¿Cómo nace este disco?

–Cuando acabé el disco anterior (Inercia, 2024), empecé a componer y mi idea era grabar a lo largo del 2025. Pero la salud me pegó un golpe de estos que te da la vida, sobre todo con la edad, y tuve que parar la máquina por completo. Por un lado fue malo, porque fue un bajón, pero por otro lado fue muy bueno, porque de repente me vi sin poder salir de gira y con unas cuantas canciones que iban a ser un disco, y empecé a trabajar en ellas. En el plano vital también me vino bien, porque me vi rodeado de un montón de gente que se preocupaba por mí, y las canciones que ya estaban escritas empezaron a coger otro sentido. Así que me vi componiendo un disco y grabándolo en estado de convalecencia, pero con una motivación enorme. Todo esto me sirvió para darme cuenta de lo bien que estaba cuando podía funcionar, y empecé a disfrutar y a valorar muchísimo más la suerte que tengo de poder dedicarme a la música, de hacer canciones, de estar rodeado de músicos y de amigos. He grabado un montón de discos, y este lo he disfrutado incluso más que el primero.

El título, ‘Somos más felices de lo que pensamos’, parece ir en esa línea. ¿Es real eso de que cuando la vida te da un susto empiezas a valorar las cosas cotidianas?

–Es muy cierto. También influye la edad. Vamos cumpliendo años y te das cuenta de que no estamos tan mal. Estamos tirando para adelante, estoy viviendo ahora lo que antes parecía un objetivo inalcanzable. Estoy haciendo canciones, me estoy dedicando a la música. A veces nos quejamos un poco por vicio o porque queremos alcanzar cosas que vemos a otros y no nos damos cuenta de que somos más felices de lo que pensamos.

Usted es un compositor de método, de oficio, siempre está escribiendo canciones. ¿Cambia la forma de hacerlo cuando la salud le da un susto de estos?

–Supongo que sí, la vida siempre te marca, en todos los sentidos, y a la hora de trabajar también. No he pretendido hacer un disco temático sobre los golpes de la vida, pero igual ves las cosas de otra forma. También me he dado cuenta de que el disco habla un poco de ese paso vital. Hay canciones que hablan de la guerra, de amor, de adaptarse a la sociedad… Temas que pueden parecer un poco duros o de negatividad, pero viendo cómo las trato y lo que significan para mí, creo que a todos les he buscado la chispa y el lado positivo, incluso a la muerte de un amigo. No sé si es por lo que me pasó en 2025, o porque tengo ya 48 años y también veo las cosas de otra forma.

El título del disco es una frase de la canción ‘No nos enteramos’. ¿Ese podría ser el lado más optimista del disco?

–Sí, supongo que sí. Quizás no sea la canción más representativa del disco, es una canción sencilla y divertida, la canción country que dicen mis músicos que siempre meto, pero sí que la frase podría ser la conclusión del disco. Hay cosas buenas, hay cosas malas, pero la conclusión final es que no estamos tan mal.

Por contra, ¿la canción ‘Cada vez menos’ podría representar la otra cara de la moneda?

–Sí. Cada vez menos es una canción que habla de los amigos que van desapareciendo, que por ley de vida es así y cada vez nos tocan más de cerca. Es una canción triste y dura. La escribí cuando nos dejó Dani Ulecia. Yo conozco a mucha gente del mundo de la música, con algunos me cruzo y a veces se te olvida darles un abrazo, tomar una cerveza y decirles lo mucho que los aprecias. La canción habla de eso: por si no nos volvemos a ver, que sepas que estamos todos aquí y somos una piña. Lo que te decía antes, no tiene un mensaje negativo, sino que es una pequeña celebración. Me gustaría haberla cantado con más gente. La escribí como una especie de canción colectiva, para cantar entre los que seguimos en pie. Igual algún día lo hago.

En ‘Desencanto’ habla de que a veces nos exigimos demasiado a nosotros mismos, ¿no?

–Esa canción tiene una doble lectura. Cuando la empecé, hablaba de los falsos elogios, de la gente que promete mucho y luego no hace nada. Luego, cuando fui elaborando la letra y acabando la canción, me di cuenta de que igual soy yo el que se dice esas cosas a sí mismo. Es una canción cantada al reflejo que ves en el espejo. Volvemos al paso del tiempo: cuando eres joven te dices que eres el mejor y que te vas a comer el mundo, y de mayor a veces piensas que el tío del espejo se podía callar un rato (risas).

Gussy no es un cantautor político, pero en Kiev sí que hay una mirada antibelicista.

–No soy un cantautor político porque te diría que mis ideas políticas igual son bastante anarquistas, no comulgo con ninguna política de las que nos venden. Simplemente creo que si todo el mundo fuera buena gente, el mundo funcionaría. Y creo que la mayor parte de la población es buena gente, lo que pasa es que casi siempre ganan los capullos, desde que el colegio hasta la vida adulta. Estoy en contra de todas las guerras, absolutamente todas, y tengo la idea de que nadie lucha en una guerra por voluntad propia, por defender un país. No nos pertenece la tierra en la que vivimos y no merece la pena partirse la cara por ella, es algo que nos venden desde arriba los políticos. Escribí Kiev a raíz de una historia que suelo contar en los conciertos, sobre un amigo de Pamplona que se casó con una chica ucraniana…

¿Esta historia es real?

–No, cuento esta historia para meter a la gente en la canción (risas). El chico se fue vivir a Ucrania enamorado, se casaron y cuando empezó la guerra, legislaron que todos los empadronados en Ucrania se tenían que quedar ahí a luchar. Entonces ella se vino a España y él le escribió esta canción desde Ucrania. La gente se calla con un nudo en la garganta, luego ya aclaro que no es real, aunque seguramente se habrá dado el caso. La canción habla del sinsentido de las guerras.

Ha tocado un montón de instrumentos, más que en otros discos. ¿Ha sido por circunstancias o porque quería darle un toque más personal al disco?

–No ha sido intencionado. Siempre, cuando acabo las maquetas del disco, voy hablando con los músicos y graban sus instrumentos. En este disco, como he tenido más tiempo que de costumbre, me he encontrado encerrado en el estudio con canciones por grabar y mis músicos estaban ocupados en otras cosas. Primero grabé todas las baterías y luego empecé a enredar, grabé bajos… Me costaba mucho más que a ellos, pero estaba pasando el rato y haciendo exactamente lo que quería. Cuando les enseñé lo que tenía me dijeron que estaba bien así. Empecé a grabar ideas que al final se fueron quedando. Ha salido un disco mucho más de Gussy, aunque también hay canciones en las que tocan mis músicos, pero he tenido mucho más protagonismo en algunos instrumentos.

A la hora de plantear el directo, hay algunas canciones más de ‘songwriter’, de armónica y acústica, y otras más de banda. ¿Va a compaginar formatos?

–Sí. Tengo la suerte o la necesidad de tener dos formatos diferenciados, que son los acústicos y los conciertos de banda. Te diría que el 80% de mis conciertos son acústicos, y tengo unas cuantas canciones que encajan muy bien en ese formato. Otras encajan mejor con la banda. Algunas sonarán sólo en acústico y otras sólo con la banda, aunque también es verdad que se pueden adaptar. Todas mis canciones nacen de una guitarra acústica. El primer concierto con banda será en Cáseda, el día 30 de mayo. En verano haré acústicos en los sitios habituales: en Roncal, en campings, en terrazas, en sitios pequeños que son mis estadios de fútbol. Me dan la vida esos lugares, esos pequeños hosteleros que me llaman para hacer conciertos. A partir de octubre arrancaremos con la banda, intentaremos hacer unas cuantas fechas y acabar el año con algún concierto grande.

De momento el disco está a la venta en formato físico, todavía no está en plataformas.

–Eso es. De momento van a salir singles cada quince días, y el día 19 de junio estará en plataformas el disco completo. Se puede comprar en mi Bandcamp (gussycanciones.band-camp.com).

Entiendo que esta es una manera de mimar el formato físico, aunque al final hay que morir al palo de las plataformas, los músicos no se pueden salir de ellas.

–No se puede salir, tienes que estar ahí dentro. A mí este sistema de sacar singles y publicitarlos, y dar la chapa a todos tus amigos de las redes sociales para que te lo escuchen, me parece horroroso. Como músico, lo que me gusta es sacar un formato físico, un conjunto de canciones. Un disco cobra sentido escuchando las canciones juntas y viendo la portada, tocando el objeto, leyendo las letras. Pero bueno, son los tiempos que nos ha tocado vivir y hay que adaptarse, porque si no estás ahí, no existes.