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El jefe de todo

El jefe de todo

En la gestación de Torrente sobrevolaba la imagen de Martínez el Facha, un personaje creado por Kim para El Jueves, en torno a un nostálgico franquista que vivía en un patético ocaso. El primer Torrente era la historia de una redención. El grasiento ex policía, amante del Fari, misógino, putero, machirulo, homófobo y racista no dudaba, en los minutos finales del filme, en jugarse la vida por una buena causa. De haber muerto como lo pedía el guion, nos hubiéramos ahorrado cinco entregas innecesarias. En aquel primer episodio, Santiago Segura, su creador, aprendió que el productor es quien se queda la pasta. Ese día, Segura se juró que, en adelante, todo el dinero que generase su Torrente, iría a parar a su saca. Así es.

Torrente presidente Dirección y guion: Santiago Segura Intérpretes: Santiago Segura y sus amiguetes País: España. 2026 Duración: 102 minutos

Han pasado 28 años, doce desde Torrente 5 y Segura, aunque parecía imposible, ha avanzado en cinismo y ha empeorado como realizador. De las seis entregas, ésta es la más política, la más perversa, la menos inocente. Y es que las cosas han cambiado y en medio mundo triunfan demagogos sin moral, Avida Dollars sin escrúpulos e instinto criminal. Esta sexta entrega de Torrente ha sido calificada por algunos influencers como entretenidísima. Seguro que lo es para aquellos que se ríen con los pedos, los chistes de mariquitas, las machiruladas sin cuento y los falos enhiestos. También se dice que Segura arremete contra toda la clase política y que hace una radiografía certera y terapeútica del país. No es verdad. Segura se palpa la ropa y utiliza la frustración para golpear donde debe y no mama(rá). Como los pésimos estudiantes, cree que la prensa le odia para no asumir que su película es ética y estéticamente penosa. Se dice que Segura se cisca en la clase política pero no se repara en que no trata a todos de la misma manera. Sus imitaciones se antojan maquiavélicas. No da pu(n)tada sin hilo y sabe muy bien quiénes conforman su parroquia de fans. Recrea semejanzas evidentes de Pablo Echenique y de Pedro Sánchez al que lleva a la cárcel junto a Patxi López como en los sueños húmedos de Tellado, mientras que el líder de Nox/Vox en nada recuerda a Abascal, a la vez que le da a Rajoy el rango de amiguete del alma. De sus querencias intelectuales nos da noticia ese catálogo de cameos, lo mejor de cada cas(p)a, con abundancia del cutrerío nacional. Ahí habita Segura fagocitado definitivamente por Torrente. Así que, si me dan a elegir entre el viejo landismo, hijo de la ignorancia y la represión, y el neotorrentismo, fruto de la mala baba y el populismo, me quedo con el cine iraní, ese que ahora ha dejado de existir porque el jefe de Torrente, el amo de todo esto, así lo desea.