El Promesas convence

segunda b | el filial rojillo arrolló a su rival en un genial primer tiempo

10.02.2020 | 04:04
Los jugadores de Osasuna Promesas celebran uno de los goles ante el Real Unión.

Promesas4

Real Unión 2

PROMESAS Iñaki, Goñi, Endika, Liza, Berruezo (Herrando), Santafé, Calvillo, Barbero, Hualde, Mendes (Aranguren), Javi Martínez (Aimar).

REAL UNIÓN Irazusta, Azkoiti, Cardenas (Eneko), Galán, Sola (Kata), Aranzabe, Garrido, Estrada, Larrucea, Eizmendi (Orbegozo), Galarza

Goles 1-0: Barbero; 2-0: Mendes; 3-0: Calvillo; 4-0: Barbero; 4-1: Galán; 4-2: Galán.

Árbitro Daniel Baiges Dones, asistido por Mediavilla y Suberbiola. Amonestó a los locales Martínez, Samuel y Calvillo y a los visitantes Azkoiti, Cardenas y Larrucea.

Estadio Tajonar. 400 espectadores.

pamplona - Los rojillos fulminaron a su rival en un primer tiempo espectacular pero sufrieron a su rival en un segundo tramo para olvidar. Los de Baiges recuperaban a Javi Martínez que a la postre acabo siendo fundamental en la victoria local.

Efectividad fue el principal argumento que pusieron los rojillos sobre la mesa para llevarse el primer tiempo con un contundente 3-0, porque Osasuna no jugó brillantemente, porque tampoco superó en ocasiones a su rival, pero las que tuvo las enchufó, y si fue así, fue, en gran parte, mérito de la joven estrella que milita en las filas osasunistas. Dos pases, dos asistencias, dos delicias de Martínez para que Mendes primero y Calvillo después sumaran dos goles al incial de Barbero.

Tres latigazos de Osasuna que parecían la sentencia de una primera parte en la que el Real Unión se limitó a observar la disfuncionalidad de su ataque y la efectividad de sus rivales. El finiquito estaba firmado, al Promesas le quedaba disfrutar de una segunda parte de puro trámite, y ni si quiera habían saltado los jugadores al campo cuando Barbero, otra vez, ponía el 4-0 en el marcador. Sentencia demoledora por si había alguna esperanza de remontada por parte de los visitante. Pero Galán tenía otros planes, el único que creyó en lo imposible, empezó a construir una remontada que parecía impensable, la primera piedra que puso fue de penalti y la segunda vino desde muy lejos, chut desde la sala de trofeos. En diez minutos el navarro ponía el 4-2 en el marcador y le daba a su equipo alas para soñar. A partir de ahí, un monólogo del Real Unión que acongojó a los de Castillejo, encerrados atrás y pidiendo la hora, la tuvo Galán de nuevo para poner el 4-3, pero se le fue arriba. La última ocasión de una remontada que se quedo en una ilusión, remaron los de Iturralde pero se quedaron en la orilla.