Mikaela Shiffrin quiere recuperar su trono en el esquí alpino

Alexis Pinturault aspira a coronarse en la Copa del Mundo, que comienza en Solden

17.10.2020 | 00:58
Mikaela Shiffrin.

La estadounidense Mikaela Shiffrin, gran dominadora del esquí alpino los pasados años –y gran ausente este sábado, por lesión de espalda– quiere recuperar su trono en el deporte rey invernal, en el que el francés Alexis Pinturault, que desaprovechó su oportunidad el curso pasado, aspira a coronarse en la Copa del Mundo, que arranca hoy en Sölden (Austria).

Shiffrin, que a los 25 años ya lo ganó todo, dejó de competir un mes por el repentino fallecimiento de su padre, Jeff, en febrero; lo que, unido a la anulación de las últimas pruebas, por la covid-19, aprovechó Federica Brignone para convertirse –no sin mérito– en la primera italiana en ganar la competición de la regularidad. En la que, en hombres, el noruego Aleksander Aamodt Kilde fue sorprendente ganador final, en el Año I después de la retirada del austriaco Marcel Hirscher, plusmarquista absoluto al ganar ocho veces seguidas (los ocho años anteriores) la gran Bola de Cristal.

Pinturault y el noruego Henrik Kristoffersen estaban llamados a suceder en el historial a Hirscher, cuyo récord tardará en ser igualado. Pero, al final, a Kilde le bastó un solo triunfo –en el supergigante de Saalbach (Austria)– y siete podios para ganar el gran Globo de Cristal. Con 52 puntos de ventaja respecto al galo, al que tampoco le beneficiaron las suspensiones a causa de la pandemia –incluidas las finales de Cortina d'Ampezzo (Italia)–; y con 161 sobre Kristoffersen, ganador de las Copas de eslalon y gigante.

Pinturault, de 29 años, último ganador del gigante de Sölden, repitió segundo puesto en la general el pasado curso, por lo que éste hará todo lo posible por que no se le vuelva a escapar el triunfo final en una competición en la que Kilde se convirtió en el cuarto noruego en ganarla, después de Kjetil Andre Aamodt, Lasse Kjus y Aksel Lund Svindal (los dos últimos la ganaron dos veces).

Pero eso será a partir de mañana. La Copa del Mundo se abrirá hoy, como es habitual, en la pista del Rettenbachferner, con la prueba femenina. En la que el año pasado, la joven neozelandesa Alice Robinson sorprendió al ganar, con 17 años, una prueba en la que Shiffrin se conformó con ser segunda.

La súpercampeona de Vail (Colorado), doble campeona olímpica y quíntuple oro mundial, no pudo ganar por cuarto año seguido la Copa del Mundo, competición en la que ha capturado seis veces la Bola de eslalon y en la que suma 66 triunfos, a sólo 16 del récord histórico de su compatriota Lindsey Vonn, retirada al final del curso 2018-19.

Así que Shiffrin intentará recuperar su trono esta temporada. Aunque no saldrá hoy: la semana pasada anunció que se había lesionado la espalda y que, por precaución, no competirá en el glaciar tirolés. Mikaela se reserva para las pruebas de noviembre, mes en el que están programados un gigante paralelo, en Vorarlberg (Austria) y dos eslalon, en Levi (Finlandia).

La pandemia sigue afectando y del calendario se han caído todas las carreras que se disputan habitualmente en Norteamérica entre noviembre y diciembre. No habrá las tradicionales pruebas –femeninas y masculinas– de Lake Louise (Canadá) y Vail/Beaver Creek (EEUU); y las mujeres tampoco competirán en Killington (EEUU).

Las de Sölden serán las primeras en la historia de la Copa del Mundo que se disputarán en una burbuja sanitaria. Por primera vez, se competirá sin público: a la zona de carrera del Rettenbachferner sólo tendrán acceso deportistas y sus equipos técnicos, así como los jueces, miembros de la organización y algunos periodistas.