La publicación de un libro siempre es un hecho para celebrar y lo es todavía más si esa publicación se presenta a modo de homenaje. Este es el caso del libro En un péndulo infinito. Poemas, cuentos y reflexiones, del escritor y periodista de Rodalquilar Rubén Escoriza Carrique, nacido en esta localidad almeriense en octubre de 1960 y fallecido en un trágico suceso con apenas 22 años, en junio de 1983, en Beriáin (Navarra), localidad a la que había llegado con apenas año y medio de edad. El libro recoge los textos que varios compañeros guardaron durante todos estos años. Cuando lo compartieron con el resto de su promoción no dudaron en dar forma a una publicación que incluye también un importante archivo fotográfico de lo que fue la vida de Rubén Escoriza. La obra pretende recuperar su memoria, dar a conocer lo que fue su producción literaria y sanar heridas todavía abiertas. 

El libro se presentó el pasado 5 de junio en Rodalquilar con una amplia repercusión mediática y la presencia de su hermana y su madre, quien sigue viviendo en la localidad de Cabo de Gata. El acto de Beriain del pasado jueves, fue la segunda presentación pública de esta obra y contó con la presencia, además de compañeros de promoción y familia, representantes del Ayuntamiento local y personas vinculadas al mundo académico y al cultural de Beriain.

La publicación del libro pretende, según sus compañeros, “poner en valor la figura de Rubén Escoriza Carrique, impedir que se pierda su valiosa obra literaria y ejercer, de uno u otro modo, un efecto sanador tantos años después”.

En un péndulo infinito. Redacción DNN

La trágica muerte

Se da la circunstancia de que cinco días antes de la muerte de Rubén Escoriza arrollado por un tren, un hecho que causó gran conmoción en Pamplona, como lo refleja la prensa de la época, y levantó numerosas especulaciones hoy todavía no cerradas, se había producido el acto de licenciatura de toda la promoción, él incluido, por lo que era un periodista ya titulado, con un buen expediente académico y que gozaba del aprecio de sus compañeros y de una situación vital normal en todos los aspectos. 

Tan trágica noticia fue por lo tanto un duro mazazo para su familia, sus amigos, sus compañeros de clase y su entorno en general, un suceso que dejó profundas heridas y demasiadas preguntas de difícil respuesta.

Quién era Rubén

Las familias Escoriza y Carrique al completo llegaron a Beriáin cuando Rubén tenía apenas año y medio de edad. El trasvase a esta ciudad minera desde el Sur,  también afectó a otros vecinos de Rodalquilar --pedanía perteneciente al extenso municipio de Níjar, enclavada en pleno Parque Natural del Cabo de Gata que contaba en aquel entonces con una importante actividad minera como Potasas -, y generó un intercambio de ida y vuelta entre Níjar y Navarra que aún perdura. 

Esta inmigración se debió a que el declive de las minas de oro de esta localidad almeriense a principios de los años 60 coincide en el tiempo con el descubrimiento de una prometedora mina de potasa en el citado municipio navarro, que pasó en poco tiempo de ser una pequeña población agrícola que rondaba los 200 habitantes a un próspero ayuntamiento mayormente industrial que hoy se acerca a los 5.000 y dispone de Consistorio independiente y todo tipo de servicios. 

Tras el trágico suceso, la mayoría de los Escoriza acabaron regresando a Almería, y de hecho en Rodalquilar viven hoy la única hermana del escritor y periodista, su madre, que cuenta con 97 años, y sus tres sobrinos. La rama Carrique, por contra, permaneció mayormente en Navarra. El cuerpo de Rubén reposa en el cementerio de Fernán Pérez (Níjar) por expreso deseo de su familia, que decidió el traslado pocos años después de su muerte.

Rubén con su madre. Cedida

El material del libro

El fallecimiento de Rubén se produjo, con la carrera recién terminada, por lo que la clase se dispersó poco después de los funerales, unos a sus ciudades o países de origen, otros a los lugares en los que habían encontrado su primer trabajo. Y aunque la memoria de Rubén siempre permaneció viva entre quienes estudiaron Periodismo con él, al no haberse producido ningún tipo de ato de homenaje, recuerdo o reconocimiento en su momento, hasta el otoño pasado el conjunto de la clase no fue consciente del abundante material literario que había dejado y que tres compañeros habían conservado durante 43 años. Un gesto que ha permitido la publicación de la obra En un péndulo infinito. 

Así que, según explican sus compañeros, una vez que tuvieron conocimiento general de este hecho se decidió preparar la publicación de un libro, editado por los alumnos de su promoción con la colaboración del Ayuntamiento de Beriain, que se implicó desde el principio en el proyecto. De hecho, Rubén estuvo siempre muy vinculado a la localidad en la que residió durante prácticamente toda su vida, en cuya revista local hizo sus primeros pinitos periodísticos y en cuyo grupo de teatro participaba, lo que unido a su caracter alegre le había convertido en una persona muy popular. Y sin embargo, se sentía al mismo tiempo profundamente almeriense.

Entre la abundante producción literaria de Rubén Escoriza, impropia de la edad en la que falleció, y que parece haber sido más abundante, solo que parte del material puede haberse perdido para siempre, hay “cuentos que quizá sean lo menos representativo de su obra, una serie de reflexiones poéticas en prosa, filosóficas y profundas, que dan buena idea de cómo era su personalidad, y sobre todo una extensa colección de poemas, variados pero en general de gran calidad, reflejando preocupaciones humanas profundas y universales en un estilo rico, con abundancia de hallazgos literarios, de figuras y giros, que se alzan como un conjunto más que apreciable y que dejan bien claro que de no haber mediado tan prematura muerte Rubén estaba llamado a ser una eminente figura literaria”, explican sus compañeros.