Alzuart, miembro de la Ejecutiva de EHNE, participará mañana en la celebración del 25º aniversario del sindicato en Villava, en un acto que pretende homenajear "a las personas agricultoras y ganaderas cuya ilusión y empeño impulsaron el sindicato hace un cuarto de siglo". El sindicato, que cuenta con un millar de afiliados en Navarra, ha preparado un programa de actividades que incluye la presentación de un DVD que recoge la historia del sindicato y muestra la evolución del sector desde el nacimiento de la organización en 1986, el año en que España y Portugal se incorporaron a la entonces Comunidad Económica Europea. "Hoy -explicaban desde el sindicato- los principios fundacionales del sindicato siguen absolutamente vigentes, entre ellos la soberanía alimentaria como alternativa a la absoluta falta de control de los mercados".
los orígenes
Explotaciones familiares
Esto lo sabe bien no solo Mikel Alzuart, sino también Mikel Petrirena Alzuguren, de Sunbilla, uno de los impulsores del sindicato a mediados de los 80 y su presidente entre 1991 y 2002, que siempre defendió el carácter reivindicativo del sindicato y que recuerda los años agitados de la transición, también en la zona norte de Navarra. "Tras la muerte de Franco, se registraron movimientos y se convocan numerosas reuniones para comenzar a organizarse". UAGN creada en 1977, abanderaba entonces las reivindicaciones del sector primario, pero no contentaba a todos, por lo que una alternativa fue tomando cuerpo en muchos pueblos de Navarra. Aquel espíritu cristalizó en una organización que ya existía en la Gipuzkoa y Bizkaia desde 1977 y que en 1998 obtuvo el 33% de los votos a la Cámaras Agrarias. "Nos dimos cuenta de que la primera organización agraria que se creó no defendía la agricultura y la ganadería familiar, entre otros aspectos que no nos convencían, por lo que un grupo de profesionales fundamos EHNE", cuenta Petrirena.
La entrada al mercado común lo cambió todo. Tanto a un lado como a otro de los Pirineos. Si los agricultores franceses protestaban por los bajos precios de sus vecinos del sur volcando camiones llenos de fresas, en Navarra los agricultores debían acostumbrarse a trabajar en un entorno distinto: del mismo modo que comenzó a venderse algo fuera, a los mercados navarros comenzaron a llegar también importaciones otros países.
Aquella nueva realidad, explica el baztandarra Mikel Alzuart, obligó a asociarse. "La influencia de los mercados hizo ver a la gente que individualmente no había nada que hacer, que era necesario unir fuerzas, porque que si antes uno podía ganarse la vida con pequeñas explotaciones, esto empezaba a complicarse". Eran años en los que se hablaba de desarrollo continuo, de incrementar la producción para mantener las rentas. Y fueron también años en los que se transformó no solo el modo de trabajar, sino el modo de entender el sindicalismo. El oponente, hasta entonces las conserveras o una industria de transformación que ajustaba los márgenes, se volvió más difuso. "Pasamos a luchar contra algo más abstracto, contra Bruselas y los papeles que de allí llegaban, las numerosas reformas de la PAC", recuerda Ignacio Gil, agricultor de Fustiñana y miembro también de la Ejecutiva de EHNE.
El futuro
Márgenes y consumo cercano
Desde la otra punta de Navarra, Gil comparte buena parte de la visión que del trabajo agrario tiene Alzuart. "Tenemos que consumir aquello que producimos. Porque de lo contrario nos pasará como nos ha sucedido con el espárrago, que de 13.000 hectáreas hemos pasado a 2.000. Y con los precios que se están pagando, no sé cuántas quedarán", añade Gil, que además de espárragos tiene frutales, cereal y algunos viveros. "Empezamos importando de Perú, ahora lo hacemos de China y después ya no sé de dónde". Solo en los últimos nueve años, ha desaparecido el 40% de los agricultores profesionales, según explica Gil. "Ahora mismo, si hubiese elecciones a la Cámara Agraria no estaríamos ni 4.600 frente a los 8.000 del año 2002", explica.
Gil reclama al Gobierno de Navarra que, ante la nueva PAC que se avecina, defina "qué futuro desea para la agricultura y la ganadería de Navarra", y echa en falta una mayor voluntad de apoyar al sector, no tanto con ayudas, como con otro tipo de políticas. "Un mayor control de los mercados y una ley de márgenes que reparta mejor el valor de lo que se produce", pide Gil, que critica algunas de las políticas del Ejecutivo de Navarra y se pregunta "dónde están las industrias que se iban a instalar junto al Canal de Navarra y dónde está la variedad de productos. Hoy, el 40% de la superficie puesta en marcha no se riega".
Pese a las dificultades, Alzuart y Gil comparten el gusto por su oficio, por un modo de ganarse la vida "en el que uno es su propio jefe" y en el que decide cómo quiere trabajar, tal y como explica Ignacio Gil, quien sí admite que se preocupa cuando escucha a otros agricultores decir que "si encuentran otra cosa lo dejarían". Desde Arizkun, Alzuart admite que su modo de vida tiene algo de vocacional y cree que los consumidores cada vez valorarán más "los productos saludables y cercanos". "Debemos entendernos con el pequeño comercio, porque el futuro puede estar donde antes no estaba".