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Terminar con el clientelismo

Durante años el Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare (SNL-NL) ha sido un chiringuito para sobre-financiar a la CEN, UGT y CCOO. Estos tres agentes monopolizaban una Comisión Permanente que decidía sobre el reparto de los fondos públicos y, al mismo tiempo, eran los principales receptores de los mismos. Es decir, siendo juez y parte, con una mano daban y con la otra recibían. Se trataba de un pago a los servicios prestados por conformar junto a UPN y PSN el Régimen de la Navarra foral y española.

Tras el cambio de Gobierno, a instancias de LAB, se caracterizó a la red pública como “eje vertebrador y fundamental” del SNE-NL. Seguidamente LAB decidió participar en dicho marco de una manera crítica y condicionada a la consecución de unos objetivos concretos, otorgándose para ello un plazo específico de dos años (hasta diciembre de 2017).

Los objetivos marcados eran tres: primero, derogación de los convenios “a dedo” con UGT y CCOO; segundo, desarrollo de la red pública de formación y orientación laboral; y tercero, garantizar la igualdad de oportunidades y el fin de la discriminación en la contratación, de acuerdo a la Directiva Europea 2000/78/CE. Nuestra apuesta era, en definitiva, poner el SNE-NL al servicio de la clase trabajadora y los sectores populares.

En coherencia con su apuesta por la red pública de formación, LAB renunció a su derecho a presentar proyectos de formación y orientación laboral que pudieran ser financiados con fondos públicos. Es decir, LAB entró al Servicio Navarro de Empleo con la máxima zapatista que proclama “para nosotros y nosotras, nada; para todos y todas, todo”.

Tras los primeros meses de trabajo, podemos decir que estamos avanzando hacia el fin de los privilegios, toda vez que la participación del sindicato LAB en el marco del SNE-NL ha determinado el fin de los convenios “a dedo” con UGT y CCOO (cero euros en 2017). Ahora bien, en el Anteproyecto de Presupuestos se mantienen convenios por valor de 800.000 euros con organizaciones empresariales (principalmente la CEN), partida que LAB exige eliminar en la tramitación de los Presupuestos.

Durante los últimos meses, a raíz de una denuncia judicial de ELA, ha existido un debate jurídico sobre el carácter irregular de algunos de los convenios de 2015. Aunque LAB coincide plenamente con dicha denuncia, en nuestra opinión el principal debate no es jurídico sino político. Los convenios denunciados ya desaparecieron para 2016, pero la cuestión es que se mantuvieron varios convenios que sí tenían base legal. Pues bien, la actuación de LAB ha sido determinante para que se tome la decisión política de terminar con todos los convenios con UGT y CCOO, independientemente de su base legal.

El fin de los convenios con UGT y CCOO es una buena noticia para la clase trabajadora y los sectores populares, y para la sociedad en su conjunto; algo por lo que hemos luchado distintos agentes sindicales, sociales y políticos. Sin embargo, no supone per se el fin de la sobrefinanciación de UGT y CCOO a cuenta del erario público, puesto que ambos sindicatos se van a poder presentar a los concursos plurianuales que organizará el SNE-NL. Es decir, UGT y CCOO van a seguir optando a una buena porción de la tarta.

Otro tanto ocurre en el ámbito de la Salud Laboral: el departamento de Ayerdi ha introducido una partida de 1.100.000 euros para “proyectos y formación”, atendiendo parcialmente a la solicitud que insistentemente han realizado UGT y CCOO. Da la sensación de que, tras los recortes de 2016, el Gobierno de Navarra prefiere subcontratar estas actividades en vez de desarrollarlas desde el Servicio de Salud Laboral.

Para terminar definitivamente con el modelo clientelar desarrollado durante 20 años, el reto consiste en desarrollar la red pública de formación y orientación laboral desde el SNE-NL. Y en este aspecto los datos no son nada positivos: si bien en 2016 se incrementó el peso de la red pública del 23% al 27%, de cara a 2017 el porcentaje se ha estancado. Con este porcentaje, ¿cómo va a ser la red pública el “eje vertebrador y fundamental”?

Hay que reaccionar de manera inmediata, elaborando un plan plurianual para que la red pública alcance el 50% al final de la legislatura. Para ello, LAB propone la creación de una comisión específica en el SNE-NL donde puedan integrarse todos los agentes interesados, estén o no en el Consejo del mismo.

En definitiva, no se trata de optar entre uno u otro sindicato; entre convenios o concurrencia competitiva. Se trata de decidir entre gestión pública o gestión privada. Y como en otros ámbitos, LAB no tiene duda: lo público funciona.Los autores son portavoz del sindicato LAB en Nafarroa y representante de LAB en el SNE-NL, respectivamente