CÁCERES Marco (4), Frutos (13), Parejo (14), Jakstas (21), Serrano (15)-cinco inicial-; Thomas (12), Anagnostou (8) y Corrales (3).
PLANASA Garrido (13), Justo (12), Narros (8), Korolev (16), Nguirane (12)-cinco inicial-; Sergio Rodríguez (12), Iván García (8) y Servera (2).
Parciales 31-22, 13-31, 17-18 y 29-12.
Árbitros Torres Sánchez y López Córdoba.
Eliminados: Korolev e Iñaki Narros.
Pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres.
pamplona - Javier Sobrino, presidente del Planasa Navarra, comentaba hace escasos días que lo más importante era quitarse el miedo a ganar. La afirmación, en sí misma, parece una paradoja pero a día de hoy es la principal dolencia de un equipo que no encuentra la manera de cerrar los partidos.
Los verdes perdieron en Cáceres después de cuajar un buen encuentro, controlar el ritmo de juego, conseguir cómodas ventajas e incluso tener un buen acierto desde la larga distancia. Todo ello, con la dificultad extra que suponía la ausencia del jugador franquicia, Óliver Arteaga. ¿Entonces que salió mal? Simplemente que el equipo se disolvió como un azucarillo en los últimos 10 minutos. La necesidad imperiosa de sumar victorias para lograr la salvación fue una traba mental que desencadenó malas decisiones, nervios y como consecuencia la derrota.
El primer cuarto tuvo dos fases bien diferenciadas. En la primera los triples entraron y el Planasa consiguió una máxima de 6 puntos con relativa solvencia. En la segunda, los lanzamientos comenzaron a encontrar aro y el juego a enturbiarse, situación que Cáceres aprovechó para despegarse hasta el 31-22 con el que se llegó al entreacto.
El segundo fue una auténtica exhibición del potencial que atesoran los navarros a nivel ofensivo. Los de Frade siguieron moviendo el balón, castigando desde detrás del arco y Maodo Nguirane, el coloso senegalés, cerraba la pintura con poderosos rebotes y una buena dosis de intimidación. 9 arriba al paso por vestuarios (44-53) y la sensación de que, cuando los verdes ponen una marcha más y pisan el acelerador, pocos conjuntos le pueden seguir el rebufo.
El tercer cuarto, en el que los expertos en esto del baloncesto dicen que se decide los partidos, estuvo bajo control de los verdes que, con buen juego y la siempre necesaria ayuda del acierto, mantenían a raya a los locales. 61-71 cuando sonó la bocina. Los números respaldaban a los de Frade, los intangibles también.
Sin embargo, la sombra de la duda se volvió a cernir sobre el Planasa Navarra y, lo que había sido un sueño plácido hasta el momento, se tornó en una pesadilla demasiado real. El aro parecía mas estrecho y los errores comenzaron a ser frecuentes. El Cáceres, como la hormiguita iba sumando hasta que consiguió voltear el marcador. Con tres abajo (86-83) Narros lanzó un triple que besó el tablero antes de ser escupido por el aro. La derrota volaba, la salvación se complicaba, la esperanza, eso sí, es lo último que se pierde.