Alba Flores se planteó el proyecto de la película documental Flores para Antonio con la necesidad de entender mejor la figura de su padre y como vivió sus últimos años cuando ella era solamente una niña y, de paso, sanar una herida. La sinopsis oficial de la cinta, estrenada en el último Zinemaldia, resume que “una hija se dispone a buscar la verdad sobre quién fue su padre, un músico legendario, fallecido cuando ella tenía 8 años. Él es Antonio Flores, ella la también célebre actriz Alba Flores. Alba dejó de cantar al perder a Antoniio y ahora se dispone a recuperar su voz y su historia, preguntando por primera vez a sus familiares y amigos”.

En la cinta se explora la vida y la obra del hijo de Lola Flores con materiales hasta ahora inéditos y su música y con los testimonios de miembros de su familia como sus tías Lolita y Rosario, su madre Ana Villa y artistas y amigos como Antonio Carmona, Ariel Rot, Joaquín Sabina o Silvia Pérez Cruz, entre otros.

Y como la propia Alba Flores ha reconocido en múltiples entrevistas promocionales o en el momento de recoger alguno de los premios conseguidos por la película, como el reciente Goya a la Mejor Canción original o el Forqué a la Mejor Película Documental, el trabajo no hubiera sido posible sin Elena Molina e Isaki Lacuesta en la dirección.

Gran archivo

Lacuesta apunta que “a diferencia de la mayoría de los documentales, aquí el material sobraba porque la familia Flores se anticipó a vivir en esta época de las redes sociales antes de que existieran”. Por esta razón, ambos realizadores se muestran especialmente agradecidos por la generosidad de la familia.

Elena Molina asegura que en el documental puede verse “cómo le costó a Antonio encontrar su sitio por ser hijo de Lola Flores. Para él fue muy difícil desmarcarse del apellido y encontrar su propia voz”.

Flores para Antonio cuenta con archivo familiar y público. El primero son imágenes, vídeos, dibujos o maquetas del propio Antonio y el segundo cuenta con apariciones de la familia en los medios, incluso con el cantante hablando abiertamente de sus adicciones. “Es muy impactante porque, entre otras cosas, él hablaba con transparencia de ello, de sus problemas en la mili, de su historia sentimental, de sus miedos y alegrías”, reconoce Lacuesta.

Los directores hablan de la capacidad de Antonio Flores “de estar superconectado con el momento que estaba viviendo y su sensibilidad con el mundo. Era una persona muy vital y tenía muchas ganas de transformar el mundo, de mejorar y de entender todo. Le dolía el mundo”, afirma Molina