VW: desprecio por la seguridad y la salud

16.01.2020 | 06:15
Robots en VW.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales nació con carencias, que se han comprobado en su aplicación, en el control de su cumplimiento y en el aumento de la siniestralidad. Esta situación se genera por la ausencia de una cultura preventiva. Hay ejemplos de empresas que han apostado por la prevención, con unos resultados fantásticos, al reducir a cotas mínimas la siniestralidad y el absentismo, y con ello aumentar la productividad y los beneficios. Pero, desgraciadamente son excepciones, porque la inmensa mayoría de empresas reduce su cumplimiento a una declaración de intenciones. Un claro ejemplo es VW Navarra, con una preocupación por la seguridad y la salud de la plantilla mínima, por no decir ninguna.

Tras entrar en vigor la ley, VW evaluó riesgos por factores musculoesqueléticos. El método fue un checklist que, según el antiguo Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo, no cumplía con los criterios ni de la legislación vigente ni de las normas de referencia. El aumento de las enfermedades profesionales fue constante. Hace unos años la dirección optó por otro método de manera unilateral, que, en el apartado de riesgos por movimientos repetitivos de extremidades superiores subestimaba los riesgos, según sus autores. Paradójicamente tras aplicar esta metodología, se ha producido un descenso en el número de enfermedades profesionales por varias causas: a la metodología, que a pesar de sus carencias es mejor que la anterior; y al servicio de fisioterapia, que trata las enfermedades profesionales sin pasar por la mutua, y que como no dan lugar a la incapacidad temporal, no constan como enfermedades profesionales en las memorias.

CGT lleva luchando desde 2006 por hacer la evaluación de riesgos por factores psicosociales. Inspección de Trabajo y Seguridad Social requirió a VW su realización tras nuestra denuncia. Dos evaluaciones se han llevado a cabo. Los resultados de 2018 evidencian que más del 95% de trabajadores está en mayor o menor riesgo por los ritmos de trabajo (un 84% en situación muy desfavorable), más del 83% está en riesgo por falta de seguridad (un 61,4% en situación muy desfavorable), y más del 83% está en riesgo por no poder ausentarse de la fábrica por cuestiones particulares (un 43,3% en situación muy desfavorable).

¿Qué sucede para que en seis años los resultados sean semejantes? Nada. Nos encontramos frente a figuras de paja sin capacidad negociadora ni autoridad, interpretando los resultados, analizando las preguntas y poniendo con ello en cuestión el método. La historia se repite y mientras nosotros seguimos generando estrés por nuestras condiciones, en la comisión solo se plantean absurdas medidas. Con esta mala praxis preventiva, con unas condiciones de trabajo que, a pesar de las mejoras, siguen siendo nocivas, con una actividad pactada que, si no es la más alta, es una de las más altas del sector y del consorcio -cada 53,4 segundos sale un coche-, el absentismo está por las nubes, llega al 13% en algunos talleres.

Todas las medidas aplicadas de manera unilateral por VW, basadas en la presión y en la persecución de la persona enferma incluso llegando a despedirla, no han corregido el absentismo, que crece. Parece ser que la solución nos va a llegar por la vía del acuerdo entre la dirección y las mayorías sindicales, a través de contratar la gestión de las contingencias comunes con la mutua. Para algunos, el problema lo generan las listas de espera para el tratamiento de los trastornos musculoesqueléticos en la sanidad pública. Justificación para vender el acuerdo.

Otro aspecto fundamental es el plan de autoprotección y emergencia, que regula la seguridad de la plantilla ante situaciones catastróficas que requieran la evacuación. Dicho plan, también realiza simulacros periódicos para evaluar y asegurar su eficacia y para que la plantilla esté familiarizada con las señales de alarma y sepan cómo actuar. Lamentablemente tuvo que producirse un incendio en 2019 en motores para que los trabajadores de ese taller escucharan por primera vez las señales acústicas. La empresa, en reunión posterior al incendio, reconoció que llevaba más de cuatro años sin hacer un simulacro en motores. En el resto de talleres desconocemos cómo suenan. Tuvo que suceder este siniestro e intervenir Inspección tras una denuncia de CGT para requerir a VW que "realice periódicamente simulacros". Además, tras una denuncia de un compañero del departamento de Bomberos, Inspección requirió a VW "impartir formación al servicio de bomberos y que puedan desarrollar las funciones en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación, en el plazo de tres meses". También fruto de una auditoría se determinó que el número de bomberos por turno debía incrementarse. Podríamos hablar de carencias en la coordinación de actividades con empresas externas, cuya falta de control pudo jugar su papel en fallecimientos por accidente de compañeros de otras empresas en las instalaciones de VW. Tampoco podemos dejar pasar la exposición de trabajadores al amianto durante la historia de la fábrica. Asistimos a un goteo de compañeros que fallecen o desarrollan patologías asociadas a su exposición. VW niega la posibilidad de que muchos más trabajadores que en su día estuvieron o pudieron estar expuestos al amianto accedan a la vigilancia de la salud por ley.

No es oro todo lo que reluce en VW, que debe ser el espejo del resto de empresas, pero por desgracia ya no somos referencia ni en jornada, ni en salarios, ni en otros aspectos. Somos una plantilla muy deteriorada física y psicológicamente, con una media de edad elevada, a la que se exige grandes esfuerzos, pero que recibimos desprecio por nuestra seguridad y salud.Los autores son miembros del comité de empresa de VW Navarra por CGT