El documental Black Water, dirigido por Natxo Leuza y producido por En Buen Sitio, se estrenará en cines del Estado el 17 de abril, tras un recorrido internacional que supera ya la veintena de selecciones en Europa y Oceanía y subiendo.

La película tuvo su première mundial en CPH: DOX 2025 (Copenhague) y ha formado parte de la Sección Oficial del Festival de Málaga, además de su paso por festivales como Adelaide Film Festival (Australia) o Watch Docs (Polonia).

Centrada en el mayor desplazamiento humano provocado por el colapso climático en Bangladesh, la película ha sido reconocida en el Tournai Ramdam Festival (Rotterdam) con el Premio al documental más perturbador (Prix du documentaire le plus dérangeant), galardón del denominado Disturbing Film Festival. 

Cartel de la película. Natxo Leuza / Lucía Benito

Una advertencia

Natxo Leuza concibe Black Water como una advertencia sobre el futuro inmediato.

El director describe Bangladesh como un “territorio adelantado” a lo que vendrá y sitúa este proceso en un contexto de creciente desigualdad que define como un auténtico “apartheid climático”. A partir de fenómenos ya visibles –inundaciones, ciclones, salinización o colapso urbano–, el documental proyecta un escenario que, según su director, se extenderá a otras regiones del planeta.

En su tramo final, la película incorpora el lenguaje del activismo climático y referencias al pensamiento del activista nigeriano Nnimmo Bassey.

Desde la productora En Buen Sitio subrayan que el proyecto responde a su compromiso con historias en las que “la estética, los temas y las personas son inseparables”.

Otra escena de la película. Cedida

Sinopsis

En 2050, Bangladesh alcanzará los 220 millones de habitantes y gran parte de su territorio quedará sumergido de forma permanente. Esta situación podría provocar el desplazamiento forzado de entre 20 y 30 millones de personas, dando lugar a la mayor migración masiva de la historia de la humanidad.

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Mientras el planeta se calienta, las lluvias se intensifican y el nivel del mar asciende, Bangladesh —un gran delta formado por los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna— se convierte en un territorio en constante transformación. Durante la temporada de monzones, los ríos crecen, cambian de cauce y desplazan comunidades enteras. ¿Hasta cuándo resistirá Dacca la llegada de millones de personas? ¿Dónde irán cuando las ciudades colapsen? ¿Quién los acogerá?