal, todos aportan. ¿Es así?
-Funcionamos como una cooperativa de ideas: vamos al local, todos vamos aportando, experimentando, y al final nos dejamos llevar hasta donde las canciones nos van diciendo. No le ponemos límite a la creación. Puede suceder que alguien venga con una canción más terminada, pero sabe que va a ser diseccionada en el local y lo mismo termina de otra manera, que también ha pasado. A veces sucede, simplemente es un riff que alguien está masticando, o hay una jam en el local y sale un trocito que está guay. Todos aportamos, todos valoramos y todos nos peleamos.
¿Y las letras? ¿Hay alguno que se encargue de escribirlas?
-Las letras las escribe Miguel (Dandy, el cantante). Nosotros vamos haciendo la música en el local y poco a poco Miguel le va poniendo texto a estas melodías. Él es el creador de las letras. Los demás intervenimos, sugerimos, pero él es el que lleva la voz cantante.
Con toda la variedad de palos que tocan, ¿el público también es variado?
-Es muy heterogéneo, sorprendentemente heterogéneo. Te puedes encontrar al heavy clásico con el pelo largo, los poperos, al señor que vio a Triana cuando era joven, a un guiri que ha entrado a la sala confundido… Hay muchas edades, muchos tipos de oyentes. No somos una tribu urbana, y es una suerte. Creo que es por las diferentes texturas que manejamos: hay un poso bastante concreto de rock, de flamenco y psicodelia, pero manejamos un montón de texturas.
Están en el último tramo de gira, la terminan a finales de marzo, y decía que ya estaban empezando a trabajar en nuevas canciones. ¿Qué grado de avance tiene el nuevo disco?
- Estamos en la fase de ir al lago con la caña para pescar peces. Nos gustaría meternos en estudio sobre septiembre, octubre de este año.
¿Y pican los peces?
-Sí, ya tenemos un montón de peces en la cesta. De hecho, es de las veces que, estando de gira, más ideas tenemos gestionándose desde que existimos. En el disco anterior, cuando estábamos acabando la gira de Hilo negro, no teníamos tantas ideas. Ahora sí, llevamos ya un tiempo trabajando ideas, algunas ya están bastante avanzadas, con pistas de entrar a grabar a finales de año.