Xabier Ibargarai / Jugador de pala

Xabier Ibargarai: "Quiero ser el zaguero que más finales individuales haya jugado. Lo tengo entre ceja y ceja"

29.10.2020 | 00:50
Xabier Ibargarai, posando para una entrevista.

El navarro Xabier Ibargarai, que se llevó recientemente la txapela en el Urrezko Pala Pro, habla sobre la final y los retos que se marca para el futuro

Pamplona – El navarro Xabier Ibargarai (Erratzu, 19 de octubre de 1985) se proclamó junto a Esteban Gaubeka el pasado domingo campeón del Urrezko Pala Pro. El del Baztan, a sus 35 años, es el zaguero con más finales individuales a sus espaldas, récord que comparte con Juan Pablo García, ya retirado. Ibargarai cuenta cómo vivió la final de la pasada semana y que su ambición es superar al de Logroño en finales individuales disputadas.

Enhorabuena por la txapela, fue una final muy disputada, ¿cómo la vivió?

–Fue una final muy dura. Sabíamos que ellos llegaban muy bien, sobre todo Ibai Pérez, que es un frontón que le va como anillo al dedo. Tuvimos que jugar todo lo que sabemos para sacar la final adelante. Son partidos diferentes, hay que saber ganarlos, aunque el partido no fue todo lo bueno que queríamos.

Fueron de menos a más, ¿lo vio así?

–Si, yo siempre he sido un pelotari un poco frío, me cuesta entrar en los partidos, y Gaubeka con los años también, que ya no es un chaval y necesita calentarse para mover el esqueleto bien. Al final dimos nuestro nivel y la txapela se vino para casa.

La veteranía y la experiencia es algo que ayuda en este tipo de partidos.

–Al final para algo están los años. Llevamos mucho tiempo ahí, con muchas finales jugadas y sabemos que hay que tener paciencia. Las finales son para ganarlas y muchas veces se ganan con la cabeza y el saber estar. Así fue, en ningún momento perdimos los papeles ni nos pusimos nerviosos. Se puede decir que fue la txapela de la experiencia.

¿Cree que esa fue la clave, la experiencia?

–Sí, está claro que fue así. Además, había pelotas que a nosotros nos iban muy bien, otras no tan bien, y sabíamos que alargando el partido, con esas que nos iban bien íbamos a hacer daño. Igual cuando no eres tan veterano no sabes gestionarlo, pero nosotros supimos. Nos guardamos una pelota de cuero vuelto, que pesan más, para el último set y nos vino muy bien.

Vive en Erratzu y el sábado pasado ya estaba Navarra confinada. ¿Tuvo algún problema para llegar a Mungia o al volver?

–La verdad es que a la ida no tuvimos ningún problema porque no había nadie, pero al volver por Behobia sí que estaban los forales donde Endarlatsa parando a la gente. Nosotros con el papel que nos hizo la empresa no tuvimos ningún problema. También nos han hecho un papel para los entrenamientos y en teoría con eso no tenemos ningún problema. De momento, mañana no se qué va a pasar.

¿Cómo está siendo el protocolo anticovid en la pala?

–A los jugadores nos hicieron una PCR y por suerte ninguno de nuestro cuadro, por lo que sabemos, dio positivo. De momento estamos yendo sin problemas, mantenemos todos los protocolos de seguridad, distancia, geles, nos toman la temperatura. También al público que asiste al frontón se le obliga a mantener la distancia, a tomarse la temperatura y a llevar mascarilla. Creo que se está haciendo bastante bien, es bastante seguro.

Con el nuevo estado de alarma, ¿cree que cambiará algo? ¿Les han dicho algo en ese sentido?

–De momento nada, lo único que sabemos es que el Gobierno vasco ha suspendido todas las actividades no profesionales. Yo creo que el mundo aficionado está sin jugar, pero nosotros de momento seguimos. Hasta cuándo no lo se. Ojalá que no nos manden otra vez a casa y podamos seguir jugando. Sería una pena, porque ahora vamos a un frontón con capacidad para 3.000 personas y lo tienes muy fácil para separar a la gente. A un partido de pala no van 3.000 personas a vernos, ni 1.000 ni 800. Como mucho irán 200 y en un frontón así es muy fácil mantener las distancias para que no haya ningún problema.

¿Hasta qué punto es importante jugar con público?

–Al final es triste llegar a un frontón y que no haya nadie, es como un entrenamiento. La motivación no es la misma, con público te motivas más. Creo que el otro día se respetaron todos los protocolos, e incluso fueron más estrictos por seguridad y fue todo bien.

El pasado día 19 cumplió 35 años, ¿pudo celebrarlo?

–Tranquilidad, trabajando como todos los días. Creo que tampoco es el momento de celebrar cosas, hay que ir con pies de plomo. Mi mujer y yo hemos hablado de esto y hemos decidido que tenemos que acotar un poco más el grupo de gente con la que podemos estar. Con la familia pero siempre con los mismos y hacer casi una burbuja en la familia.

¿Qué retos tiene en el horizonte?

–Bueno, siempre está la ilusión por ganar otra txapela. Sí que hay un reto que me marco. Soy el zaguero, con Juan Pablo, con más finales individuales, aunque yo tengo una txapela y él no. Quiero ser el zaguero que más finales haya jugado. Lo tengo entre ceja y ceja, y a ver si el año que viene lo puedo conseguir.

"Fue una final muy dura, pero en ningún momento nos pusimos nerviosos. Se puede decir que fue la final de la experiencia"

"Son partidos diferentes, hay que saber ganarlos, aunque la final por nuestra parte no fue todo lo buena que habríamos querido"