UNO no deja de sorprenderse ante el éxito del Volkswagen Polo. Cuando la mayoría de los fabricantes lo están pasando realmente mal, los expedientes de regulación de empleo son el pan nuestro de cada día y las ventas de vehículos caen en picado, en Volkswagen Navarra están que lo tiran. Nunca antes se habían fabricado 1.548 coches diarios, y menos todavía de un modelo tan sofisticado y moderno como el actual. Porque, a diferencia de anteriores generaciones, en las que el Polo era un utilitario satisfactorio y punto, esta nueva gama tiene de todo en cantidad y calidad.

Y no sólo por su amplia gama de motores, diésel de 75, 90 y 105 CV y gasolina de tres cilindros de 60 y 70 CV, o cuatro cilindros de 85 CV junto al delicioso 1.2 TFSI de 105 CV, sino porque además de un completo equipamiento llegan versiones que son el tope en todos los sentidos: el Bluemotion con su propulsor de tres cilindros y 1.200 cc cuenta con los 75 CV diésel más ahorradores del mercado, y ahora el poderoso GTI despierta la emoción de la conducción deportiva con sus 180 CV a 6.200 rpm, 250 Nm de par entre 2.000 y 4.500 vueltas y 229 km/h de velocidad punta sin renunciar a la máxima economía y respeto medioambiental. Sólo así cabe calificar a un vehículo que con tamañas prestaciones, a las que suma una aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 6,9 segundos, añade un consumo medio de 5,9 litros a los 100 kilómetros y unas emisiones medias de CO2 de 139 gramos por kilómetro. Impresionante.

DOBLE SOBREPRESIÓN La magia en este caso, como siempre en Volkswagen, tiene una explicación tecnológica: la doble sobrealimentación. En su carrocería de tres o cinco puertas y con medidas de 3,976 metros de largura, 1,682 de anchura, 1,452 de altura y 2,648 de distancia entre ejes, el ya no tan pequeño Polo aloja un motor de gasolina de cuatro cilindros de 1.390 cc con inyección directa y sobrealimentación por turbocompresor y compresor volumétrico. Así, los 1.194 kilogramos de peso se convierten en una carga liviana para un propulsor que devora el asfalto.

La tracción delantera y la caja de cambios automática secuencial de doble embrague (DSG) de siete velocidades hacen el resto del trabajo junto con un chasis rebajado 15 milímetros, unas suspensiones más deportivas (McPherson delante y eje trasero de brazos acoplados con amortiguaciones más firmes) y un diferencial electrónico de deslizamiento limitado XDS; y del que podemos avanzar que funciona a la perfección incluso con potenciales como el del Seat Cupra R de 240 CV, así que con los 180 del Polo todavía lo hará mejor si cabe.

Con la motricidad asegurada al máximo nivel, un potente equipo de frenos y neumáticos en medidas 215/40 R17 87 V, el Polo además suma todas las ayudas electrónicas para garantizar la máxima seguridad activa, con ABS, asistente de frenada, ayuda para arrancadas en pendiente, distribución electrónica de la frenada, ASR (antideslizamiento), MSR (regulación de la inercia del motor) y ESP (programa electrónico de estabilidad) de serie. Otros elementos de seguridad son los airbags de cabeza-tórax, el indicador de presión de los neumáticos, los cinturones con avisador, los anclajes Isofix, los reposacabezas activos, tres reposacabezas traseros y los faros bixenón con iluminación dinámica en curva, sin olvidar detalles como el techo corredizo con deflector panorámico, los asientos con tapicería GTI (cuadros), la pedalera en aluminio, terminaciones interiores en cromo y piel, el climatizador automático, la rejilla del radiador en panel de abeja, las estriberas anchas, el alerón trasero, la doble salida de escape, las pinzas de freno en color rojo y las llantas de aleación ligera Denver de 17 pulgadas.

Como colofón, el volante de cuero incluye dos levas para accionar el cambio DSG en el modo secuencial, con lo que podemos optar por el modo automático o decantarnos por el manual activando el cambio desde el pomo o sin retirar las manos del volante gracias a las citadas levas.

En definitiva, un nuevo deportivo que lleva el éxito del Polo a un escalón por encima, el de las emociones más fuertes con la tecnología, la seguridad, la economía de consumo y la eficiencia energética y medioambiental de todo un líder. Sí que mola.