'Estirando el Chicle' con Carolina Iglesias y Victoria Martín: la importancia de tener referentes

'Estirando el Chicle' es el nombre del 'podcast' y también del espectáculo en directo con los que estas dos cómicas cosechan éxitos gracias a la confluencia de humor y feminismo

21.03.2022 | 09:24
Carolina Iglesias y Victoria Martín: "La clave es que no te pueden cerrar una puerta que nunca ha estado abierta para ti"

Hace menos tiempo de lo que a la sociedad le gustaría recordar, a un espectáculo de humor conducido por cómicas, abiertamente feminista y en el que se hablara de las desigualdades que en las más diversas esferas viven las mujeres, ni se le permitiría ocupar espacio público, ni se le daría visibilidad. Pero los tiempos, más tarde que pronto, cambian y hoy es el día en el que Estirando el Chicle LIVE, el show de Carolina Iglesias y Victoria Martín, agota entradas y llena teatros por todo el Estado. Y Navarra no fue la excepción, como quedó demostrado el pasado 13 de febrero, cuando el Auditorio Baluarte de Pamplona se rindió ante estas humoristas, que recibieron la ovación cerrada del público.

La incursión en el humor y el camino recorrido en él por estas dos mujeres difiere. "A mí siempre me ha gustado hacer reír en entornos muy pequeños", confiesa Iglesias. Esta coruñesa de 28 años, ya tiene claro cuando es una adolescente de 14 que quiere "ser guionista" y "dedicarme a hacer monólogos". Con la mayoría de edad, en 2012, se traslada a Madrid para estudiar y cumplir esos sueños y en seguida empieza a actuar en locales e incluso en algún programa de televisión. Hasta que en 2017 comienza a co-presentar Yu no te pierdas nada en la emisora de radio Los 40.

Es en ese espacio donde las trayectorias de Iglesias y Martín se cruzan en 2018, cuando la madrileña entra como colaboradora. Algunos meses antes, había empezado en el mundo cómico, casi que de "casualidad". "Realmente no empecé por nada. Me gustaba mucho escribir; no esperaba estar delante, ni muchísimo menos", afirma.

La buena sintonía existente entre ambas hace posible su siguiente proyecto juntas, Válidas; una serie autoproducida de cinco capítulos, que estrenan en YouTube en febrero de 2020. Su popularidad coincide con el comienzo del confinamiento y poco después, con el ánimo de "seguir haciendo cosas en la pandemia" y también "porque habíamos descubierto que lo pasábamos bien juntas", deciden empezar el podcast o programa de radio digital Estirando el Chicle, desde sus respectivos hogares.

EL 'BOOM'

Lo que empieza como una conversación casual en medio de muchas risas, en pocos meses se convierte en uno de los podcasts más seguidos en cualquier plataforma en la que está disponible. El formato en el que cada semana entrevistan a una mujer para que comparta sus vivencias y opinión sobre un tema en concreto engancha al público y permite que nazca la actuación en directo, Estirando el Chicle LIVE. Por si fuera poco, en 2021 consigue su primer Ondas, el de Mejor Podcast; a día de hoy tienen dos.

Ese éxito relativamente rápido, que se desarrolla en meses y se afianza en poco más de un año, hay que saber digerirlo. "Nosotras pensamos muy en pequeño; creo que es una de las cosas que más nos ayuda a que lo que hacemos no nos sobrepase", apunta Martín. Otro truco es desarrollar "la premisa de hacer las cosas que nos hacen reír a nosotras", tal y como comparte Iglesias; "lo que pase en el exterior, es trabajo de las nosotras del futuro asimilarlo", añade.

Alcanzar el nivel de popularidad que tienen haciendo humor con la regla, la discriminación laboral, el acoso sexual, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) o las identidades diversas, todo desde un punto feminista, no es algo que una industria tan masculinizada como la cómica facilite. De hecho, son unos cuantos los hombres con una carrera en el sector que han criticado en los últimos meses a las mujeres humoristas, a las que relegan a entretener a un público nicho y no general. Al hilo de ello, Martín admite que en los comienzos "siempre hay hostilidad", en especial "si eres mujer y cómica". Pero puntualiza que, en ese "complicado" camino, también hay buenos compañeros, como Andreu Buenafuente y Berto Romero, que "nos han apoyado muchísimo en nuestro contenido; han sumado a nuestro proyecto y eso es guay".

NUEVOS ESPACIOS

En el caso de los reticentes y los que explícitamente critican, creen que la molestia puede deberse a que ellas provengan de Internet y ellos consideren "que no tenemos el nivel". También a que "se sienten amenazados porque nuestro proyecto ha salido adelante" y a que consideren "que peligra un poco lo que siempre han tenido". Pero ambas lo tienen claro; "nosotras no venimos a quitarle el espacio a nadie, venimos a reclamar lo que es nuestro", incide Iglesias. A lo que Martín añade que "no hemos quitado ningún espacio; hemos creado uno nuevo".

Tampoco se muestran preocupadas ante la etiqueta de que el humor con sello de mujeres esté dirigido únicamente a público femenino. Iglesias cree que ese prejuicio se derriba "yéndolas a escuchar y viéndolas". Entiende que, como "hablamos de cosas que nos afectan a nosotras", sean "otras mujeres" las que "empatizan más", pero señala que "los hombres también se pueden reír y no buscamos la separación". Y este hecho quedó patente en las actuaciones de Donostia. La mayoría del público era femenino, especialmente de las generaciones denominadas millennial y Z, pero también se podían escuchar carcajadas de hombres, tanto de mediana edad como más jóvenes.

A pesar de la exposición a las críticas, es habitual que, tanto en el podcast como en la actuación o incluso en sus redes sociales, estas cómicas y guionistas den su opinión sobre temas de actualidad, incluso de las más polémicas. Ante la pregunta de si ser tan clara las ha podido lastrar laboralmente, Iglesias confiesa haber dado con "la clave", que es que "no te pueden cerrar una puerta que nunca ha estado abierta para ti. Una vez te das cuenta de eso, dices y yo, ¿para qué me he callado?". Pero también se reservan el derecho de no "enfrentar una polémica" si no quieren. "No hay que tener miedo a callarse", comenta Martín, medio en broma, medio en serio. Y se explica; "muchas veces he opinado cosas que no tenía ni idea y luego he cambiado mi opinión". Argumenta que "el pensamiento se modifica; creo que tampoco hace falta opinar de todo" y que hay que hacerlo "habiéndolo pensado y habiendo hecho un trabajo de formación".

REFERENTES

En su particular camino hacia el éxito, han afirmado en multitud de ocasiones que les han faltado referentes y abogan por la importancia de poder identificarse con alguien de cara a poder proyectar quién se quiere ser. Reconocen los avances sociales, ya que, por ejemplo "mi abuela quería ser deportista y no pudo serlo, porque tenía que ser madre de cuatro chiquillos y ama de casa", cuenta Iglesias. O lo ven en el podcast, de mano de mujeres mayores que ellas que "no han compartido sus historias en otros lugares, porque no se sentían cómodas", se lamenta Martín. Por ello, sienten que "es una de las cosas más bonitas" el hecho de que haya niñas que se les acerquen a contar que escucharlas les ha animado a ser guionistas o cómicas. Consideran "increible" el hecho de "inspirar a alguien", pero son rotundas; "tiene que haber más niñas que quieran ser escritoras, que quieran ser guionistas y que quieran contar historias".

La salud mental es también un tema muy presente en su trabajo. Hablan con naturalidad de ello, incluso nombrando sus propias experiencias en terapia. Consideran que su generación posee más herramientas que la de sus progenitores para gestionar sus emociones, aunque por ello "somos muy conscientes de lo que nos pasa" y ello hace que sean "la generación que más sufre", según Martín; "nos falta esperanza", plantea. Aunque Iglesias argumenta que se debe a que "cuando tú te haces cargo de tus sentimientos y empiezas a ir a terapia, es muy duro y es un camino larguísimo. Nunca estás bien todo el rato, pero sí que tienes herramientas para ir enfrentando todos los reveses que tienes".

Herramientas también muy útiles de cara a gestionar la popularidad y poder disfrutar del éxito. Admiten el cansancio que provoca combinar el podcast, el show y sus proyectos individuales. Incluso hay épocas como la de diciembre del año pasado, cuando "trabajamos veinte días seguidos sin parar". Ahora, "conseguimos equilibrarlo" y "dentro de la semana" tratan de "por lo menos, tener un día libre". Se vienen, además, meses intensos, hasta el final de la gira por los teatros, que culmina el 23 de septiembre en el palacio de Deportes WiZink Center de Madrid, del cual vendieron las 12.000 entradas disponibles en 17 horas. Afirman que a día de hoy "disfrutamos mucho", aunque saben que habrá cosas que asimilarán a posteriori; "creo que cuando pase el tiempo, voy a flipar", vaticina Iglesias.

Con la claridad de estar cumpliendo un sueño muy deseado, declaran su fortuna por "haber generado" una "comunidad de personas" como la que las sigue y apoya. E insisten en perseverar y no cejar en el empeño de perseguir el camino elegido. "Yo empecé muy tarde", reitera Martín, que comenzó en la industria con 27 años; "por eso animo a que la gente, aunque sea mayor, lo haga. Es importante, porque a veces te sale; otras veces no", admite. "Yo creo que hay mucho trabajo, pero también es estar en el momento adecuado, acertar con el proyecto. Por eso tienes que intentarlo muchas veces. Es un trabajo de caerte y levantarte muchas veces".

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