“El egoísmo absoluto en nuestra sociedad es nuestro mayor fracaso”
Usted investiga filosóficamente el fracaso. ¿Cuál cree que es el gran fracaso cultural de nuestra época? ¿Por qué tenemos tanto miedo a fracasar en lugar de asumir el fracaso como algo que estará a lo largo de la vida?
Le tenemos mucho miedo a fracasar y vivimos el fracaso con vergüenza porque se culpabiliza mucho al que fracasa. O bien directamente, es decir, el fracaso es algo inmediatamente negativo que es objeto de crítica y crítica implacable, por cierto. Pero también hay un mecanismo un poco más retorcido de culpabilización del que fracasa y es lo que yo llamo la ostentación impúdica del fracaso por parte de los que han triunfado.
¿A qué se refiere?
Es decir, ese que llega al éxito total y que expone, exhibe sus fracasos pasados como trampolines para llegar al éxito. Esta idea de a veces se gana, otras se aprende, o dime cuántas veces has fracasado y te diré hasta dónde puedes llegar, son enormes banalizaciones del fracaso que olvidan que hay personas que fracasan una vez y ya está y no pueden reponerse de ese fracaso. No tienen las herramientas sociales y económicas para salir de ese fracaso. Entonces, toda esta lógica empresarial de los coaches que trivializa el fracaso, lo vuelve algo inmediatamente positivo, algo de lo que te debes reponer rápidamente, a veces hunden todavía más en la miseria a los que han fracasado porque se dan cuenta de que ellos no han podido salir por sí solos.
¿Y qué se puede hacer como individuos ante el fracaso? ¿Cuál es nuestro mayor fracaso como sociedad?
No vivir el fracaso con vergüenza, en soledad, como una culpa, pero tampoco exhibirlo impúdicamente como el mejor medio para llegar al éxito. Fracasamos mal, no sabemos fracasar. Nuestros mayores fracasos son claramente el atomismo, el individualismo, el egoísmo absoluto en nuestra sociedad que creo que es nuestro mayor fracaso. Y hay un fracaso civilizatorio que tiene que ver con la crisis climática y que es el mayor gesto de egoísmo porque es un egoísmo tremendo hacia las generaciones futuras. Esta creencia milagrosa en que la tecnología nos salvará es sumamente peligrosa y creo que ese es otro gran fracaso civilizatorio. Por eso mismo justamente en el Círculo de Bellas Artes hace dos años, dedicamos toda una temporada un único tema que fue la crisis climática.
"La ciencia ya nos ha dado los datos, nos ha explicado que se tiene que hacer para revertir este precipicio al que vamos, pero esos datos fríos por sí solos no son capaces de transformar la conducta de las personas. La cultura sí"
Porque ¿cuál es ahí el papel de la cultura?
Es fundamental. La ciencia ya nos ha dado los datos, nos ha explicado qué se tiene que hacer para revertir este precipicio al que vamos, pero esos datos fríos por sí solos no son capaces de transformar la conciencia y la conducta de las personas. La cultura sí, la cultura apasiona y transforma las conductas, nos cambia y por eso debe ir mano a mano con la ciencia.
La crisis climática fue uno de los ejes de una programación anterior del Círculo de Bellas Artes, la ilusión va a ser el próximo.
La ilusión es un concepto muy importante. La ilusión nos mueve, pero es un concepto sobre todo muy interesante porque la ilusión no solo es la pasión, el entusiasmo que es fundamental, decía Hegel, el filósofo al que yo más me he dedicado, que nada grande se ha hecho en el mundo sin pasión. Esa ilusión es crucial y hay que reivindicarla, pero la ilusión también es entendida de otra manera, como el engaño, la mentira, el ilusionismo, el trampantojo y eso también está muy presente en nuestra sociedad. De hecho el arte probablemente sea las dos cosas, porque es un engaño, una ficción que emociona y ¿qué pasa? el arte, como todo, a veces se pone al servicio de la pasión para cambiar el mundo y transformarlo y a veces se pone al servicio del engaño, de la mentira, de la postverdad o de lo que sea. Es un concepto que nos da mucho juego en un año además de campañas electorales, en el que se jugará mucho con este concepto en los dos sentidos
¿Se puede vivir sin ilusión?
Pues tristemente yo creo que sí, es decir se tiende a desprestigiar mucho la importancia que tiene en nuestra vida ese momento ilusionante, transformador mágico que a veces da sentido a toda una vida y que muchas veces la cultura puede ofrecer. Pero eso se tiende a desprestigiar, se mide en nuestra vida, en nuestro éxito, en función, como decíamos antes, de criterios cuantitativos, del dinero que tenemos, de nuestro físico, de todo lo que se puede medir. Pero la ilusión entendida en su componente intangible cualitativo, mágico, es lo más importante de nuestra vida y sin embargo hay muchas personas que al menos no la buscan. Un poquito más de ilusión en este mundo no estaría mal.
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