La actual situación geopolítica ha situado al sector primario en un escenario de vulnerabilidad sin precedentes. Así lo ha manifestado Tomás García Azcárate, economista especializado en la Política Agraria Común (PAC) y mercados agroalimentarios, durante su intervención este viernes en la asamblea ordinaria de la Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra (UCAN).
El impacto de la crisis en el Estrecho de Ormuz y la inflación
García Azcárate ha dibujado un panorama internacional complejo, tildando la situación actual de "locura". El experto ha señalado que la parálisis en el Estrecho de Ormuz está golpeando directamente al comercio mundial. Según el economista, este bloqueo tiene un impacto inmediato en el suministro de fertilizantes y energía, además de amenazar la industria tecnológica y automovilística por la crisis de los microchips en Taiwán.
En el ámbito nacional, ha advertido que España se enfrenta a una escalada de la inflación (3,3%) que drena el poder adquisitivo del consumidor. A pesar de que la subida de precios del maíz y la soja en EEUU podría parecer una tregua para los cerealistas tras cosechas nefastas, el experto ha subrayado que el incremento de los costes logísticos y de insumos hace que la rentabilidad siga en jaque.
La defensa del agricultor de clase media frente a la escala industrial
Uno de los puntos clave de su ponencia ha sido la brecha entre la macroeconomía y la realidad del campo. García Azcárate ha afirmado que, aunque las cifras de exportación españolas son positivas gracias a la calidad y seguridad de nuestros productos, los agricultores no perciben esa bonanza. En este sentido, ha denunciado que el 70% de la producción está concentrada en apenas un 20% de los productores, dejando al 80% restante —los que protagonizan las tractoradas— en una situación crítica.
Para revertir esta tendencia, el economista ha propuesto una serie de medidas urgentes destinadas a proteger al agricultor profesional: fomento de la cooperación: ha sentenciado que el agricultor individualista "está muerto" y que la única vía para competir con las economías de escala es compartir conocimientos, riesgos e investigación.
Optimización de costes: ha instado a los profesionales a adoptar técnicas como la siembra directa, el no laboreo y la lucha integrada para reducir gastos operativos. Y la redirección de la PAC: ante un horizonte de menos presupuesto europeo, García Azcárate ha defendido que las ayudas deben priorizar exclusivamente a los agricultores profesionales de tamaño pequeño y mediano.
El valor del pequeño propietario frente a los grandes
El experto ha hecho un llamamiento político sobre el modelo de campo que se desea para el futuro, posicionándose claramente a favor de una agricultura de "tamaño humano". Según ha explicado, frente a la irrupción de grandes propietarios y fondos de inversión que buscan rentabilidades rápidas, el pequeño y mediano propietario garantiza la cohesión territorial y la sostenibilidad del sistema.
Finalmente, García Azcárate ha concluido que el futuro del sector en Navarra y España pasa por la unidad y la exigencia de un mayor reconocimiento social y político. Ha instado a reforzar los seguros agrarios y la formación técnica, recordando que "al campo nunca le han regalado nada" y que solo a través de la organización colectiva se podrá sobrevivir a un mercado globalizado y convulso.