Las causas de la ausencia de navarros en las semifinales del Manomanista

Juan Martínez de Irujo, Iñaki Esáin y Patxi Ordoki reflexionan sobre el final de la hegemonía foral en el torneo

27.11.2020 | 19:46
Oinatz Bengoetxea fue en 2017 el último campeón navarro del Manomanista.

Los guipuzcoanos Jokin Altuna y Erik Jaka disputan mañana en el frontón Bizkaia de Bilbao la final del Manomanista de la LEP.M, un torneo exprés que, cosas de la pandemia de covid-19, se va a resolver en menos de un mes (entre el 6 y el 29 de noviembre), que ha contado con una reducida nómina de participantes (12, por los 16 de las últimas ediciones) y que desde casi sus primeras eliminatorias se ha disputado sin público en la gradas. No es noticia que vaya a ser una final sin pelotaris navarros, algo que ya ocurrió el año pasado (otro guipuzcoano, Iker Irribarria, se coronó a costa del vizcaíno Mikel Urrutikoetxea), pero lo que sí ha supuesto toda una novedad ha sido la ausencia de representantes de la Comunidad Foral en las semifinales del campeonato por primera vez en los últimos 53 años. Joanes Bakaikoa y Oinatz Bengoetxea cayeron en octavos, mientras que Asier Agirre, verdugo del delantero leitzarra, y Joseba Ezkurdia fueron descabalgados en cuartos.

¿Casualidad o causalidad? Para responder a esta pregunta, DIARIO DE NOTICIAS pulsa la opinión del exprofesional Juan Martínez de Irujo, pentacampeón del mano a mano y uno de los fundadores del centro de tecnificación de pelotaris ElkarPelota; la del director técnico de la Federación Navarra de Pelota Vasca (FNPV), Iñaki Esáin; y también la de Patxi Ordoki, responsable de la escuela de pelota del Erreka, club de Santesteban-Doneztebe del que ha surgido el último navarro en dar el salto al profesionalismo, Iker Salaberria.

En un primer análisis, Irujo cataloga como "anecdótico" el hecho de que no haya habido navarros en las semifinales del mano a mano de Primera y cree que "es una sorpresa porque estábamos mal acostumbrados". "También ha habido algo de mala suerte", continúa, "porque Ezkurdia, si en vez de Altuna le toca otro en cuartos, igual pasa; en la previa Peio Etxeberria tuvo contra las cuerdas a Darío, que luego ha sido semifinalista; mientras que Bengoetxea y Agirre han estado involucrados en la huelga". Añade que "ha sido un campeonato raro por el tema del covid porque hasta última hora nadie sabía si se iba a disputar" y , aunque confía en que "sólo sea una racha", no se olvida de la autocrítica: "Es algo para darle una vuelta y pensar".

Opina el campeón de Ibero que "está claro que la pelota no está pasando por su mejor momento y se puede hablar en general, desde la base, porque cada vez hay menos fichas y menos clubes, hasta los profesionales, con las movidas que ha habido últimamente e incluso con una huelga". "Hay que reflexionar", insiste. Y él lo hace. "Cada vez hay menos navarros arriba y eso es por algo. Es el momento de fomentar la pelota entre la gente joven. Contra más cantidad, más calidad habrá luego", concluye.

Iñaki Esáin comparte más o menos la tesis de Irujo y califica de "circunstancial" la ausencia de navarros en semifinales. "Ezkurdia tiene nivel para ser campeón tranquilamente y Laso no ha podido participar al no tener contrato", justifica. Y le da la vuelta a la tortilla: "Yo lo veo al revés. Tanto tiempo dominando el mano a mano es un éxito para Navarra. Está claro que si tienes 20 pelotaris de 30 en el torneo, es más fácil llegar a la final, pero creo que el problema está en cómo está el profesionalismo. Hemos visto lo que ha pasado con el tema de la huelga y estamos contentos de que se hayan arreglado, pero nos interesa que cambien algunas cosas. Pienso que podía haber más pelotaris en la pomada". Y propone como fórmula los derechos de formación: "Un tanto por cierto de los contratos podría ir para los clubes donde se han formado los pelotaris, algo similar a lo que pasa en el fútbol".

Cree el director deportivo de la FNPV, también exmanista profesional, que "es más sorpresa que Irribarria no esté en la final que que no haya navarros en semifinales. Hemos tenido una gran remesa con Irujo, Olaizola, Bengoetxea..., pero es difícil mantener ese nivel tanto tiempo". Y añade que "no creo que sea un problema de la base, porque para llegar arriba hay que tener un don". "Es algo circunstancial y no debe preocuparnos", apunta para terminar.

Las reflexiones de Patxi Ordoki, responsable de la escuela de pelota del Erreka doneztebarra, van más o menos en la misma línea: "Pienso que de un día para otro no se nos ha olvidado trabajar. Durante los últimos 50 años el dominio ha sido navarro y eso no quiere decir que en Gipuzkoa no se trabajara bien. Creo que ha sido una era fantástica que ha terminado, pero poco a poco se le dará la vuelta". "Las figuras nacen, no se hacen", opina. Y hace una apuesta: "Iosu Irurita. Navarro, 23 años y 1,88 de altura, un zaguero que juega un montón por parejas y mano a mano".