Una final con cuentas pendientes en el Bizkaia

Erik Jaka y Jokin Altuna, vencedor y vencido el pasado mes en un Manomanista que encumbró al de Lizartza, buscan la txapela en la 'jaula'

27.12.2020 | 00:20
Jaka y Altuna escogen el material para la final de hoy. Foto: Borja Guerrero

El deporte, como la vida misma, acostumbra a ofrecer segundas oportunidades, pero también la jugosa opción de confirmar que nada de lo logrado anteriormente está asociado a la mera casualidad. Esto último es lo que aspira a demostrar esta tarde, en un apasionante festival que arrancará a las 17.00 horas en el frontón Bizkaia, un lanzado Erik Jaka que pretende dar continuidad a su estado de gracia adjudicándose la txapela del siempre prestigioso Cuatro y Medio a costa de su gran amigo Jokin Altuna, quien busca revancha en una cita en la que intentará alejar el recuerdo de lo ocurrido hace menos de un mes en idéntico escenario. Jaka, no en vano, le superó 22-20 en otra final, la del Manomanista, que encumbró al de Lizartza y golpeó duro, donde más duele, al amezketarra, quien finalizó entre lágrimas un partido que le dejó tocado.

Tanto que el guipuzcoano, artista herido en su orgullo de campeón, llegó a poner en duda su incuestionable participación en un acotado en el que no ha hecho sino levantarse, golpear y espantar fantasmas para volver por sus fueros. La genética competitiva y ganadora que le acompaña e impulsa saltó a la palestra de inmediato en la jaula para devorar a Danel Elezkano (14-22) en cuartos de final y a Oinatz Bengoetxea (12-22) en una semifinal que superó con creces para volver a citarse, billete en mano, con un intratable Jaka, quien ha ido de menos a más en un nuevo torneo relámpago en el que sufrió de lo lindo para derrotar a Peio Etxeberria (22-21) en cuartos, antesala de su meritorio triunfo ante el vigente campeón, Joseba Ezkurdia, por un incontestable 22-16. Los dos finalistas de esta tarde, así las cosas, encuentran motivos para abrazarse al optimismo a tenor de sus recientes exhibiciones a la espera de que el Bizkaia, en soledad, dicte sentencia.

Altuna III, tras hacer historia al convertirse en el primer pelotari capaz de alcanzar cinco finales consecutivas en el acotado, busca su segunda txapela en la modalidad después de la lograda en 2017 contra Mikel Urrutikoetxea en el mismo escenario en el que vuelve a fajarse hoy con ánimo de revancha, pero sin considerarse favorito frente a un iluminado y agigantado Jaka que ya le hizo morder el polvo en el Manomanista y que sabe cómo hincarle el diente, si bien el cambio de distancia avecina una contienda del todo distinta. Nada que ver. El de Lizartza, de hecho, asume que "siempre que Jokin está en el frontón todo el mundo cree que tiene muchos boletos para ganar", aunque el antecedente más cercano le otorga un extra de confianza que tratará de hacer valer para volver a cantar bingo en un pleito del que estarán pendientes todos los pelotazales.

la experiencia Como quedó patente en la final del Manomanista, la experiencia volverá a quedar en un segundo plano, pues Jaka encara la segunda tras imponerse en la primera hace menos de un mes, mientras que Altuna, dos años menor que su rival y amigo, puede presumir de haber estado ya en seis finales, pero ha caído derrotado en cuatro de ellas. El de Amezketa, que se sinceró el martes, lo tiene claro: "Será un partido muy complicado. Simplemente porque él está en un momento muy dulce. Al final, estar doce meses, como se dice, tocados por la varita mágica es imposible y ahora mismo Erik está con mucha confianza. Le sale todo y está en racha. Cuando un pelotari está así es súper peligroso".

Jaka, por su parte, también se sinceró para confesar: "Quién iba a decir que algún día íbamos a jugar Jokin y yo una final en contra y por suerte ahora vamos a vivir dos. En la primera para mí fue todo muy bien y ojalá en la segunda pase lo mismo".

el antecedente

22-20

el manomanista. El pasado 29 de noviembre, en la gran final del Manomanista que albergó el frontón Bizkaia, Erik Jaka y Jokin Altuna se vieron las caras con la txapela más preciada en juego. El de Lizartza, pese a no partir como favorito, logró imponerse 22-20 llevando el pleito a su terreno y anulando a un Altuna que acabó la cita tocado y entre lágrimas.