Nerea Martínez: “Los ultratrails me dan sensación de libertad y me hacen pensar que puedo con todo”

Nerea Martínez, corredora navarra de ultratrail, ganó el pasado domingo la Andorra Ultra Trail Vallnord en parejas mixtas junto con Salvador Vilalta

09.02.2020 | 21:08
Nerea Martínez, junto con Salvador Vilalta, durante la Andorra Ultra Trail Vallnord.

Nerea Martínez ganó el pasado domingo la Andorra Ultra Trail Vallnord en parejas mixtas con Salvador Vilalta.

pamplona - La navarra Nerea Martínez (05-01-1972) y el catalán Salvador Vilalta ganaron el pasado fin de semana la Andorra Ultra Trail Vallnord por parejas mixtas y fueron la tercera en la clasificación general. La experta navarra en ultras se encuentra ahora mismo en proceso de recuperación después de la ardua prueba.

¿Cómo se siente después de conseguir el primer puesto en categoría de parejas mixtas y el tercer puesto de la general en la Andorra Ultra Trail Vallnord?

-Con una mezcla de sentimientos. Muy satisfecha porque son meses de preparación con la cabeza puesta en el objetivo, además llegas con incertidumbre por el tipo de carrera que es. Aunque sabes que te has preparado al milímetro, estás expuesto a miles de situaciones que no puedes controlar, no sabes ni siquiera si vas a poder acabarla, entonces satisfecha por haber podido con ella. Además hemos hecho mejor tiempo que el año pasado. La vivencia con mi compañero, con la asistencia y con la gente que nos ha estado apoyando ha sido muy emotiva, todo eso hace que esté satisfecha del trabajo. Pero por otro lado, ahora estoy sufriendo las consecuencias: tengo los pies hinchados, tienen el doble de tamaño que el habitual, estoy muy cansada, tengo los labios con calenturas... Todo eso es resultado de la paliza que le damos al cuerpo, es un sinsentido, pero feliz por lo que hemos conseguido.

Además del tercer puesto en la clasificación han conseguido quedar primeros de la categoría mixta y con muy poca diferencia de tiempo entre los segundos de la general y los segundos mixtos.

-Salimos unos 70 equipos y 17 de ellos éramos parejas mixtas. Realmente a nosotros lo que nos importaba era la clasificación mixta. Si luego en la general nos metíamos arriba peleando con los equipos de chicos, pues mejor. Conseguir el tercer puesto de la general también es muy buen resultado. Con el segundo equipo hemos coincidido en tramos, hemos compartido momentos, charlas y ayuda, pero al caer la última noche se nos distanciaron mientras nosotros paramos a comer, pero hemos estado siempre cerca. También hemos tenido siempre cerca al segundo equipo mixto, los japoneses. En este tipo de carreras el concepto de competición pasa a un segundo plano, es más como una aventura donde tu tienes que cuidarte, pero es verdad que no podíamos relajarnos si queríamos ganar.

Competiciones de este estilo tan largas le permiten incluso conocer a sus rivales.

-Sí, efectivamente, porque estás en la montaña y siempre pueden ocurrir accidentes, así que, incluso te echas una mano si coincides con ellos. Puedes charlar con ellos durante kilómetros y compartes comida y bebida. A todos nos gusta ganar, pero, si hay que echar una mano, se echa. Yo tuve una caída que quedó en un susto y el primer equipo de chicos se paró a ayudarnos. Me limpiaron y me vendaron ellos mismos la mano. En estas pruebas hay mucha colaboración.

¿Qué destacaría de esta prueba?

-Lo salvaje que es. Me parece de todo lo que he corrido lo más salvaje por el tipo de terreno, no por el kilometraje, porque he llegado a correr carreras más largas. Y además, la carrera no estaba indicada con cintas como es habitual, necesitabas el GPS para orientarte, que eso añade un plus de dificultad a la carrera porque llega la noche y no tienes muchas referencias y tienes que estar muy atento para no perderte.

¿Suele competir habitualmente con Salvador Vilalta como compañero de ultras?

-Qué va, además yo el año pasado después de terminar la carrera, que también gané en mixtos, me preguntaron si volvería a hacerla y dije que no. Había vivido una experiencia increíble, pero me pareció tan duro que yo no quería repetir esa locura. Sin embargo, en marzo me llamó Salvador, que estaba buscando pareja y quería correr con una chica, y no lo dudé ni un instante. Si hubiese sido otra persona, le hubiese dado más vueltas, pero a Salvador le conozco de Andorra, hemos coincidido en otras carreras y además se que se conoce todo aquello al dedillo, lo que me daba mucha seguridad para no perdernos. Por otro lado es una persona con la que es muy fácil convivir y muy positiva. Así que no lo dudé aunque semanas después sí que pensé que me había vuelto a meter en una locura, pero ya me había comprometido.

Su trabajo consiste en preparar y asesorar deportivamente sobre todo en trail y ultratrail, ¿cómo se ha preparado esta prueba?

-En mi caso particular son ya muchos años metida en el deporte. Empecé con 9 años a competir en natación, he ido pasando por triatlón, raid aventura, los últimos años llevo centrada en el trail y este invierno empecé a entrenar en esquí. Son años y años de entrenamiento continuo que te da un bagaje que para estas carreras viene muy bien. También es muy importante el conocimiento de ti misma y tu fortaleza mental. Yo nunca paro de entrenar, además de este objetivo he corrido antes otras carreras esto me permite que aunque haya tomado la decisión en marzo, no partía de cero y he hecho otras carreras como entrenamiento.

Además de los 300 kilómetros, el desnivel y la dificultad del terreno, hay que sumar el peso de la mochila con comida, bebida y botiquín.

-Llevas más peso del que llevas habitualmente en otro tipo de carreras, pero es cierto que cuando sales piensas que llevas mucho peso, pero acaba formando parte de ti y casi ni te das cuenta de que lo llevas encima. Tampoco es un peso muy exagerado, forma ya parte de ti. La última noche que la queríamos hacer sin parar, a Salva le entró sueño por un sendero peligroso y decidimos dormir 8 minutos y nos tumbamos en el camino sin ni si quiera quitarnos las mochilas (se ríe).

¿Qué le ha parecido lo más duro de la Andorra Ultra Trail Vallnord?

-El dolor de pies, es lo que me ha matado y lo que me ha hecho en determinados momentos pensar que no iba a poder con la carrera. Me he encontrado muy bien físicamente, ha habido problemas puntuales de sueño, pero los he solventado sin problemas y dolor de estómago, pero suele ser habitual en este tipo de pruebas. Sin embargo, el dolor de pies ha sido horroroso, ha sido como una tortura. Curiosamente el último día lo sufrí menos que el segundo día. A las 26 horas pensaba que no acababa esa prueba. Para sobrellevarlo he estado tratada por el podólogo en los puntos de vida, mi pareja cuando nos cruzábamos con ellos me daba una pomada y yo intentaba llevar los pies siempre secos. Y lo más importante, el trabajo mental para no pensar en el dolor.

¿Cuál es su próximo objetivo?

-Ahora mismo en cuanto a carreras de montaña no tengo nada pensado, esta carrera te vacía tanto y te deja tan exhausta que no tengo nada pensado. Mi cabeza está en objetivos diferentes, me apetece hacer el Campeonato de España de Rollerski y darle un poco a la bici, que con este tiempo me apetece. Después, si hay alguna carrera que me motive, me imagino que me animaré.

¿Qué significa este deporte para usted?

-Me da una sensación de libertad y siento que puedo con todo. Muchas veces pienso que las carreras de montaña son la vida reducida a unos instantes. Todo el deporte forma parte de mi vida, no concebiría mi vida sin ello.

Antes de competir en trail compitió en otros deportes como natación, triatlón, raid aventura... y ahora, a pesar de estar centrada en el trail, también entrena con la bici y quiere competir en esquí ¿por qué siempre la variedad de deportes?

-Pienso que el correr tanto en montaña como en asfalto es un deporte bastante lesivo entre comillas e invasivo para las articulaciones. Estar corriendo año tras año, día tras día, al final acaba pasando factura. Para este tipo de carreras de montaña el entrenamiento cruzado, es decir, combinar la carrera con otros deportes, viene muy bien para alargar la vida deportiva, lo estoy comprobando en mí misma y en la gente que entreno. Viene muy bien físicamente y mentalmente, porque aunque te guste mucho una cosa hacerlo de forma repetida y de forma obligada por tu objetivo al final acaba minando tu cabeza. Hay que tener otras actividades para renovarte y motivarte. Para este deporte lo importante es sumar horas de entrenamiento, aunque no sea solo corriendo. También hay que darle mucha importancia a la fuerza en el gimnasio.

¿Suele venir a Navarra a practicar su deporte favorito, el trail?

-Vivo en Madrid y entre mis entrenamientos, el trabajo y los perros subo a Pamplona menos de lo que me gustaría. Por eso este año por ejemplo me apunté al Euskal Trail en Saint-Étienne-de-Baïgorry en Francia para después pasarme por casa. Suelo aprovechar las carreras para ir por Navarra.