David Nieto, originario de Catalunya, y Miguel Bonachera, oriundo de Almería, se conocieron en la parte vieja de Donosti hace diez años. Ambos cocineros, el primero tiene actualmente 44 años y el segundo, 35 se han embarcado en un negocio juntos de hostelería en un pueblo de apenas cien habitantes en Navarra.

Han optado por la economía social y hace un año constituyeron la microcooperativa Ardi Beltzak para dirigir el Herriko Ostatua de Gaztelu (Donamaria) entre Pamplona e Irun. David ya llevaba tres años al frente de este negocio, cedido en alquiler por el Ayuntamiento de Donamaria, pero en 2025 decidió dar impulso al local, y llamó a su amigo Miguel.

Han contado su historia este jueves en el XII Encuentro de Emprendimiento Cooperativo, Nuevas cooperativas para la nueva Navarra, organizado por ANEL en el centro de emprendimiento Coalea, en Pamplona.

Gastronomía y cultura

Para Nieto, la apertura del establecimiento va más allá del beneficio económico. "Cumplimos una función social. El pueblo sumaba cinco años sin nada y esto le da vida", ha explicado. Conscientes de que un pueblo de su tamaño requiere atraer público de fuera para ser sostenible, han diseñado una oferta gastronómica que combina el respeto por el producto local con una creatividad propia.

La propuesta de mediodía se basa en una cocina de base tradicional pero con un sello distintivo: protagonismo de la casquería, con un guiño a los sabores de siempre; producto local, como bacalao, cerdo y cordero; y fusión con respeto -platos que, partiendo de sabores reconocibles, ofrecen una experiencia "diferente a todo lo que hay alrededor", ha especificado David-.

El horno de leña

Para dinamizar las noches y ofrecer una alternativa más económica y desenfadada, estos emprendedores construyeron su propio horno de leña; y a través de Miguel, las pizzas artesanales se han convertido en el reclamo estrella de los fines de semana. "Queremos acercar la gastronomía a la gente. Al mediodía el ticket puede rondar los 30-35 euros, pero de noche puedes cenar una pizza por 15 euros", ha recordado David.

Un referente

A pesar de abrir exclusivamente de viernes a domingo, el negocio es rentable y se ha convertido en un punto de encuentro para visitantes de Irun, San Sebastián o Pamplona, así como de vecinos y vecinas de Malerreka y Baztan. Las buenas críticas en plataformas digitales los han posicionado como el lugar de referencia para quienes buscan "comer diferente en el valle", ha reconocido David.