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'Yoyes' resuena en las nuevas generaciones

La cineasta navarra Helena Taberna participó ayer en un coloquio sobre los entresijos de su ópera prima con estudiantes de Bachiller de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Pamplona y de la UPNA

'Yoyes' resuena en las nuevas generacionesIban Aguinaga

La enorme mayoría de las personas asistentes a la sesión ni siquiera había nacido cuandoHelena Taberna estrenó Yoyes, su ópera prima. Ni hablar, por tanto, de cuando ETA asesinó a Dolores González Katarain, el 10 de septiembre de 1986, mientras paseaba junto a su hijo, Akaitz, entre los puestos del famoso mercado de Ordizia (Gipuzkoa), el pueblo en el que nació en mayo de 1954. Y es que el público que ha asistido a la proyección matinal de la película en la Filmoteca de Navarra este jueves, 30 de abril, estaba compuesto por estudiantes de 2º de Bachiller de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Pamplona, así como por un grupo de alumnas de Sociología de la UPNA.

Sin embargo, el silencio sostenido durante todo el pase lo dijo todo. Desde los primeros créditos hasta las últimas notas musicales del tema compuesto por Ángel Illarramendie interpretado magistralmente por Amaia Zubiria, nadie se movió ni habló. Seguramente, al principio fue por la incertidumbre, pero, al final, por la conmoción generada por el descubrimiento del personaje, real y cinematográfico, y su destino. Y es que, el relato que construyó la cineasta de Altsasu tiene una atmósfera llena de presagios, como si a Yoyes le hubieran asignado ese destino -moira, dirían los antiguos griegos- al nacer.

Helena Taberna, charlando con las/os jóvenes asistentes en la Filmoteca de Navarra.

La juventud reacciona

La historia de González Katarain, militante de ETA Militar entre los años 1971 y 1980 y primera mujer en alcanzar su comité ejecutivo, sucedió en su mayor parte en Euskal Herria, pero resulta absolutamente universal. Taberna lo supo cuando hace 25-26 años comenzó a mostrar su película en festivales europeos y de América del Norte y del Sur. "Es una historia muy poderosa e interesó mucho", más que nada porque es "una tragedia griega y contemporánea en toda regla".

"No conocía la historia, ¿es verdad que la mataron y que lo hicieron delante de su hija?" Esta ha sido una pregunta compartida por toda la audiencia y dirigida a Taberna, que asintió, aunque dijo que decidió cambiar algunas cosas, como, por ejemplo, que era hijo en vez de hija, y algunos nombres o apodos. En cualquier caso, como se indica al final, la película está dedicada a Akaitz, que, en efecto, estaba con su madre cuando la asesinaron.

UNA HISTORIA OPORTUNA

Roberto Peña León, profesor de Historia de la Filosofía en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Pamplona, ha sido el encargado de acompañar al alumnado de este centro a la proyección de Yoyes. "Iba a venir el profesor de Historia de España, ya que, desde que nos lo propusieron desde la Filmoteca, ha estado trabajando en clase la historia de ETA, del GAL y de aquella época, pero no ha podido acudir y he venido yo", ha apuntado Peña León. En el caso de su materia, además, "nos parecía una historia muy adecuada porque justamente estamos trabajando el totalitarismo y la banalidad del mal según Hannah Arendt".

El crimen sucedió pocos días antes de que comenzara el otoño, que es como la cineasta tituló inicialmente su proyecto, en referencia a los diarios que escribió la protagonista y que recogió Pamielaen el libroYoyes, desde su ventana y que editó Elixabete Garmendia Lasa. Dolores González siempre destacó por su perfil intelectual, su curiosidad por adquirir conocimientos, de ahí que Argala la pusiera a su lado en la oficina política, y de ahí que cuando abandonó la banda se licenciara en Sociología en México, donde también trabajó en la ONU.

Precisamente, un grupo de alumnas de Sociología la UPNA se ha interesado por esta faceta suya, y Helena Taberna les ha contado que en París, a su regreso del país azteca en 1985, intentó realizar su tesis en la Sorbona, aunque el Gobierno Vasco no le concedió la beca para poder hacerlo.

Referentes femeninas

Otro grupo de estudiantes, en este caso de la Escuela de Arte, confesó a la directora navarra su interés por convertirse en cineastas, lo que le encantó, "ya que cuando yo empecé, no estaba previsto que las mujeres cogiéramos la cámara y observáramos, sino que más bien lo normal era que fuéramos observadas y filmadas". Insistir en hacer esta película, pese a todas las dificultades que se cruzaron en su camino, fue el "primer acto de rebeldía" de los muchos que vendrían después en la carrera de Helena Taberna, muy satisfecha por la gran cantidad de realizadoras, pero también de guionistas y técnicas que se han incorporado al sector del cine en los últimos tiempos. "Vamos teniendo relevo y vosotras tendréis más referentes que las que tuve yo, y eso es muy importante", ha incidido.

"Yo pude ser Yoyes"

Pero, sin duda, la pregunta que ha sobrevolado el coloquio ha estado relacionada con los motivos de la cineasta para llevar a cabo este proyecto. "Fue muy difícil, me costó mucho, pero siempre supe que acabaría haciéndola", ha compartido la directora, y ha recordado que "se hizo gracias al interés que mostró Europa (los coproductores) por ella". Pese a eso, el miedo inicial de los exhibidores a proyectarla en salas y "la llamada" -probablemente de alguna alta instancia del Estado-, que impidió que participara en la Berlinale cortó las alas de la película, que, pasados los años, aun sigue proyectándose en academias y universidades.

Además, también hubo una razón personal detrás del empeño: "Yo crecí en Alsasua, un pueblo a escasos 15 kilómetros del pueblo de Yoyes; es más, yo podía haber sido Yoyes, porque en la juventud todos nos debatíamos entre el sentido de pertenencia a un grupo y el deseo de la libertad individual", tal y como aparece reflejado en distintos momentos del filme protagonizado por la actriz Ana Torrent, "que siempre ha dicho que este ha sido el papel más difícil de su carrera". Por eso "se entregó tanto" y regresó al personaje cuando Lur Olaizola la invitó a poner voz a sus diarios para el cortometraje Hirugarren koadernoa.

Taberna, Olaizola, Iratxe Fresneda... Son cineastas que han trabajado para conservar y difundir la memoria de directoras vascas y de otras mujeres relevantes de la historia reciente que desaparecieron demasiado pronto, "y nos perdimos su biografía". Lo bueno es que a través del cine "podemos mantenerlas vivas" y que se las recuerde,como a Yoyes, concluyó la cineasta de Altsasu.