La localidad ribera ha acogido este mediodía la clausura de la escuela taller de La Ribera Alta VII, una iniciativa en la que 14 hombres y 3 mujeres de entre 16 y 30 años se han formado en soldadura. En concreto, explicaba la directora y orientadora Silvia Jaurrieta, “después de 24 meses de sesiones teórico prácticas han logrado dos certificados: el de Soldadura con electrodo revestido y TIG, y el de Soldadura Oxigas y soldadura Mig/Mag, unos conocimientos específicos que demandan las empresas de la zona y gracias a los que todos ellos y ellas conseguirán empleo”. Y es que, recalcaba, el porcentaje de inserción laboral, fin último de la escuela, "es del cien por cien".
Datos de la escuela
Impulsada por los Ayuntamientos de Marcilla, Peralta, Funes y Falces, así como por el Servicio Navarro de Empleo y el CNAI, han recogido sus diplomas en el salón de actos de la fortaleza marcillesa Roberto Álvarez, Naomy Cáceres, Akram Djoghlaf, Emmanuel Dacosta, Ángel Echeverría, Iosu Ezpeleta, Amaya Fabo, Rafael Fernández, Agustín Fernández, Marcos Fernández, José González, Aitor Fernández, Hodei Jiménez, Manu Sobreviela y Tatiana Martins. Junto a ellos y ellas también han estado el resto del claustro formado por Jesús Moreno (tutor), Katia Jiménez (administrativa), Iosu Ojer y Mohamed Assiali (profesores), así como representantes de las empresas en las que están haciendo las prácticas en la actualidad: Model Metal, Roiri, Ferosal 98, G.N.D., Kider Solutions, Dynamobel, Ferlo, Cytsa, Bolaños, Enimar, Selopin y Talleres Armendáriz.
El alumnado, ha recordado Jaurrieta, también se ha formado en digitalización o prevención de riesgos y, además de las clases en el aula, ha llevado a cabo obra social en los cuatro municipios; han hecho vallados para las piscinas, bancos y mesas de picnic, barandillas, pivotes para aparcamientos, han mejorado la propia escuela ubicada en Falces y han recibido la visita de los txikis de esta población.
La alcaldesa marcillesa, Esther Villanueva, junto a representantes políticos de las otras tres localidades riberas, así como junto a Esther Fernández, del SNE, se ha dirigido a los allí presentes para asegurar que “no solo se cierra una etapa formativa; hoy celebramos el esfuerzo, el aprendizaje, el compañerismo y el crecimiento de cada persona que ha participado en este proyecto. Las escuelas taller son algo más que formación, son oportunidades. Oportunidad para aprender un oficio, para ganar experiencia, pero, sobre todo, para creer en uno mismo”.
Experiencia en 1ª persona
Tatiana Martins es una de las jóvenes que ha concluido el curso y explicaba que, estando en el paro, decidió formarse en soldadura, como su padre, “lo que no me esperaba es que me iba a acabar gustando tanto, ni que fuera a cambiar tanto el rumbo de mi vida. No solo ha sido aprender un oficio, ha sido todo lo que lo ha envuelto. Me llevo mucho más que conocimientos; me llevo experiencias, recuerdos y, sobre todo, personas a las que voy a recordar con mucho cariño. Así que gracias de corazón a todos por haber formado parte de esto y, a mis compañeros, mucha suerte en lo que venga, porque seguro que nos va a ir bien”.
Y, Ángel Echeverría, ha insistido en que se encontraba en un momento malo a nivel personal y laboral y se decidió a hacer la entrevista. “He mejorado mucho durante todo el curso; lo cogí con ganas, esfuerzo y compromiso. Gracias a las empresas que participan porque ahora estoy en un sitio que considero bueno y gracias al profesorado. Ha sido una maravilla y la verdad es que se lo recomiendo a la gente para futuros cursos”.