Desde primera hora de la tarde los primeros seguidores de Zetak ya se han dejado ver por los aledaños de San Mamés en la primera de las dos fechas en las que el grupo navarro actuará en La Catedral ante cerca de 40.000 personas. Aunque la apertura de puertas está prevista para las 20.30 horas, decenas de personas han preferido acercarse con antelación para vivir el ambiente previo a una cita señalada para el público euskaldun, pero que también ha atraído a asistentes llegados desde distintos puntos del Estado. 

Un viaje de casi 1.000 kilómetros

Es el caso de Aina y su grupo de amigos que, tras cruzar el mediterráneo, ya cuentan las horas para disfrutar del concierto. “Venimos de Mallorca”, cuentan mientras esperan en el exterior del estadio. Descubrieron al grupo hace cuatro o cinco años y desde entonces no han dejado de seguir su trayectoria. Más allá de la música, explican que también existe un componente identitario que sienten cercano desde las islas: “Compartimos la reivindicación por nuestras lenguas oficiales”. 

Entre camisetas del grupo, conversaciones en euskera y los primeros corrillos organizándose antes de la entrada al estadio, el ambiente previo al concierto tenía también un marcado carácter familiar. Padres e hijas compartían una cita que para muchos supone mucho más que una noche de música. 

Leire junto a sus aitas horas antes del concierto. Oskar González

“A nosotros nos gusta, pero sobre todo ella es la más fan”, cuentan los aitas de Iraia, que esperaba con ilusión el inicio del espectáculo. Una escena que se repetía entre otros asistentes como Leire y su familia, para quienes el concierto era una oportunidad de compartir una experiencia que llevaban tiempo esperando. 

Sin problemas con las entradas

En cuanto a las entradas, entre las personas consultadas apenas se escuchan quejas. Todo ello pese a que durante los últimos días la organización ha realizado un reenvío masivo de los pases y ha advertido de cambios en algunas puertas de acceso respecto a las entradas emitidas inicialmente . “No hemos tenido ningún problema con las entradas” o “la organización y todo bien”, comentaban varios seguidores mientras avanzaban poco a poco hacia los accesos.  Con el paso de las horas, San Mamés va ganando ambiente poco a poco. Grupos de amigos, familias y seguidores esperan pacientes entre fotos, reencuentros y conversaciones en el entorno de La Catedral calentando motores para una noche que muchos llevan tiempo esperando.