Los antibióticos son imprescindibles para tratar muchas infecciones, pero su eficacia puede verse comprometida por un mal uso. Olvidar una dosis, interrumpir el tratamiento antes de tiempo o automedicarse sin control son fallos que pueden tener consecuencias más graves de lo que parecen.

Además de favorecer resistencias bacterianas, estas prácticas pueden provocar efectos secundarios digestivos o incluso complicaciones serias que requieren suspender el fármaco. Expertos advierten sobre los errores más frecuentes y las señales de alarma que no deben ignorarse durante una pauta antibiótica.

ERRORES QUE DIFICULTAN LA TOLERANCIA DEL ANTIBIÓTICO

Saúl Gómez, farmacéutico del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, subraya a Infosalus que hay errores frecuentes que comenten los pacientes al tomar antibióticos, y que pueden empeorar su tolerancia o su eficacia como el olvido de tomas, y la suspensión del tratamiento antes de la finalización de la pauta completa.

"Esto compromete la eficacia de su acción, favorece recaídas, e incrementa el riesgo de que aparezcan resistencias porque facilita que sobrevivan las bacterias más resistentes", avisa.

Sobre todo, destaca este experto que las resistencias bacterianas derivadas del mal uso de antibióticos no afectan únicamente a quien los toma: "Esas bacterias que se han vuelto resistentes pueden transmitirse y colonizar a otras personas y, después, el mismo antibiótico que antes funcionaba (la bacteria era sensible), puede resultar ineficaz".

Aparte, menciona que cada antibiótico tiene sus peculiaridades en su toma y diferente posología, por lo que es conveniente preguntar al farmacéutico para optimizar el tratamiento y disminuir el riesgo de sufrir eventos adversos.

Es más, alerta este portavoz del Consejo General de Colegios Farmacéuticos que la automedicación de antibióticos expone al paciente a efectos adversos innecesarios: "La toma de antibióticos en un proceso viral como una gripe está contraindicada y es innecesaria, ya que no va a tener efecto ninguno sobre el virus y el organismo se expone a los efectos adversos típicos del antibiótico, sumado al posible desarrollo de bacterias multirresistentes por su mal uso".

Además, de darse la automedicación lamenta que se puede elegir un antibiótico inadecuado para tratar una infección concreta, y utilizar una dosis y posología incorrectas, multiplicando la posibilidad de sufrir interacciones o efectos adversos.

SEÑALES DE ALARMA QUE REQUIEREN SUSPENSIÓN O REEVALUACIÓN

En este contexto, José María Molero, médico de familia y experto del Grupo de enfermedades infecciosas de semFYC, apunta que existen señales de alarma digestivas y sistémicas que obligan a suspender, o al menos reevaluar, el tratamiento antibiótico de inmediato, ya que pueden indicar complicaciones graves:

  • Diarrea grave: Más de 6 deposiciones líquidas al día, sobre todo si se asocia a deterioro del estado general.
  • Fiebre alta: Temperatura por encima de 38°C persistente durante el tratamiento, que puede indicar complicación infecciosa, o reacción adversa grave.
  • Sangre o moco en las heces.
  • El dolor abdominal intenso o progresivo.
  • Signos de deshidratación: Como mareo, sequedad de mucosas, disminución de la cantidad de orina, u orina oscura; una complicación especialmente relevante en pacientes mayores o con comorbilidades, en quienes el deterioro puede ser rápido.
  • Afectación marcada del estado general: Con debilidad intensa o decaimiento importante, debe hacer sospechar una evolución desfavorable.
  • Aparición de síntomas compatibles con sepsis, como taquicardia, hipotensión, o alteración del nivel de conciencia.

"En cualquiera de estas situaciones, se recomienda acudir de forma inmediata a la consulta médica. El profesional médico valorará la suspensión del antibiótico y la reevaluación del caso lo antes posible, con el objetivo de prevenir la aparición de complicaciones mayores", subraya el portavoz de la semFYC.