¿Qué consume más: el horno o la freidora de aire? Esto es lo que dice un experto
La explicación del especialista suma más de 145.000 visualizaciones y más de 1.500 me gustas en Instagram
Si hay un electrodoméstico cuya popularidad ha incrementado de manera considerable en los últimos años esa es la freidora de aire. Un pequeño horno de convección que funciona moviendo el aire entorno a los alimentos y que, según apuntan quienes cuentan con una, ofrece un mar se posibilidades.
Pequeño horno de convección que funciona moviendo el aire entorno a los alimentos
Unas posibilidades que han hecho que cada vez sean más quienes cuenten con este electrodoméstico en sus hogares.
Sin embargo, los fabricantes no dejan de ir más allá y ya hay quienes aseguran que la freidora de aire tienen los días contados. Y es que, aunque este electrodoméstico tiene sus ventajas, tales como que "usa menos aceite, es bueno para la salud y bueno para el bolsillo y hay menos sustancias tóxicas para la fritura", según así lo indica la farmacéutica, nutricionista y óptico-optometrista, Boticaria García, también tiene sus inconvenientes. "Tarda más, el tamaño del aparato condiciona las raciones y no sirve para todos los productos", señala la experta y creadora de contenido.
¿Qué consume más: el horno o la freidora de aire? Un experto responde
Con más de 145.000 visualizaciones y más de 1.500 me gustas, la publicación del experto en electrodomésticosAngel Luis Blázquez, con nombre de usuario @electro_angel_oficial y que cuenta con más de 197.000 seguidores en Instagram y más de 20.000 en Instagram, no ha dejado a nadie indiferente. En ella, el especialista y también creador de contenido responde a una pregunta planteada por numeroso consumidores: ¿Qué consume más: el horno o la freidora de aire?
El consumo eléctrico de un electrodoméstico depende, principalmente, de su potencia. Un horno eléctrico convencional suele tener una potencia que oscila entre los 2.000 y 3.000 vatios (W). En cambio, una air fryer doméstica suele situarse entre los 1.200 y 1.800 W. Lo que se traduce en que, a máxima potencia, el horno puede consumir casi el doble que una freidora de aire. Sin embargo, el gasto real no depende solo de la potencia, sino también del tiempo de uso y de la eficiencia térmica.
El papel de la potencia, tiempo de cocción y precalentamiento
Uno de los factores que más influye en el gasto eléctrico es el tiempo que el aparato permanece encendido. El horno tradicional necesita normalmente precalentamiento, lo que añade entre 10 y 15 minutos adicionales antes de empezar a cocinar. Además, al tener una cavidad más grande, tarda más en alcanzar y mantener la temperatura.
La air fryer, en cambio, tiene un compartimento mucho más pequeño y concentra el calor mediante circulación de aire caliente a alta velocidad. Esto reduce o elimina la necesidad de precalentar y acorta los tiempos de cocción. Un alimento que puede tardar 25 minutos en el horno puede estar listo en 15 o 18 minutos en una freidora de aire.
El horno está diseñado para cocinar grandes cantidades de comida a la vez. Si se preparan varias bandejas o platos familiares, su uso puede resultar más eficiente que encender varias veces una air fryer pequeña. Sin embargo, para raciones individuales o recetas rápidas, la freidora de aire resulta más eficiente energéticamente.
¿Cuál de los dos electrodomésticos consume más electricidad?
Si tomamos como referencia un horno de 2.500 W funcionando durante una hora, el consumo sería de 2,5 kWh. Una air fryer de 1.500 W funcionando durante 20 minutos consumiría aproximadamente 0,5 kWh. Aunque los valores varían según modelo y tarifa eléctrica, la diferencia puede ser notable en el uso diario.
En una comparativa directa para preparaciones cortas, la air fryer puede consumir entre un 30% y un 60% menos electricidad que un horno convencional. El horno sigue siendo más adecuado para recetas de gran volumen, repostería elaborada o preparaciones que requieren calor uniforme durante mucho tiempo.
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