Al principio, aquella viuda de 85 años, que perdió a su esposo un año antes, se negaba rotundamente a recibir cuidados de una persona desconocida. Sin embargo, Angélica María Navarro López no entró como una cuidadora, sino como una amiga.
Actualmente, los tres días a la semana que pasan juntas pasean, charlan y comparten confidencias. "Es una relación bien bonita; ella combate su soledad y yo aprendo de ella", explica.
Esta profesional de los cuidados de 54 años ha contado este jueves su proyecto compartido con Margari Casimiro de 62. Ha participado en el XII Encuentro de Emprendimiento Cooperativo, organizado por ANEL en el centro de Coalea. La historia de Angélica con esta vecina oriunda de Sakana resume la esencia de Zaindu Sakana Cuida Sozietate Microkooperatiboa, una nueva iniciativa de autoempleo y vocación social.
Dos trayectorias en Sakana
Angélica, que llegó a España desde Colombia en 2023, vive en Etxarri Aranatz; y Margari, originaria de Argentina, reside en Alsasua. Ambas se conocieron a través de Rural Domus, un programa pionero de atención domiciliaria impulsado por el Hospital San Juan de Dios y la Fundación Clínica Josefina Arregui. Tras esa formación, decidieron que el cuidado no solo debía ser profesional, sino también cooperativo.
"Queremos brindar a las personas la oportunidad de ser cuidadas de forma digna y profesional en sus propias casas; y al mismo tiempo, trabajar en condiciones laborales de calidad", ha afirmado Angélica.
Servicios profesionales y acreditados
Aunque la microcooperativa se constituyó oficialmente en notaría el 29 de enero, estas emprendedoras ultiman los detalles para iniciar su actividad antes de agosto. Su catálogo de servicios abarca desde la zona de Ciordia hasta Irurtzun, incluyendo: atención integral (higiene, alimentación y movilidad); acompañamiento (apoyo emocional y social para combatir la soledad); respiro familiar (apoyo a cuidadores principales) y coordinación (trabajo conjunto con servicios sociales comunitarios).
Un punto clave es que cuentan con la acreditación profesional oficial, lo que permite que las familias que contraten sus servicios puedan acceder a subvenciones públicas, facilitando la sostenibilidad económica del cuidado.
Colaboración estratégica y futuro
La sede física de la microcooperativa se encuentra dentro de la propia Clínica Josefina Arregui en Alsasua, que no solo les cede el espacio, sino que colabora en la derivación de pacientes que requieren atención domiciliaria al alta.
Conscientes de la realidad sociolingüística de Sakana y debido a las exigencias desde los servicios sociales, Angélica explica que ya están trabajando para superar la barrera del idioma: "Estamos en proceso de aprender euskera y realizar formaciones". Su próximo paso será visitar los ayuntamientos de la zona para darse a conocer y tejer una red sólida que garantice que nadie en la comarca se quede sin un cuidado digno y siga viviendo en su pueblo.